Mostrando entradas con la etiqueta Histórico. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Histórico. Mostrar todas las entradas

lunes, 14 de agosto de 2017

[FINDE DE CINE] Nagasaki, recuerdos de mi hijo / El Retorno de Godzilla



¡Un saludo y bienvenidos a La Bandera de la Libertad!

Una semana más, un Finde de Cine más en el blog. Como ya sabéis, aquí comentamos las películas japonesas que hemos visto durante el fin de semana para recomendarlas (o no) a todo aquel que quiera leernos.

Hoy hablaremos, pues, de los filme Nagasaki, recuerdos de mi hijo, editado en España por Mediatres hace escasas semanas después de haber pasado por algunas salas de cine el pasado mayo, y continuando con nuestro ciclo de kaiju-eiga y tras haber saltado la semana pasada a Shin Godzilla, empezamos la era Heisei del famoso monstruo con El Retorno de Godzilla.

¡Empecemos!


Nagasaki, recuerdos de mi hijo


Este Finde de Cine empieza por todo lo alto, con una película que difícilmente podía ser más prometedora desde el principio. Nagasaki, recuerdo de mi Hijo (Haha to Kuraseba) es una de las más recientes películas del gran Yoji Yamada (Maravillosa Familia de Tokio, Kabei, la longeva saga Tora-san...), considerado el "último de los clásicos" del cine japonés a sus 86 años, estrenada en 2015 en Japón y recientemente estrenada en cines y home video en España. Y no solo eso, sino que Yamada vuelve a confiar en la legendaria y veterana Sayuri Yoshinaga (la única actriz que ha ganado hasta 4 premios de la Academia de Cine Japonesa a lo largo de su carrera) para protagonizar este drama sobre las consecuencias emocionales de la bomba atómica. Junto a ella, un brillante Kazunari Ninomiya y una espléndida Haru Kuroki cierran el plantel principal, en unos roles que les valieron a ambos sendos premios de la Academia Japonesa al Mejor Actor y Mejor Actriz de Reparto respectivamente. ¿Y eso es todo? Pues no, porque además la BSO es obra del compositor nipón Ryuuichi Sakamoto (Feliz Navidad, Mr. Lawrence, El Último Emperador, El Renacido, etc.).

<< Han pasado pocos años del final de la II Guerra Mundial, y Japón aún se recupera de sus heridas. Nobuko, una mujer de mediana edad, está decidida a seguir adelante mientras contempla la tumba de su hijo, muerto en el bombardeo nuclear de Nagasaki como tantos otros. Pero todo cambiará el día en que, al volver del cementerio, encuentra a su hijo Koji esperándola en casa. Como si de un milagro se tratase, el espíritu de Koji volverá a menudo a visitar a su madre para poder recordar juntos a la familia, la guerra, y el pasado. >>

Una vez más, el maestro Yoji Yamada nos ha logrado enamorar con un drama costumbrista a la vieja usanza. Esta película roza la perfección en su género, con un drama intenso a la vez que increíblemente sutil, como solo los japoneses son capaces de hacer. Sin recrearse en la tristeza y la desgracia, Nagasaki: Recuerdos de mi Hijo presenta un drama intimista, delicado y fundamentado en los detalles y en las pequeñas cosas, pero que a su vez se alza como testimonio de todo un pueblo sacudido por la desgracia y el horror que representaron las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki.

Y, para empezar, eso es lo que hace de este filme uno muy especial, pues muy pocas veces se han atrevido los artistas japoneses a retratar de forma abierta y directa el tema de los bombardeos atómicos, que son aún hoy, 72 años después, una herida abierta y sangrante. Así, la película de Yamada se suma a clásicos como Lluvia Negra de Shohei Imamura o Rapsodia en Agosto de Akira Kurosawa.

Es esta una de esas películas que te atrapan en su atmósfera, que permiten que el espectador empatice con los personajes, que llore con ellos, y hasta que ría en ocasiones. Pero sobre todo, Yamada sabe cómo crear el drama con sutileza casi mágica, haciendo un ejercicio de delicadeza incluso cuando trata un tema tan escabroso como la bomba de Nagasaki.

