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domingo, 23 de diciembre de 2018

[Reseña Navideña] Love & Peace: Una Navidad a ritmo de Sion Sono



¡Feliz Navidad y bienvenidos a La Bandera de la Libertad!

Parece mentira, pero ya estamos otra vez en Navidad, esa época del año en la que debe imperar la felicidad, la familia, el amor, los villancicos... y los regalos, claro. Y para haceros más llevaderas esas reuniones familiares, como todos los años, queremos recomendaros una película perfecta para verla en la sobremesa de alguna de las cenas o comidas que tengáis estos días. 

Y este año os vamos a hablar de una película... especial... Tan especial que no dejará indiferente a nadie. Aunque quizá no siempre en el mejor sentido. Y es que estamos ante una película de Sion Sono, uno de los directores-autor más transgresores e impredecibles del cine japonés contemporáneo. Tras auténticas (pero fascinantes) idas de olla en su abundante filmografía (como la infame El Club del Suicidio, Love Exposure o Antiporno), en 2015 estrenó este filme, Love & Peace, en el que el director decidía pasar al cine familiar, pero sin poder evitar dejar su sello por todas partes.

¡Atentos a los detalles!


¿De qué trata?

Ryoichi es un mediocre oficinista solitario e introvertido que sueña con convertirse en estrella del rock. Un día decide adoptar una tortuga, a la que llama Pikadon, con la que desarrolla un fuerte vínculo. Pero cuando sus crueles compañeros la descubren empiezan a burlarse de él, de modo que Ryoichi, en un ataque de pánico, la lanza al retrete y tira de la cadena, arrepintiéndose inmediatamente.

Se desencadenará así la aventura de la tortuga por tratar de regresar a casa en Navidad, junto a un montón de juguetes y mascotas abandonados que han cobrado conciencia propia, mientras Ryoichi logra sus sueños musicales de manera casi fortuita.

Opinión

En Love & Peace no solo encontramos una clásica historia de viaje de retorno a casa de estilo infantil y familiar (que también), sino que incluso predomina más un sentido del humor muy propio de Sion Sono, basado en una comedia absurda e histriónica, que da lugar a escenas muy originales y divertidas. Está llena de momentos que te harán poner cara de asombro, siempre que seas capaz de aceptar y entrar en su juego.

En cierto modo, el protagonista puede recordar a Detroit Metal City por el histrionismo con el que es representado su sueño de ser estrella del rock, así como por las indumentarias tan desfasadas y horteras que lleva cuando lo cumple. Así, toda la historia de Ryoichi constituye la parte más cómica y absurda de la película.

Por otro lado, tenemos la historia de la tortuga Pikadon, la dimensión más entrañable, mágica e infantil. Nos encontramos con una suerte de cóctel entre Toy Story, en el que los juguetes abandonados cobran vida y tienen personalidad propia; Tokyo Godfathers, ya que juguetes y mascotas perdidos forman familia con un misterioso y afable vagabundo que esconde un mágico secreto; realizado todo ello con unos efectos especiales al más puro estilo tokusatsu (en cuya cutrez radica su encanto), que recuerdan a las antiguas series y películas de este género... Hasta que al final, la espiral de locuras que nos ofrece Sono deviene en toda una parodia del kaiju-eiga (imposible no pensar en Gamera, ya que estamos hablando de una película protagonizada por una tortuga).

Contiene además bastantes referencias a la cultura pop japonesa, una cierta mención muy tangencial y en clave de humor a la memoria de las bombas atómicas (no esperéis nada tan explícito como en Godzilla, pero estar está, sorprendentemente) y hasta el mismísimo Santa Claus como personaje clave en la película.

Probablemente no sea la película que uno piense como primera opción para ver en familia esta Navidad, ya que es una obra tremendamente especial, en todos los sentidos posibles. Pero desde luego es una propuesta diferente, y vale mucho la pena darle un visionado, y más aún en estas fechas. Si sois amantes del cine asiático y/o estáis dispuestos a entrar en el juego de locura y delirio de un director tan particular como Sion Sono, os garantizamos un visionado navideño de lo más divertido y entrañable.









