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miércoles, 20 de septiembre de 2017

[FINDE DE CINE] Oldboy / Godzilla VS Mothra



¡Un saludo y bienvenidos a La Bandera de la Libertad!

Seguimos una semana más al pie del cañón dando cuenta de las últimas películas que hemos visto durante el fin de semana en nuestra ya bastante bien establecida sección Finde de Cine

Esta semana, eso sí, contamos con una pequeña diferencia respecto a todas las anteriores (que no son pocas), y es que por primera vez tenemos una película no japonesa, aunque por supuesto, sí asiática. El clásico moderno surcoreano Oldboy, que por otra parte es adaptación del manga homónimo (así que por ahí mantenemos la conexión con la cultura nipona en la que nos centramos en el blog). Y en segundo lugar, no es ninguna sorpresa que continuemos nuestro ciclo de kaiju-eiga con la decimonovena película de Godzilla, Godzilla vs Mothra.

¡Empecemos!


Oldboy


Así pues, hoy vamos a empezar la sección con una película que, excepcionalmente, no es japonesa, sino coreana. Oldboy, estrenada en Corea del Sur en 2003, está basada en el manga del mismo título de Garon Tsuchiya y Nobuaki Minegishi, aunque tomado de forma bastante libre, y dirigida por uno de los directores más reconocidos del cine coreano contemporáneo, Park Chan-wook, como segunda parte de su "Trilogía de la Venganza" (iniciada con Sympathy for Mr. Vengeance y finalizada con Sympathy for Lady Vengeance). Hace tiempo que leímos el manga, que no pasa de ser un thriller bastante correcto y adictivo pero intrascendente, por lo que teníamos ganas de ver cómo Park Chan-wook había conseguido convertirlo en una obra maestra de culto del cine contemporáneo, tal y como se considera a esta película.

<< Oh Dae-su, un irresponsable padre de familia aficionado al alcohol, es abducido en plena borrachera por un grupo criminal misterioso que regenta una prisión clandestina. Desconocedor de las razones de aquella condena por encargo, Dae-su pasará 15 años encerrado en una celda. Un buen día, es liberado por sorpresa en plena calle. Perdido en una sociedad que le es totalmente ajena y hostil, transformado en un despojo humano, sin familia, amigos ni trabajo, desde ese momento su objetivo será vengarse de aquél que le robó su vida>>

Como acostumbramos, preferimos poner directamente las cartas sobre la mesa: Oldboy es una auténtica obra maestra del género, merecida abanderada internacional del cine surcoreano contemporáneo (que tanto destaca por la calidad de sus thrillers) y muy justa encumbradora tanto de su director Park Chan-wook como de su actor protagonista, Choi Min-sik, al Olimpo del cine moderno.

La película no solo mejora con creces la obra original en la que se basa, sino que lo hace manteniendo las suficientes trazas argumentales como para mantener la historia (con cambios para mejor), dotándola además de una fuerte personalidad propia. Un estilo mucho más sórdido y decadente que el manga, centrándose más en la acción y la desesperada venganza de su protagonista que el original (que es mucho menos frenético).

En suma, una película que toma un manga interesante y bien pensado pero prescindible y lo eleva a la categoría de obra maestra.

La dirección de Park Chan-wook es impecable, consiguiendo con el frenético ritmo de la narración mantener al espectador absolutamente pegado a la pantalla, en la que se sucederán, una tras otra, magistrales escenas que se quedarán grabadas en la mente durante mucho tiempo. No volverás a comer pulpo de la misma manera.

La BSO es obra de Jo Yeong-ho, compositor habitual de las películas de Park, y no es menos que espectacular. Cada una de las piezas musicales potencian las escenas de la mejor manera posible.

Y no podemos finalizar sin hacer mención del elenco, liderado por un increíble Choi Min-sik, talentoso actor que vio su carrera propulsada hasta las estrellas gracias a este filme, convirtiéndose en el rostro más icónico del cine coreano. Y es que Choi Min-sik desprende un carisma como pocos, y con su soberbia interpretación convierte al vengativo Oh Dae-su en el alma de la película. Todo ello, eso sí, sin desmerecer la labor de Yoo Ji-tae, que encarna a un villano mucho más escalofriante y sádico que el que se nos presentaba en el manga original.

No tenemos mucho más que decir, salvo que no nos extraña la fama que se ha ganado Oldboy a lo largo de estos -casi- 15 años como la mayor obra de referencia del cine coreano y una de las más reconocidas del cine asiático, y es una joya cinematográfica de visionado obligatorio.


Godzilla vs Mothra


Seguimos con nuestro largo ciclo de kaiju-eiga centrado en la saga del archiconocido lagarto radiactivo. Y llegamos por fin a una película en la que teníamos especial interés, pues supone el regreso de nuestro muy querido kaiju polilla a la pantalla. Decimonovena entrega de la franquicia en general y cuarta de la serie Heisei, Godzilla vs Mothra (no confundir con Mothra vs Godzilla) fue estrenada en 1992 y dirigida por Takao Okawara en su primera incursión en la saga, en la que repetiría algunas veces más. Además de poner en escena, como es evidente, a Godzilla y a Mothra, también presentó a un nuevo kaiju: la "Mothra negra", Battra.