La dirección del veterano cineasta es maravillosa, y nos brinda grandes escenas, como el momento de la detonación de la bomba, en la que únicamente vemos luz, calor abrasador y escombros durante escasos segundos, muestra de la increíble sutileza en la que hacemos hincapié.

El reparto, como adelantábamos, es también absolutamente excepcional. La protagonista absoluta de la película es la maravillosa Sayuri Yoshinaga (que ya trabajó con Yamada en otros grandes filmes como Kabei: Nuestra Madre y Ototo), una de las mejores actrices de la historia del cine japonés que, a sus 72 años a fecha de hoy, sigue brindando unas interpretaciones tan impecables como emotivas. Kazunari Ninomiya, por su lado, de cuyas virtudes interpretativas ya hemos hablado antes en el blog, empieza a consagrarse bajo la batuta de Yamada como uno de los mejores actores jóvenes del país, pues este rol le valió el Premio al Mejor Actor de la Academia de Cine Japonés. La química entre ambos actores que interpretan a madre e hijo es palpable fuera de la pantalla.

La joven Haru Kuroki, ganadora del Oso de Plata en Berlín a la Mejor Actriz por su trabajo también con Yamada en La Casa del Tejado Rojo (2014), cierra el plantel principal como la prometida del fallecido Koji.

Maravillosa película, maravilloso drama clasicista japonés al más puro estilo de Yasujiro Ozu, maravillosas interpretaciones y maravillosa BSO. 


El Retorno de Godzilla 


Y como decíamos, hablamos hoy en segundo lugar, continuando con nuestro ciclo de kaiju-eiga, con la primera película de la serie Heisei de Godzilla, decimosexta entrega de la saga en general, El Retorno de Godzilla (Goira, 1984). Tras 9 años de barbecho y en una época en la que las películas de monstruos volvían a ganar popularidad en el mundo entero, la Toho recuperaba a su mítico lagarto radiactivo con dos condiciones: por un lado, Godzilla volvería a ser el monstruo malvado y destructor que era al principio, erigiéndose de nuevo como una metáfora del temor a la guerra nuclear (esta vez en pleno auge armamentístico de la Guerra Fría); por otro, la nueva entrega se plantearía como una secuela directa del filme original de Ishiro Honda de 1954, 30 años después, ignorando las 14 películas intermedias. Así surgía la primera película desde la original que presentaba a Godzilla en solitario y comenzaba una nueva era de la saga, que adoptaría el nombre de la nueva Era Heisei japonesa, que comenzaría en 1989 con el ascenso del actual emperador.

<< Un submarino atómico soviético es destruido por un enemigo desconocido. Los rusos piensan que han sido los americanos y preparan la guerra contra Estados Unidos y los paises de la OTAN. Entonces, un avión de reconocimiento japonés declara que el enemigo fue Godzilla. Las noticias de su regreso hasta ahora ocultadas son hechas públicas. >>

Y comenzamos por fin la era Heisei del lagarto gigante, con un inicio que vuelve a los orígenes de la saga, mostrándonos de nuevo un kaiju-eiga más serio, teniendo como objetivo nuevamente retratar la sociedad y mentalidad de la época en que fue hecho, así como el temor al armamento nuclear tan arraigado en una población que vivía con miedo el desarrollo de la tensión entre EE.UU. y la URSS, alegóricamente encarnado en el monstruoso lagarto.

Esta vez, a diferencia de la película de Honda del 54, no se centra tanto en la gestión política de la crisis, sino que nos traslada a un punto de vista más militar, lo cual no es siempre un acierto, pues aunque la esencia original está ahí, como también vimos recuperada en Shin Godzilla, no resulta tan intensa y satisfactoria como las mencionadas.

No quiere decir ello que sea mala, de hecho es de las mejores películas de la saga en tanto que recupera la seriedad y el retrato sociopolítico que caracterizaron al género, y por supuesto está bien ejecutada. Pero le falta algo que tenía la original, tal vez esa frescura del género, o simplemente no sabe captar tanto interés como esta.

Sea como sea, tenemos un thriller de ciencia ficción bastante interesante y agradable, que funciona más o menos como reboot y secuela del original pero que también es buena opción para empezar con el monstruo japonés.