Y hasta aquí nuestra recomendación navideña de 2018. Nos despedimos deseándonos unas felices fiestas, unas llevaderas reuniones familiares y unas generosas visitas de Santa Claus. Nosotros volvemos por aquí en breve para comentar con vosotros los que nos traiga dicho gordo de rojo.

¡Feliz Navidad!


domingo, 4 de junio de 2017

[FINDE DE CINE] El Club del Suicidio / Ghidorah, el dragón de tres cabezas



¡Un saludo y bienvenidos a La Bandera de la Libertad!

Aquí estamos una vez más, una semana más con nuestra nueva (ya no tan nueva xD) sección Finde de Cine, en la que, como ya sabréis, hablamos un poco de las dos películas japonesas que hemos visto en el fin de semana, comentándolas y recomendándolas (o no) para que os animéis a verlas. 

En este caso hablaremos de la polémica El Club del Suicidio y, continuando nuestro ciclo de kaiju-eiga, llega el turno de Ghidorah, el dragón de tres cabezas (o dicho de manera simple, la quinta película de la franquicia de Godzilla). 

Comencemos:

El Club del Suicidio


Así pues, hoy tenemos para empezar una película que fue fuertemente polémica en su día, El Club del Suicidio (Jisatsu Circle), dirigida por el no menos controvertido director Sion Sono y estrenada en 2002 en Japón. Hacía un tiempo ya que queríamos ver alguna cosa de este famoso (o infame) enfant terrible del cine japonés contemporáneo, y probablemente esta sea la obra más acertada para comenzar, pues es la que más ha impactado internacionalmente de su filmografía. El único contacto que teníamos con su mundo previamente era la adaptación al manga encargada a Usamaru Furuya, pero que es una adaptación totalmente libre que tan solo conserva la premisa.

<< La cinta se centra en una investigación policial alrededor de un caso de suicidio colectivo en el que 54 colegialas se lanzaron a las vías del metro en Tokio. Este hecho provocará una gran proliferación de suicidios por todo el país. >>

Lo primero que queremos dejar claro es que no podemos dar una opinión completa ya que, según parece, los sucesos de El Club del Suicidio se complementan con su secuela (Noriko's Dinner Table), que parece ser necesaria para comprender plenamente el extraño argumento de la primera. Pero con solo ver esta, sí que nos ha quedado lo suficientemente claro que Sion Sono no tiene fama de polémico por casualidad.

La película cuenta con numerosas escenas sangrientas y exageradas que dejan en shock (a algunos de risa por la exageración, pero creemos que es conveniente intentar ver más allá de la cutrez para encontrarse con la críptica mente del director cara a cara). Sono no se corta lo más mínimo a la hora de mostrar sangre, suicidios, escenas esperpénticas, abusos sexuales... a veces, incluso, con un extraño sentido del humor (o quizá con un tono de sátira y sarcasmo).

Es un buen thriller (aunque la catalgación de esta película es complicada) que sabe crear tensión y atrapar con su caso, pero como hemos dicho, es difícil de comprender, al menos sin ver su secuela, por lo que nuestra opinión no es la mejor posible para decidir si ver o no esta película.

Lo que queda patente tras su visionado, siempre y cuando se pase la mencionada barrera de la exageración, los litros de sangre y la cutrez de los efectos especiales, es que Sion Sono busca hacer una feroz crítica a su sociedad en una suerte de sátira en la que habla de la influenciabilidad de la juventud, el problema endémico que son los suicidios en Japón, la soledad, la psique humana... Realmente el contenido de esta película puede ser analizado a muchos más niveles de lo que parece a simple vista.

Nosotros recomendamos verla y juzgar por uno mismo. Desde luego consigue su cometido: es provocativa, rara, y aseguramos que no dejará a nadie indiferente. Nosotros aún estamos asimilando lo que hemos visto.