<< Unos cazatesoros descubren una enorme bola blanca que resulta ser un huevo de Mothra, el dios guardián del Cosmos. Los investigadores deciden llevar el huevo a Japón, pero Godzilla, que ha despertado de su letargo debido al impacto de un meteorito gigante que cayó en la fosa del Pacífico donde dormía, sale a su encuentro... ¿Podrán los humanos sobrevivir a esta terrorífica lucha entre monstruos? >>

Y como decíamos, es una gran alegría volver a tener noticias de nuestra querida Mothra, que pasa por ser nuestro kaiju favorito y a quien no veíamos desde hacía bastantes películas (a pesar de ser el kaiju que más veces utilizó Toho en sus películas después, por supuesto, de Godzilla). Y además, por partida doble, con una versión más malvada y siniestra de su misma especie, Battra

Una vez más, como ya nos tiene acostumbrados la serie Heisei, Godzilla vuelve a presentarse como un "villano" (o mejor dicho, el monstruo desatado y destructor que fue en un origen, a pesar del lapso superheroico que tuvo durante gran parte de la era Showa), siendo Mothra el héroe de la película, lo cual es algo raro de ver después de haber visto a ambos luchar codo con codo en tantas ocasiones. Aunque, como hemos repetido ya varias veces en las películas de esta época, el borrón y cuenta nueva que supuso el cambio de era cinematográfica supuso también el regreso a los orígenes. Y en los orígenes de la saga, Mothra es la protectora de la Isla Infant y, por extensión, de la humanidad contra la amenaza de otros kaijus como Godzilla.

En cualquier caso, lo cierto es que el resultado funciona bastante bien. Es un gustazo ver a Mothra lucirse en una película de la saga después de tanto tiempo, con las mejoras consiguientes en sus marionetas y efectos especiales. Y más aún acompañada por un nuevo kaiju, Battra, una versión más oscura de Mothra que inicialmente dará lugar a un enfrentamiento a tres bandos, aunque finalmente se aliará con su congénere en defensa de la humanidad. Además, Battra cuenta con uno de los diseños más espectaculares de entre todos los kaijus de la Toho.

La historia no es ningún alarde de originalidad, sino que se podría tratar como un homenaje o vuelta a los orígenes de la serie Showa (cosa que hemos repetido mucho en estas 4 últimas películas, lo sabemos, pero es la verdad), pero funciona especialmente bien y cuenta con unas batallas impresionantes.





Y hasta aquí el Finde de Cine de esta semana. Esperamos que os haya interesado y que os animéis a ver las películas si no las habéis visto, y por supuesto a que compartáis vuestra opinión si sí lo habéis hecho.

¡Hasta la próxima!


miércoles, 13 de septiembre de 2017

[FINDE DE CINE] Boku Dake ga Inai Machi (Desaparecido) / Godzilla vs King Ghidorah



¡Un saludo y bienvenidos a La Bandera de la Libertad!

Volviendo ya del todo a la normalidad, regresa nuestra sección Finde de Cine una semana más, para hablar, como ya es costumbre, de las películas japonesas que hemos visto en el fin de semana. 

En esta ocasión, también siguiendo la costumbre, continuamos nuestro largo ciclo de kaiju-eiga con la entrega número 18 de la longeva saga de Godzilla, Godzilla vs King Ghidorah; y completamos el post hablando de la adaptación fílmica de uno de los animes más exitosos del pasado año, Boku Dake ga Inai Machi (Desaparecido en España).

¡Empecemos!


Boku Dake ga Inai Machi (Desaparecido)


Como adelantábamos, hoy comenzamos con la película Boku Dake ga Inai Machi, adaptación del manga homónimo (editado en España como Desaparecido) de Kei Sanbe, que también recibió una adaptación animada emitida el año pasado en Japón y que cosechó un gran éxito entre el público general. La película, estrenada también en 2016 en Japón, fue dirigida por Yuichiro Hirakawa (Until the Break of Dawn) y cuenta con el reclamo de Tatsuya Fujiwara (Death Note, Battle Royale, Makoto Shishio en Rurouni Kenshin, etc.) en el papel protagonista.

<< Satoru Fujinuma es un autor de manga fracasado que presenta un extraño don, puede prever las catástrofes que ocurrirán a su alrededor, lo cual deberá utilizar para resolver un crimen que ocurrió durante su infancia... >>

Para no andarnos con muchos rodeos, diremos desde ya que, habiendo leído el manga y visto el anime, esta película ha resultado ser la versión que más nos ha gustado y más hemos disfrutado de la obra

De por sí, Desaparecido está muy lejos de ser una obra maestra del thriller, y no es que esta película cambie eso. Aunque la premisa, personajes y la mayor parte del argumento y su desarrollo se mantienen prácticamente idénticos en las tres versiones, todas ellas difieren entre sí en el tramo final y la resolución del conflicto. Y es el de la película el que nos ha acabado satisfaciendo más de los tres: no resulta tan artificioso como el del manga, ni tan pseudo-filosóficamente ambiguo como el del anime.

Final al margen, el principal punto a favor que le vemos a la película es que permite condensar de forma muy eficiente la trama en dos horas de metraje, consiguiendo así un thriller mucho más compacto, directo y con mejor ritmo narrativo que sus otras versiones, en las que la tensión se diluye demasiado (lo cual es la tumba para un thriller).

Como decíamos, no estamos ni mucho menos ante ninguna joya, ya que la película sigue arrastrando inevitablemente ciertos defectos que hacen que pierda puntos, pero sí que logra resultar bastante más adictiva e interesante que el anime y, sobre todo, el manga (pues al menos el anime supo mantener la atención del espectador gracias a los fantásticos cliffhangers al final de cada episodio).

En lo que respecta a las interpretaciones, comentábamos que el principal reclamo de la película es Tatsuya Fujiwara, joven y popular actor ya bastante conocido gracias a sus papeles protagonistas en Death Note y Battle Royale. Y aunque Fujiwara hace también aquí un buen papel, creemos que lo más digno de destacar son las fantásticas interpretaciones que brindan los pequeños Tsubasa Nakagawa y Rio Suzuki, que a sus cortas edades (10 y 11 años respectivamente a fecha de la película) demuestran ya un gran talento interpretativo y resuelven con impecable eficacia sus papeles protagónicos. Hay que estar muy atentos al futuro como actores de estos niños.