En cuanto a la criatura, como cabía esperar es mucho más fiera, realista, terrorífica y de movimientos mas fluidos que en la era Showa, y estamos deseando verla en acción en las próximas películas luchando contra nuevos y no tan nuevos kaijus.






Y hasta aquí el Finde de Cine de esta semana. Esperamos que os haya interesado y que os animéis a ver las películas si no las habéis visto, y por supuesto a que compartáis vuestra opinión si sí lo habéis hecho.

¡Hasta la próxima!


jueves, 9 de febrero de 2017

[RESEÑA MANGA] Adolf



¡Un saludo y bienvenidos a La Bandera de la Libertad!

Como algunos quizá sepáis ya, hoy 9 de febrero se conmemora el 28º aniversario de la muerte de Osamu Tezuka, Dios del Manga, que muriera allá por 1989, víctima de un cáncer de estómago a los 60 años de edad. Toda una gran pérdida para el mundo del manga, demasiado temprana, y que llevó poco después a que Japón instaurara este día como el Día del Manga en honor del maestro.

Desde La Bandera de la Libertad hemos queremos honrar también la memoria del gran maestro reseñando una de sus obras, concretamente la que más éxito ha recaudado a lo largo y ancho del planeta (probablemente por su temática más occidental), y que aún no habíamos reseñado. Como es evidente, hablaremos de Adolf (Adolf ni Tsugu), publicada originalmente en Japón entre 1982 y 1985, y editada a día de hoy en múltiples idiomas y en diferentes ediciones. En España la encontramos de manos de Planeta Cómic, actualmente en su tercera edición en dos tomos de tapa dura en cofre.

Osamu Tezuka, Dios del Manga

Osamu Tezuka, nacido en Osaka en 1928 y fallecido en Tokio en 1989, se alzaría como el gran revolucionario del cómic y de la animación japoneses, en tanto que creador del manganime moderno, convirtiéndose así en el autor más importante de la historia del cómic nipón. Es por ello que acabaría recibiendo la consideración de "Dios del Manga".

Influido desde su infancia por la propia afición de su padre al manga, las obras teatrales de Takarazuka y, sobre todo, por el cine, especialmente por la animación de Walt DisneyTezuka debutó profesionalmente en 1946 con Maa-chan no Nikki Choo (El Diario de Maa-chan), un yonkoma manga (tiras cómicas de cuatro viñetas), pero sería al año siguiente, en 1947, cuando publicaría la obra que cambiaría para siempre el curso de la historia del mangaLa Nueva Isla del Tesoro (Shintakarajima), el primer manga argumental, es decir, es el primer cómic japonés que narraba una historia larga y con argumento, más allá de las simples tiras cómicas, en el que el autor ponía en práctica las técnicas cinematográficas aplicadas al dibujo, por oposición a las escenas de plano largo y estáticas. La Nueva Isla del Tesoro se convertiría en todo un best-seller de manera inmediata, y decenas de grandes autores posteriores (como Shotaro IshinomoriRey del Manga) confesarían abiertamente haber tomado la decisión de dibujar manga a raíz de su lectura en su infancia.


Desde ese momento, el jovencísimo Tezuka decide dedicarse profesionalmente al manga, aunque aun así continuaría su estudios universitarios hasta doctorarse en Medicina, profesión que no llegó a ejercer, pero cuyos conocimientos le servirían para crear múltiples obras. De esta primera época del autor podemos destacar obras como la comúnmente llamada "Trilogía de Ciencia-Ficción", compuesta por Lost World (1948), Metropolis (1949) y Next World (1951). Encontramos asimismo grandes clásicos como Astro Boy (Tetsuwa Atom, 1952-1968), su obra más icónica, o Jungle Taitei (El Emperador de la Jungla, conocida como Kimba, el León Blanco en Occidente, 1950-1954).

Entre 1953 y 1956, Osamu Tezuka marcó un nuevo hito en la historia del manga al publicar el primer shojo argumental de la historiaLa Princesa Caballero (Ribbon no Kishi) en la revista Shojo Club, aunque generalmente sería más conocido el remake que el propio autor realizó en los años 60, publicado en la revista Nakayoshi.
En 1954 llegarían las primeras versiones de la que Tezuka consideró siempre la obra de su vidaFénix (Hi no Tori), que podría empezar a publicar de forma más constante y firme desde 1967 y que continuaría hasta el día de su muerte, habiendo acabado unos meses antes el último arco argumental iniciado, aunque sin poder concluir el conjunto de la obra como él deseaba.