Ghidorah, el dragón de tres cabezas


Y en segundo lugar, en nuestro ciclo kaiju-eiga, hoy hablamos de Ghidorah, el dragón de tres cabezas (San daikaijû: Chikyû saidai no kessen, también conocida en inglés como Ghidorah, the Three-headed Monster). Nuevamente dirigida por Ishiro Honda, padre del género, esta película de 1964 supone la quinta aparición cinematográfica del icónico lagarto radiactivo Godzilla, pero también recupera a Mothra (que protagonizó su propio filme y la cuarta entrega de Godzilla) y a Rodan (presentado también en su propia película individual de 1956). Primera película de la saga con tantos kaiju a la vez, y presentando al legendario Destructor de Civilizaciones, Ghidorah

<< Tras la llegada de un gran meteorito a la Tierra, una princesa de un pequeño reino es poseída por una habitante de Júpiter, que tiene el objetivo de advertir a los humanos de la llegada al planeta de King Ghidorah, el destructor de civilizaciones del espacio, que ya ha acabado con la vida en su planeta. 
Para hacerle frente, el gobierno japonés se pone en contacto con las sacerdotisas de la Isla Infant para solicitar la ayuda de Mothra, que ya les salvó en el pasado de la amenaza de Godzilla. Pero Ghidorah es demasiado poderoso para ella sola, de modo que Mothra convence al mismísimo Godzilla y a Rodan, recién despertado de su letargo por el meteorito, para que la ayuden a derrotar al poderoso monstruo del espacio. >>

Y aquí es donde empieza ya plenamente la burrada que es el universo de kaijus de Toho (porque los "universos cinematográficos" ya existían mucho antes de Marvel), y es que no hay más que pensar en la premisa para saber que estamos ante una película que nos ofrecerá unas buenas dosis de acción de monstruos: un dinosaurio radiactivo, una polilla gigante (si bien Mothra no llega a metamorfosearse en esta película, quedando en estado larvario todo el tiempo) y un pterodáctilo se enfrentan a un dragón espacial de tres cabezas. Ahí es nada.

Lo cierto es que, entre las mejoras en los efectos visuales y la variedad de criaturas que aparecen, esta película se convierte probablemente en la más trepidante de la saga hasta el momento. Ver a Ghidorah por primera vez en pantalla destruyéndolo todo a su paso es impresionante, y aunque ha envejecido por razones obvias, no deja de maravillar ver lo que hacían en esa época con tan solo trajes y marionetas.

En este caso, todo hay que decirlo, la acción propiamente dicha entre los cuatro se ve retrasada hasta los últimos compases de la película, pero se suple con la interesante trama del meteorito, la resurrección de Rodan, el resurgimiento de Godzilla de los mares, la pelea entre ambos antes de la intervención de Mothra, la llegada de Ghidorah... Todo ello consigue que se respire tensión durante todo el metraje, pues es evidente que una fuerte amenaza se cierne sobre la Tierra.

De este modo, estamos ante la primera película en la que Godzilla pasa a ser el defensor de la Tierra, convencido por Mothra, para hacer frente a una amenaza mucho mayor, una característica que acabaría definiendo el género.

Recomendamos también ver previamente la película Rodan, el gran monstruo volador (llamada Los hijos del volcán en España) de 1956 para conocer al pterodáctilo y su historia. Y del mismo modo, no solo es recomendable, sino necesario, ver Mothra vs Godzilla (y por tanto, Mothra de 1961), pues esta película es la que más claramente referencia a su antecesora (tanto por los personajes que repiten como por frases explícitas sobre lo sucedido en ella).

No hay mucho más que decir, salvo que es un gustazo ver a cuatro kaijus en pantalla pelear a la vez. Impresionante.





Y hasta aquí nuestro Finde de Cine de esta semana. Nos despedimos, como siempre, esperando que os haya gustado, que os animéis a ver las películas si no lo habéis hecho ya y que, si lo habéis hecho, compartáis vuestra opinión con nosotros.

¡Hasta la próxima!