En resumidas cuentas, estamos ante un thriller que, sin ser genial, cumple bastante bien y mantiene el interés durante las dos horas que dura. Y una vez más, una buena muestra de lo buenas que pueden ser las adaptaciones a imagen real


Godzilla vs King Ghidorah


Y vamos ahora con la entrega de Godzilla que toca esta semana, que no es ni más ni menos que la decimoctava película de la saga en general y la tercera de la Serie Heisei en particular. Estrenada en 1991 en Japón y dirigida nuevamente por  Kazuki Omori al igual que la anterior, este tercer filme de la segunda etapa del kaiju mantiene la línea de las anteriores: producciones más espaciadas en el tiempo para no agotar tan rápidamente al personaje unidas a unos valores de producción bastante elevados gracias a las técnicas de efectos especiales y disfraces, marionetas y maquetas, mucho más avanzadas que en las películas más clásicas de la franquicia. En esta ocasión, además, recuperan al mítico archienemigo de los kaijus de Toho: el destructor de civilizaciones King Ghidorah

<< Una extraña nave sobrevuela Tokio y aterriza en las afueras de la ciudad. Sus tripulantes son viajeros del tiempo que provienen del año 2204 y desean reunirse con las autoridades japonesas. En su futuro, Japón ya no existe porque ha sido totalmente arrasado por Godzilla, y estos “viajeros” quieren evitarlo impidiendo el nacimiento original del monstruo en 1944. >>

Es una alegría volver a disfrutar de un enfrentamiento entre los titanes que son Godzilla y King Ghidorah, que siempre fue el gran kaiju malvado de la saga. Y esta vez, además, con los fantásticos efectos especiales, trajes y marionetas que ya en 1991 eran capaces de crear y que nada tienen que envidiar a los efectos digitales que ya por aquel entonces se empezaban a generalizar en Hollywood.

Todo ello la convierte no solo en la entrega más impresionante visualmente hasta la fecha (puesto que va heredando normalmente cada nueva entrega por motivos obvios de progreso tecnológico y técnico), sino también en una de las más trepidantes e intensas.

Argumentalmente, la saga empieza a regresar a los tropos de los filmes de medidos y finales de la serie Showa, con argumentos de ciencia ficción bastante fantasiosos que en esencia solo conducen a grandes dosis de enfrentamiento entre bestias gigantes. Y al igual que sucedía con las dos anteriores, se nota un cierto toque algo más occidentalizado en el tono de la película, probablemente buscando ya la proyección internacional. Pero en comparación con VS Biollante, esta tiene un argumento más elaborado e interesante, lleno de viajes en el tiempo y una trama algo más compleja.

La acción es verdaderamente destacable, con una cruenta batalla entre Godzilla y King Ghidorah, que viene seguida por un segundo asalto con el apoteósico enfrentamiento entre el lagarto radiactivo y la versión mecanizada de su rival, Mecha King Ghidorah, una de las mejores batallas que hemos visto hasta ahora en la saga.





Y hasta aquí el Finde de Cine de esta semana. Esperamos que os haya interesado y que os animéis a ver las películas si no las habéis visto, y por supuesto a que compartáis vuestra opinión si sí lo habéis hecho.

¡Hasta la próxima!


jueves, 13 de julio de 2017

[FINDE DE CINE] Platinum Data / Destroy All Monsters



¡Un saludo y bienvenidos a La Bandera de la Libertad!

Interrumpimos momentáneamente las Primeras Impresiones de los estrenos de la temporada de verano (primera y segunda parte aquí) para continuar con nuestra sección semanal Finde de Cine. Y aunque esta semana llegue unos días tarde, llega igualmente.

En este caso hablaremos de las películas Platinum Data (o Platina Data, con pronunciación más a lo japo) y, siguiendo con Godzilla, Destroy All Monsters. ¡Vamos allá!


Platinum Data


Pues la primera película que comentaremos hoy será Platinum Data (también conocida como Platina Data), un reciente filme japonés de 2013 dirigido por el entonces aún desconocido Keishi Otomo, quien ha alcanzado ahora la fama como director de la trilogía de imagen real basada en el manga Rurouni Kenshin, la adaptación de Museum y la aún no estrenada bilogía basada en 3-Gatsu no Lion. Después de ver el fantástico trabajo que hizo Otomo con Kenshin, cualquier cosa suya la recibimos con los brazos abiertos. Pero como si eso no fuera suficiente, nos encontramos en Platinum Data con un elenco encabezado por Kazunari Ninomiya (Cartas desde Iwojima, Gantz, Nagasaki, recuerdos de mi hijo, etc.), uno de los más talentosos actores japoneses jóvenes de la actualidad, y Etsushi Toyokawa (Otcho en la trilogía de 20th Century Boys, Boiling Point, etc.). Y todo ello para presentar un thriller de ciencia ficción distópica, ¿qué más podíamos pedir?

<< Ambientada en 2017, el gobierno japonés intenta controlar en secreto el ADN de sus habitantes creando una base de datos especial, Platinum Data. Kagura es un importante científico que trabaja en ese campo de la Agencia Nacional de Policía. Cuando el inventor del sistema de análisis de ADN es asesinado misteriosamente, Kagura se encuentra en la escena del crimen, por lo que se convierte en el principal sospechoso y fugitivo. El veterano detective Asama Reiji comienza la persecución. >>

Queda ya claro con la sinopsis que estamos ante un thriller al más puro estilo, pero con ambientación de ciencia ficción en un futuro muy próximo (recordemos que la película es de 2013) y un claro componente distópico (control de la población y de la criminalidad a través de un sistema científico avanzado). Y como tal, cumple considerablemente bien, sobre todo a la hora de mantener enganchado al espectador con su potente inicio y frenético desarrollo. Y es que, aunque no sea la mayor obra maestra del género, sí es un muy digno thriller.