En la década de los 60, tras fundar el estudio Mushi ProductionsTezuka se dedicó en cuerpo y alma a la animación, aunque sin abandonar el manga, como había sido su sueño desde pequeño (convertirse en el "Walt Disney japonés"). Así, en 1963 se estrenaba en la televisión japonesa la primera serie de animación de ritmo semanal con capítulos de 24 minutos de duración, formato que se estandarizaría hasta el día de hoy: la adaptación de su Astro Boy.

A finales de la década de los 60, y sobre todo a partir de la quiebra de Mushi Pro. en 1973, Tezuka claudicó en su feroz oposición al manga para adultos que estaban creando algunos de sus antiguos discípulos (el gekiga), fundando la revista COM (la más representativa de la corriente gekiga junto con la Garo) y comenzando la publicación de sus primeras grandes obras adultas y oscuras, como Oda a Kirihito (Kirihito Sanka, 1970-71), Alabaster (1970-71), Ayako (1972-73) o El Libro de los Insectos Humanos (Ningen Konchuuki, 1970-71).

Tras un periodo en que su popularidad comenzaba a decaer, Tezuka dio un golpe de efecto con Black Jack (1973-1983), una obra que inicialmente sería una mini-serie de 5 capítulos como "última oportunidad", pero con la que el inigualable autor demostraría que aún tenía mucho que decir y que se convertiría inmediatamente en una de sus obras más populares y exitosas. Así, renaciendo de sus cenizas como su Fénix -aunque nunca estuvo realmente muerto como autor-, Tezuka comenzaba la que generalmente se considera su época dorada, dibujando algunas de sus mayores obras maestras, como Buda (Buddha, 1972-1983), MW (1976-1978) o Adolf (Adolf ni Tsugu, 1983-1985).

Convertido en el indiscutible Dios del Manga y con unas 150.000 páginas dibujadas y varias decenas de obras de animación producidas, Osamu Tezuka fallecía en febrero de 1989, víctima de un cáncer de estómago, dejando inconclusas GringoNeo Faust y Ludwig B., además de los arcos aún no iniciados de Fénix.

¿De qué trata?

Ambientada durante la II Guerra Mundial, la obra narra las historias entrelazadas de 3 personas unidas por el destino y por su nombre en común: Adolf Kamil, descendiente de un matrimonio judío alemán exiliado en la ciudad japonesa de Kobe, Adolf Kauffman, hijo del embajador alemán en Kobe, y el mismísimo Adolf Hitler, quien no necesita más presentación.

El argumento se desarrolla alrededor del descubrimiento por parte del periodista japonés Sohei Toge, destinado en Berlín para cubrir los Juegos Olímpicos de 1936, de unos documentos que prueban las raíces judías de Hitler y que, de salir a la luz, estremecerían las bases del Tercer Reich.

Nuestra Opinión

Bueno, pues qué decir de Adolf que no se haya dicho ya... sin duda se trata de una de las mejores obras del Dios del Manga, además de una de las mas conocidas de su etapa oscura.

Es bien sabido que la obra adulta de Tezuka se suele centrar en mostrar las más negativas facetas del ser humano, y Adolf no es ninguna excepción, enmarcándose además en uno de los acontecimientos más horribles de la historia reciente de la humanidad, el Holocausto nazi, que se presta perfectamente a la historia dramática que el maestro necesitaba narrar. 

Argumentalmente, este manga constituye una de las obras más complejas y elaboradas de Osamu Tezuka en su plena madurez como mangaka, pues nos presenta un thriller político de brillante escritura, con grandes personajes (incluidos, como no podía ser de otro modo, algunos de sus personajes-actores de su famoso star-system, magistralmente adaptados al tono adulto de la obra, como Lamp o Shunsaku Ban/Higeoyaji) bien construidos y perfectamente desarrollados. A destacar especialmente Kamil y Kauffman y la relación entre ambos, una relación que pasa de la amistad al odio y al deseo de venganza a lo largo de los múltiples años que abarca la trama, influenciada no solo por la distancia física, sino también por la ideológica, por las circunstancias que hacen tan diferente la vida de un niño de "raza aria" y un niño judío en aquella época y contexto. Sin duda uno de los puntos más interesantes de la obra.