Su trama se torna más compleja conforme se va descubriendo el pastel, especialmente en lo referente al protagonista, por lo que requerirá un mínimo de atención por parte del espectador. No obstante, eso no significa que sea críptica ni complicada de entender.

En cuanto a las cuestiones técnicas, Platinum Data da buena cuenta de la habilidad de Otomo como director, mantiene muy buen ritmo y presenta buenas escenas de acción y persecución, sin tener nada que envidiar a thriller policíacos de ciencia ficción hollywoodienses como Minority Report. La fotografía, que destaca por la predominancia de los tonos azules y plateados, dota a la película de un ambiente muy adecuado a su género distópico.

Respecto a las interpretaciones, es innegable que Kazunari Ninomiya se come la pantalla en todo momento. El joven actor (especialmente conocido en Occidente por su papel en la película de Clint Eastwood Cartas desde Iwojima; y ganador de múltiples premios, entre los que destaca el premio al Mejor Actor de la Academia Japonesa por Nagasaki, recuerdos de mi hijo) demuestra en esta película, y no por primera vez, sus grandes dotes interpretativas. Con un personaje bastante complejo debido a su (esto es un poco spoiler) trastorno de identidad disociativo, Ninomiya se enfrenta a un reto del que sale muy airoso. Etsushi Toyokawa, en su papel de clásico detective de la antigua escuela, si bien se ve eclipsado por Ninomiya, no deja de cumplir también muy sobradamente con su papel.

Muy recomendada para todos aquellos a los que les guste el thriller de ciencia ficción y quieran ver una película que les mantenga pegados a la pantalla. Ahora tenemos aún más ganas de ver Museum y 3-gatsu no Lion: Keishi Otomo sabe lo que se hace.


Destroy all Monsters 


Y en segundo lugar, nuestro ya clásico ciclo de kaiju-eiga nos lleva hasta la novena entrega de la saga de Godzilla, que además supone el regreso de su creador Ishiro Honda a la saga como director. Destroy All Monsters (Kaijû Sôshingeki, titulada en España Invasión Extraterrestre), estrenada en 1968, marca también el primer gran crossover de kaijus de Toho. Si hasta ahora el máximo había sido el caso de Ghidorah, el dragón de tres cabezas (con la aparición de Godzilla, Rodan, Mothra y Ghidorah), Honda fue mucho más allá en esta película, pues además de los mencionados, contamos con la presencia de Anguirus (Godzilla Contraataca), Gorosaurius (King Kong Escapa), Minilla y la araña gigante Kumonga (El Hijo de Godzilla), Manda (Atragon), Baragon (Frankenstein conquista el mundo) y Varan (Varan). Sí, ni más ni menos que 11 kaijus diferentes a la vez en pantalla. ¡Casi nada!

<< En 1999, la ONU ha reunido a todos los kaijus de la Tierra en una zona de la isla de Ogasawara denominada Monsterland, con el objetivo de estudiarlos a fondo, controlándolos mediante un complejo campo electromagnético. Sin embargo los kilaaks, una raza extraterrestre, pretende esclavizar el planeta y boicotea los sistemas de comunicación de la isla y controla mentalmente a los monstruos, que se lanzan a una frenética carrera de destrucción por todo el mundo. >>

Y después de un par de cintas algo más flojas de la saga, gracias al regreso del gran Ishiro Honda nos encontramos con esta bestialidad (nunca mejor dicho). Un total de 11 kaijus distintos en una sola película, luchando entre ellos o "colaborando" para destruir las grandes ciudades del planeta.

Argumentalmente, como es lógico, tampoco difiere demasiado de algunas de las entregas anteriores, especialmente de Los Monstruos Invaden la Tierra (en la que ya veíamos a varios kaijus y extraterrestres atacando la Tierra), pero es que Honda sabía muy bien cómo hacer una buena película de monstruos, entretenida y espectacular incluso con pocos medios.

Por otro lado, el mayor atractivo reside precisamente en la abundancia de kaijus. Es sencillamente impresionante. Especialmente la paliza final que le dan todos juntos a King Ghidorah, que pone el broche de oro al filme. No por nada esta película quedó como una de las mejores de la franquicia, y en cierto modo marcó el punto álgido de la Era Showa de Godzilla, que en los años siguientes empezaría a perder fuelle.




Y hasta aquí nuestro Finde de Cine de esta semana. Nos despedimos, como siempre, esperando que os haya gustado, que os animéis a ver las películas si no lo habéis hecho ya y que, si lo habéis hecho, compartáis vuestra opinión con nosotros.

¡Hasta la próxima!

martes, 4 de julio de 2017

[FINDE DE CINE] Death Note: El Nuevo Mundo / El Hijo de Godzilla



¡Un saludo y bienvenidos a La Bandera de la Libertad!

Una semana más y un Finde de Cine más por nuestra parte, y ya van ocho, ni más ni menos. Dada la polémica levantada a lo largo de los últimos días ante el reciente tráiler de la infame e inminente adaptación estadounidense de Death Note producida por Netflix, para esta semana decidimos ver la última entrega de la saga por parte de los japonesas, Death Note: El Nuevo Mundo, y así reivindicamos las buenas adaptaciones. Y cómo no, seguimos con nuestro ciclo de kaiju-eiga, esta vez con la octava película de la saga del lagarto radiactivo favorito de todo el mundo, El Hijo de Godzilla.

¡Empecemos!


Death Note: El Nuevo Mundo


Pues lo dicho, comenzamos con esta película estrenada en 2016 en Japón, Death Note: El Nuevo Mundo (Death Note: Light Up the New World), dirigida por el ya ducho en adaptaciones de manga Shinsuke Sato (Gantz, Gantz: Perfect Answer, I Am a Hero). Esta película se presenta como una secuela de las originales japonesas (Death Note, Death Note: The Last Name y L Change the World), y por tanto en cierto modo también del manga. Ambientadas 10 años después del Caso Kira, presenta una nueva historia y nuevos personajes con un nuevo episodio de llegada de Cuadernos de la Muerte a la Tierra. Dado que las anteriores películas nos gustan mucho, esperábamos bastante de esta nueva entrega, que pintaba francamente bien.

<< 10 años después del Caso Kira que agitó al mundo entero, 6 Cuadernos de Muerte han caído a la Tierra, pues el Rey de los Shinigami ha prometido su trono a quien dé con un nuevo Kira
La Interpol se pondrá manos a la obra en cuanto se hace evidente la presencia de nuevos cuadernos, y contará para ello con la ayuda del sucesor de L, que se hace llamar Ryuzaki, para recuperar todas las Death Note y detener los asesinatos. >>

Nos encontramos aquí ante el reto de hacer una secuela de una saga extremadamente popular, no solo en Japón, sino en todo el mundo. 10 años después del estreno de las adaptaciones fílmicas japonesas, que algunos ya sabréis que cierran de forma diferente al manga (eliminando toda la segunda parte y dejando la victoria final para L, que se sacrifica para pillar a Light, tal y como debería haber acabado la obra originalmente), nuevos eventos, nuevos personajes, más Cuadernos... Y a pesar de que cuando se anunció hace un par de años éramos bastante escépticos, la verdad es que ha resultado ser una magnífica secuela y película.

Mantiene perfectamente el espíritu de la obra original, retomando sus conceptos, algunos de sus personajes secundarios y, lo que es más importante, su estilo. Eso sí, si bien sigue siendo un thriller detectivesco-psicológico, esta película se centra un poco más en la investigación policial que las anteriores. Consigue con ello un componente de misterio, pues no sabemos la verdad sobre el caso hasta el final, a diferencia de la obra original.

Y es gracias a lo mencionado que logra alzarse como un muy buen thriller que mantiene pegado a la pantalla y en tensión al espectador hasta la resolución del argumento, especialmente en sus puntos álgidos, que no son pocos.

Ciertamente, los nuevos personajes no tienen tanto carisma como los originales, pero encajan perfectamente con el argumento que se nos presenta. Como heredero de L, y a pesar de no ser ni Near ni Mello, Ryuzaki se muestra con las características excéntricas propias de un huérfano de la Wammy's House al que, según se nos cuenta, L visitó poco antes de morir (presuntamente al final de la película L Change the World, al visitar la residencia para llevar al pequeño Near) para nombrarle su sucesor.

Por otra parte, volvemos a ver caras conocidas: el ya no tan joven pero igual de bonachón e ingenuo Matsuda, que sigue siendo detective; una adulta y mucho más madura Misa Amane que ha seguido su vida sin rumbo fijo y siempre absorta en el fantasma de su amor perdido; y por supuesto, el Shinigami adicto a las manzanas Ryuk, mejor recreado digitalmente que nunca, que sin embargo cede el protagonismo como dios de la muerte a la nueva Shinigami del filme, Arma.

Cabe destacar además el gran trabajo de efectos especiales y diseño de producción, logrando así una ambientación que se acerca a la de grandes producciones de Hollywood. Se nota que pusieron mucho dinero y esfuerzo en este proyecto para no decepcionar a los numerosos fans de la obra, y su esfuerzo se ha visto recompensado.

Absolutamente recomendable para fans de Death Note, pero sobre todo para quien haya visto las películas anteriores.


El Hijo de Godzilla


Y acabamos hoy con El Hijo de Godzilla (Kaijū-tō no Kessen: Gojira no Musuko, conocida en inglés como Son of Godzilla), octava película de la saga de Godzilla, estrenada en 1967 y nuevamente dirigida por Jun Fukuda (al igual que la anterior y varias de las posteriores). En este caso, la película introduce a la cría de Godzilla, conocida en adelante como Minilla, que reaparecería en algunas de las futuras películas de la franquicia.

<< Unos científicos, realizando experimentos climáticos en una remota isla, provocan la eclosión de un huevo de Godzilla. Su madre, el ya famoso lagarto, hará todo lo posible por protegerlo. >>

Ciertamente no es una de las mejores películas de la saga, pero también está lejos de ser de las peores, se deja ver bastante bien. De hecho, destaca entre la franquicia y en el propio género del kaiju-eiga porque presenta un enfoque insólitamente cómico y con un tono muy familiar de Godzilla, siendo una película casi infantil.

No deja de lado su componente de acción y aventura, pero la película se centra fundamentalmente en la comedia y en la relación entre Godzilla y Minilla, el crecimiento de la cría, la madre enseñándole a lanzar aliento atómico, Minilla jugueteando con la cola del famoso kaiju o abrazándose a su madre al dormir... haciéndola así más amena para niños, aunque también algo ridícula en ocasiones (no hay mas que ver a Minilla).


No ofrece las mismas peleas de dimensiones épicas a las que empezaba a acostumbrar la saga, pues a los kaijus protagonistas solo les acompañan las mantis y arañas gigantes que habitan la isla. El argumento en torno a los humanos no es muy interesante en este caso, y el mayor atractivo de la película reside, como hemos comentado, en la relación paterno-filial de las criaturas.