Destaca en el desarrollo del argumento, además, el gran rigor histórico del que hace gala Tezuka, que se documentaría a conciencia a la hora de crear la ambientación y los acontecimientos históricos reales que refleja.

En lo que se refiere al arte, se puede destacar el gran dibujo del maestro en su última etapa, con unos personajes físicamente muy expresivos, pero conservando ligeramente su clásico estilo de formas más redondeadas, y con una mayor contención en lo caricaturesco que en otras obras de tono más laxo. Además, en más de una ocasión, los soberbios diseños de página de las que goza toda la obra han sido utilizadas como referentes en el arte de la distribución de página. 

Adolf es una obra profunda, un cómic totalmente dirigido al público adulto que encantará no solo a aquellos interesados en la II Guerra Mundial, sino también a aquellos que, sin importarles la antigüedad de una obra (como debe ser), busquen un thriller político de magistral desarrollo. Sin duda, una obra maestra.

Nota Final: 10 [ - Imprescindible - ]


miércoles, 30 de noviembre de 2016

[RESEÑA MANGA] Hitler, la Novela Gráfica



¡Un saludo y bienvenidos a La Bandera de la Libertad!

Un día más, una reseña más... ¿o tal vez no? Tal día como hoy, 30 de noviembre, un año atrás, conocíamos una triste noticia para el mundo del manga: el maestro Shigeru Mizuki había fallecido a la avanzada edad de 93 años.

Pues bien, no hemos querido dejar pasar el día de hoy sin conmemorar el fallecimiento del maestro, aunque sea ofreciendo una humilde reseña de una de sus obras publicadas en España, que si bien no es su manga más representativo, sí que podemos decir que, por su temática, es el que a más público ha llegado a lo largo y ancho del mundo. Como podéis ver, hoy hablaremos de Hitler: La Novela Gráfica (Gekiga Hitler), una biografía en manga de Adolf Hitler publicada originalmente en Japón en 1971 y recopilada en un único tomo.

Shigeru Mizuki, maestro de los yokais

Shigeru Mizuki (alias de Shigeru Mura), nacido en Sakai-Minato en 1922, fue, sin ninguna duda, uno de los autores más importantes y prolíficos de la historia del manga.

El joven Mizuki, contando con tan solo 20 años de edad, fue reclutado por el Ejército Imperial durante la Segunda Guerra Mundial, y enviado a la isla de Papúa-Nueva Guinea. Allí, además de conocer de primera mano los horrores de la guerra, contrajo la malaria y, tras superarla y mientras se encontraba en estado convaleciente, el hospital de campaña sufrió un atentado que le costaría el brazo izquierdo.

Tras la guerra y de vuelta en Japón, Mizuki aprende a valerse con su único brazo -pues era zurdo- y comienza su trayectoria artística dibujando ilustraciones para los kamishibai (teatrillos callejeros de papel). Sería en la década de los 50 cuando el autor comenzaría a publicar manga, y es entonces cuando crea a su personaje más popular, Kitaro, en la obra Hakaba Kitaro (1959-1964), precursora de su serie más conocida y una de las más queridas de la historia del manganime en Japón, GeGeGe no Kitaro (1965-1986).

A partir de los años 60, Mizuki pasa a ser uno de los autores más significativos del movimiento gekiga (manga para adultos) a través de la revista Garo. Es en estos momentos cuando el autor comienza a perfilar definitivamente su característico estilo visual y se centra en la temática sobrenatural en su obra, especialmente el manga de yokais (monstruos y fantasmas tradicionales japoneses), con el que también triunfa entre el público joven, asegurando la transmisión del folclore nipón.

Más adelante comienza a dibujar sus mangas autobiográficos, en los que generalmente busca retratar su infancia, como en NonNonBa (NonNonBa to Ore, 1977), o los horrores que presenció durante la guerra, como Operación Muerte (Souin Gyokusai Seyo, 1973).