Así que, en resumidas cuentas, sin ser de las mejores películas de la saga, como decíamos, tampoco es de las peores (sin ir más lejos, la anterior, que reseñamos la semana pasada, nos resultó bastante más floja). Lo más destacable es el soplo de aire fresco que supuso para el género, y que no parece que se volviera a repetir nunca más (a pesar de que Minilla vuelve a hacer su aparición en futuras entregas de la saga, pero ya no de forma tan central).





Y hasta aquí nuestro Finde de Cine de esta semana. Nos despedimos, como siempre, esperando que os haya gustado, que os animéis a ver las películas si no lo habéis hecho ya y que, si lo habéis hecho, compartáis vuestra opinión con nosotros.

¡Hasta la próxima!




domingo, 4 de junio de 2017

[FINDE DE CINE] El Club del Suicidio / Ghidorah, el dragón de tres cabezas



¡Un saludo y bienvenidos a La Bandera de la Libertad!

Aquí estamos una vez más, una semana más con nuestra nueva (ya no tan nueva xD) sección Finde de Cine, en la que, como ya sabréis, hablamos un poco de las dos películas japonesas que hemos visto en el fin de semana, comentándolas y recomendándolas (o no) para que os animéis a verlas. 

En este caso hablaremos de la polémica El Club del Suicidio y, continuando nuestro ciclo de kaiju-eiga, llega el turno de Ghidorah, el dragón de tres cabezas (o dicho de manera simple, la quinta película de la franquicia de Godzilla). 

Comencemos:

El Club del Suicidio


Así pues, hoy tenemos para empezar una película que fue fuertemente polémica en su día, El Club del Suicidio (Jisatsu Circle), dirigida por el no menos controvertido director Sion Sono y estrenada en 2002 en Japón. Hacía un tiempo ya que queríamos ver alguna cosa de este famoso (o infame) enfant terrible del cine japonés contemporáneo, y probablemente esta sea la obra más acertada para comenzar, pues es la que más ha impactado internacionalmente de su filmografía. El único contacto que teníamos con su mundo previamente era la adaptación al manga encargada a Usamaru Furuya, pero que es una adaptación totalmente libre que tan solo conserva la premisa.

<< La cinta se centra en una investigación policial alrededor de un caso de suicidio colectivo en el que 54 colegialas se lanzaron a las vías del metro en Tokio. Este hecho provocará una gran proliferación de suicidios por todo el país. >>

Lo primero que queremos dejar claro es que no podemos dar una opinión completa ya que, según parece, los sucesos de El Club del Suicidio se complementan con su secuela (Noriko's Dinner Table), que parece ser necesaria para comprender plenamente el extraño argumento de la primera. Pero con solo ver esta, sí que nos ha quedado lo suficientemente claro que Sion Sono no tiene fama de polémico por casualidad.

La película cuenta con numerosas escenas sangrientas y exageradas que dejan en shock (a algunos de risa por la exageración, pero creemos que es conveniente intentar ver más allá de la cutrez para encontrarse con la críptica mente del director cara a cara). Sono no se corta lo más mínimo a la hora de mostrar sangre, suicidios, escenas esperpénticas, abusos sexuales... a veces, incluso, con un extraño sentido del humor (o quizá con un tono de sátira y sarcasmo).

Es un buen thriller (aunque la catalgación de esta película es complicada) que sabe crear tensión y atrapar con su caso, pero como hemos dicho, es difícil de comprender, al menos sin ver su secuela, por lo que nuestra opinión no es la mejor posible para decidir si ver o no esta película.

Lo que queda patente tras su visionado, siempre y cuando se pase la mencionada barrera de la exageración, los litros de sangre y la cutrez de los efectos especiales, es que Sion Sono busca hacer una feroz crítica a su sociedad en una suerte de sátira en la que habla de la influenciabilidad de la juventud, el problema endémico que son los suicidios en Japón, la soledad, la psique humana... Realmente el contenido de esta película puede ser analizado a muchos más niveles de lo que parece a simple vista.

Nosotros recomendamos verla y juzgar por uno mismo. Desde luego consigue su cometido: es provocativa, rara, y aseguramos que no dejará a nadie indiferente. Nosotros aún estamos asimilando lo que hemos visto.


Ghidorah, el dragón de tres cabezas


Y en segundo lugar, en nuestro ciclo kaiju-eiga, hoy hablamos de Ghidorah, el dragón de tres cabezas (San daikaijû: Chikyû saidai no kessen, también conocida en inglés como Ghidorah, the Three-headed Monster). Nuevamente dirigida por Ishiro Honda, padre del género, esta película de 1964 supone la quinta aparición cinematográfica del icónico lagarto radiactivo Godzilla, pero también recupera a Mothra (que protagonizó su propio filme y la cuarta entrega de Godzilla) y a Rodan (presentado también en su propia película individual de 1956). Primera película de la saga con tantos kaiju a la vez, y presentando al legendario Destructor de Civilizaciones, Ghidorah

<< Tras la llegada de un gran meteorito a la Tierra, una princesa de un pequeño reino es poseída por una habitante de Júpiter, que tiene el objetivo de advertir a los humanos de la llegada al planeta de King Ghidorah, el destructor de civilizaciones del espacio, que ya ha acabado con la vida en su planeta. 
Para hacerle frente, el gobierno japonés se pone en contacto con las sacerdotisas de la Isla Infant para solicitar la ayuda de Mothra, que ya les salvó en el pasado de la amenaza de Godzilla. Pero Ghidorah es demasiado poderoso para ella sola, de modo que Mothra convence al mismísimo Godzilla y a Rodan, recién despertado de su letargo por el meteorito, para que la ayuden a derrotar al poderoso monstruo del espacio. >>

Y aquí es donde empieza ya plenamente la burrada que es el universo de kaijus de Toho (porque los "universos cinematográficos" ya existían mucho antes de Marvel), y es que no hay más que pensar en la premisa para saber que estamos ante una película que nos ofrecerá unas buenas dosis de acción de monstruos: un dinosaurio radiactivo, una polilla gigante (si bien Mothra no llega a metamorfosearse en esta película, quedando en estado larvario todo el tiempo) y un pterodáctilo se enfrentan a un dragón espacial de tres cabezas. Ahí es nada.

Lo cierto es que, entre las mejoras en los efectos visuales y la variedad de criaturas que aparecen, esta película se convierte probablemente en la más trepidante de la saga hasta el momento. Ver a Ghidorah por primera vez en pantalla destruyéndolo todo a su paso es impresionante, y aunque ha envejecido por razones obvias, no deja de maravillar ver lo que hacían en esa época con tan solo trajes y marionetas.

En este caso, todo hay que decirlo, la acción propiamente dicha entre los cuatro se ve retrasada hasta los últimos compases de la película, pero se suple con la interesante trama del meteorito, la resurrección de Rodan, el resurgimiento de Godzilla de los mares, la pelea entre ambos antes de la intervención de Mothra, la llegada de Ghidorah... Todo ello consigue que se respire tensión durante todo el metraje, pues es evidente que una fuerte amenaza se cierne sobre la Tierra.

De este modo, estamos ante la primera película en la que Godzilla pasa a ser el defensor de la Tierra, convencido por Mothra, para hacer frente a una amenaza mucho mayor, una característica que acabaría definiendo el género.

Recomendamos también ver previamente la película Rodan, el gran monstruo volador (llamada Los hijos del volcán en España) de 1956 para conocer al pterodáctilo y su historia. Y del mismo modo, no solo es recomendable, sino necesario, ver Mothra vs Godzilla (y por tanto, Mothra de 1961), pues esta película es la que más claramente referencia a su antecesora (tanto por los personajes que repiten como por frases explícitas sobre lo sucedido en ella).

No hay mucho más que decir, salvo que es un gustazo ver a cuatro kaijus en pantalla pelear a la vez. Impresionante.





Y hasta aquí nuestro Finde de Cine de esta semana. Nos despedimos, como siempre, esperando que os haya gustado, que os animéis a ver las películas si no lo habéis hecho ya y que, si lo habéis hecho, compartáis vuestra opinión con nosotros.

¡Hasta la próxima!

jueves, 9 de febrero de 2017

[RESEÑA MANGA] Adolf



¡Un saludo y bienvenidos a La Bandera de la Libertad!

Como algunos quizá sepáis ya, hoy 9 de febrero se conmemora el 28º aniversario de la muerte de Osamu Tezuka, Dios del Manga, que muriera allá por 1989, víctima de un cáncer de estómago a los 60 años de edad. Toda una gran pérdida para el mundo del manga, demasiado temprana, y que llevó poco después a que Japón instaurara este día como el Día del Manga en honor del maestro.

Desde La Bandera de la Libertad hemos queremos honrar también la memoria del gran maestro reseñando una de sus obras, concretamente la que más éxito ha recaudado a lo largo y ancho del planeta (probablemente por su temática más occidental), y que aún no habíamos reseñado. Como es evidente, hablaremos de Adolf (Adolf ni Tsugu), publicada originalmente en Japón entre 1982 y 1985, y editada a día de hoy en múltiples idiomas y en diferentes ediciones. En España la encontramos de manos de Planeta Cómic, actualmente en su tercera edición en dos tomos de tapa dura en cofre.

Osamu Tezuka, Dios del Manga

Osamu Tezuka, nacido en Osaka en 1928 y fallecido en Tokio en 1989, se alzaría como el gran revolucionario del cómic y de la animación japoneses, en tanto que creador del manganime moderno, convirtiéndose así en el autor más importante de la historia del cómic nipón. Es por ello que acabaría recibiendo la consideración de "Dios del Manga".

Influido desde su infancia por la propia afición de su padre al manga, las obras teatrales de Takarazuka y, sobre todo, por el cine, especialmente por la animación de Walt DisneyTezuka debutó profesionalmente en 1946 con Maa-chan no Nikki Choo (El Diario de Maa-chan), un yonkoma manga (tiras cómicas de cuatro viñetas), pero sería al año siguiente, en 1947, cuando publicaría la obra que cambiaría para siempre el curso de la historia del mangaLa Nueva Isla del Tesoro (Shintakarajima), el primer manga argumental, es decir, es el primer cómic japonés que narraba una historia larga y con argumento, más allá de las simples tiras cómicas, en el que el autor ponía en práctica las técnicas cinematográficas aplicadas al dibujo, por oposición a las escenas de plano largo y estáticas. La Nueva Isla del Tesoro se convertiría en todo un best-seller de manera inmediata, y decenas de grandes autores posteriores (como Shotaro IshinomoriRey del Manga) confesarían abiertamente haber tomado la decisión de dibujar manga a raíz de su lectura en su infancia.


Desde ese momento, el jovencísimo Tezuka decide dedicarse profesionalmente al manga, aunque aun así continuaría su estudios universitarios hasta doctorarse en Medicina, profesión que no llegó a ejercer, pero cuyos conocimientos le servirían para crear múltiples obras. De esta primera época del autor podemos destacar obras como la comúnmente llamada "Trilogía de Ciencia-Ficción", compuesta por Lost World (1948), Metropolis (1949) y Next World (1951). Encontramos asimismo grandes clásicos como Astro Boy (Tetsuwa Atom, 1952-1968), su obra más icónica, o Jungle Taitei (El Emperador de la Jungla, conocida como Kimba, el León Blanco en Occidente, 1950-1954).

Entre 1953 y 1956, Osamu Tezuka marcó un nuevo hito en la historia del manga al publicar el primer shojo argumental de la historiaLa Princesa Caballero (Ribbon no Kishi) en la revista Shojo Club, aunque generalmente sería más conocido el remake que el propio autor realizó en los años 60, publicado en la revista Nakayoshi.
En 1954 llegarían las primeras versiones de la que Tezuka consideró siempre la obra de su vidaFénix (Hi no Tori), que podría empezar a publicar de forma más constante y firme desde 1967 y que continuaría hasta el día de su muerte, habiendo acabado unos meses antes el último arco argumental iniciado, aunque sin poder concluir el conjunto de la obra como él deseaba.

En la década de los 60, tras fundar el estudio Mushi ProductionsTezuka se dedicó en cuerpo y alma a la animación, aunque sin abandonar el manga, como había sido su sueño desde pequeño (convertirse en el "Walt Disney japonés"). Así, en 1963 se estrenaba en la televisión japonesa la primera serie de animación de ritmo semanal con capítulos de 24 minutos de duración, formato que se estandarizaría hasta el día de hoy: la adaptación de su Astro Boy.

A finales de la década de los 60, y sobre todo a partir de la quiebra de Mushi Pro. en 1973, Tezuka claudicó en su feroz oposición al manga para adultos que estaban creando algunos de sus antiguos discípulos (el gekiga), fundando la revista COM (la más representativa de la corriente gekiga junto con la Garo) y comenzando la publicación de sus primeras grandes obras adultas y oscuras, como Oda a Kirihito (Kirihito Sanka, 1970-71), Alabaster (1970-71), Ayako (1972-73) o El Libro de los Insectos Humanos (Ningen Konchuuki, 1970-71).

Tras un periodo en que su popularidad comenzaba a decaer, Tezuka dio un golpe de efecto con Black Jack (1973-1983), una obra que inicialmente sería una mini-serie de 5 capítulos como "última oportunidad", pero con la que el inigualable autor demostraría que aún tenía mucho que decir y que se convertiría inmediatamente en una de sus obras más populares y exitosas. Así, renaciendo de sus cenizas como su Fénix -aunque nunca estuvo realmente muerto como autor-, Tezuka comenzaba la que generalmente se considera su época dorada, dibujando algunas de sus mayores obras maestras, como Buda (Buddha, 1972-1983), MW (1976-1978) o Adolf (Adolf ni Tsugu, 1983-1985).

Convertido en el indiscutible Dios del Manga y con unas 150.000 páginas dibujadas y varias decenas de obras de animación producidas, Osamu Tezuka fallecía en febrero de 1989, víctima de un cáncer de estómago, dejando inconclusas GringoNeo Faust y Ludwig B., además de los arcos aún no iniciados de Fénix.

¿De qué trata?

Ambientada durante la II Guerra Mundial, la obra narra las historias entrelazadas de 3 personas unidas por el destino y por su nombre en común: Adolf Kamil, descendiente de un matrimonio judío alemán exiliado en la ciudad japonesa de Kobe, Adolf Kauffman, hijo del embajador alemán en Kobe, y el mismísimo Adolf Hitler, quien no necesita más presentación.

El argumento se desarrolla alrededor del descubrimiento por parte del periodista japonés Sohei Toge, destinado en Berlín para cubrir los Juegos Olímpicos de 1936, de unos documentos que prueban las raíces judías de Hitler y que, de salir a la luz, estremecerían las bases del Tercer Reich.

Nuestra Opinión

Bueno, pues qué decir de Adolf que no se haya dicho ya... sin duda se trata de una de las mejores obras del Dios del Manga, además de una de las mas conocidas de su etapa oscura.

Es bien sabido que la obra adulta de Tezuka se suele centrar en mostrar las más negativas facetas del ser humano, y Adolf no es ninguna excepción, enmarcándose además en uno de los acontecimientos más horribles de la historia reciente de la humanidad, el Holocausto nazi, que se presta perfectamente a la historia dramática que el maestro necesitaba narrar. 

Argumentalmente, este manga constituye una de las obras más complejas y elaboradas de Osamu Tezuka en su plena madurez como mangaka, pues nos presenta un thriller político de brillante escritura, con grandes personajes (incluidos, como no podía ser de otro modo, algunos de sus personajes-actores de su famoso star-system, magistralmente adaptados al tono adulto de la obra, como Lamp o Shunsaku Ban/Higeoyaji) bien construidos y perfectamente desarrollados. A destacar especialmente Kamil y Kauffman y la relación entre ambos, una relación que pasa de la amistad al odio y al deseo de venganza a lo largo de los múltiples años que abarca la trama, influenciada no solo por la distancia física, sino también por la ideológica, por las circunstancias que hacen tan diferente la vida de un niño de "raza aria" y un niño judío en aquella época y contexto. Sin duda uno de los puntos más interesantes de la obra.

Destaca en el desarrollo del argumento, además, el gran rigor histórico del que hace gala Tezuka, que se documentaría a conciencia a la hora de crear la ambientación y los acontecimientos históricos reales que refleja.

En lo que se refiere al arte, se puede destacar el gran dibujo del maestro en su última etapa, con unos personajes físicamente muy expresivos, pero conservando ligeramente su clásico estilo de formas más redondeadas, y con una mayor contención en lo caricaturesco que en otras obras de tono más laxo. Además, en más de una ocasión, los soberbios diseños de página de las que goza toda la obra han sido utilizadas como referentes en el arte de la distribución de página. 

Adolf es una obra profunda, un cómic totalmente dirigido al público adulto que encantará no solo a aquellos interesados en la II Guerra Mundial, sino también a aquellos que, sin importarles la antigüedad de una obra (como debe ser), busquen un thriller político de magistral desarrollo. Sin duda, una obra maestra.

Nota Final: 10 [ - Imprescindible - ]