Entre sus obras podemos mencionar también Kappa no Sanpei (1961-1962), Hitler: La Novela Gráfica (Gekiga Hitler, 1971), 3, calle de los misterios (Fishigichou Sanbanchi, 1977) o Showa: A History of Japan (Comic Showa-Shi, 1988-1989).

El 30 de noviembre de 2015, a la avanzadísima edad de 93 años, Shigeru Mizuki finalmente fallecía en un hospital tokiota a causa de complicaciones cardíacas mientras se recuperaba de un accidente doméstico.

¿De qué trata?

La obra, como ya hemos dicho, hace un detallado recorrido por la vida de Adolf Hitler, desde sus inicios como artista frustrado hasta su muerte en el búnker donde se suicidó, pasando por todo el proceso de ascenso al poder, así como la constitución del III Reich encabezado por él mismo como Führer y el desencadenamiento y desarrollo de la II Guerra Mundial.

Huelga añadir nada más sobre el argumento de la obra, pues se trata justamente de eso, una biografía de uno de los personajes más controvertidamente fascinantes de la historia contemporánea de la humanidad.

Nuestra Opinión

Esta obra es una buena muestra de lo grande que llegó a ser un autor como Mizuki. Aun siendo principalmente conocido por su faceta como impulsor del folclore japonés en el manga, creador de obras magnas como Kitaro o NonNonBa, responsable de la popularización del género de yokais, no hay que olvidar que el maestro fue igualmente dedicado en los campos del manga biográfico y bélico (de mensaje antibelicista), y así lo demuestra una vez más en esta obra, en la que se lanza a presentarnos su propia visión del que probablemente sea el personaje más biografiado y estudiado de la historia, Adolf Hitler. Y, como cabe esperar de un tan extraordinario autor, no nos encontramos ante una biografía ordinaria más. 

Seguramente a una buena parte del público potencial de esta obra en Occidente le pueda producir un cierto rechazo inicial la "frivolización" de un tema como es la vida de Hitler al ser trasladada al medio del manga, pues los prejuicios sobre el cómic siguen existiendo en nuestra sociedad. Lo único que podemos hacer si alguien que piense eso está leyéndonos es recomendarle encarecidamente que deje aparcados sus prejuicios aunque sea por una vez, pues en este tomo descubrirá un gran y serio acercamiento a la personalidad y la psique del líder del nazismo

Y ya no es solo el hecho de que trate de forma considerablemente detallada (todo lo posible en su reducida extensión) y rigurosa la vida de Hitler, sino que lo hace con gran maestría narrativa. Además, cuenta con un arte desbordante de personalidad, con un estilo más "adulto" y sobrio que en otras de sus obras, pero sin llegar a perder el toque caricaturesco (en este caso empleado con una función satírica amarga) tan propio de Shigeru Mizuki. Todo ello aderezado con unos realistas fondos y composiciones de página que nos muestran escenas bélicas bastante sórdidas, con un dibujo algo mas simplificado, pero lleno de sentimiento, creando un brillante contraste entre los planos detallados y los simplificados y caricaturescos, un recurso muy habitual del maestro.

Curiosamente, esta obra no intenta presentarnos un Hitler entendido como un maníaco homicida, ni por supuesto tampoco como un gran líder, sino que busca una total objetividad histórica: muestra todo lo que hizo para llegar al poder, lo bueno, lo malo, lo neutral, sus locuras, sus más y sus menos. Yendo más allá de los retratos que tradicionalmente se han hecho de su persona, y más especialmente en la época en que se publicó esta obra, Mizuki apuesta por una humanización del dictador. Esto le da un toque mayor de rigor histórico a la obra, que podría incluso ser utilizada como material didáctico en los colegios de todo el mundo.

Por sacarle algún fallo, lo cierto es que es una obra densa, con grandes cantidades de texto, muchos elementos de la política alemana de los años 30, personajes, fechas y acontecimientos históricos que requieren gran atención para ser captados en su totalidad. Como ya hemos dicho, es una biografía en forma de manga del Führer alemán, y como tal contiene toda la información necesaria para hacerse una idea relativamente amplia de su figura y su contexto, lo cual puede resultar farragoso de leer, pero si se coge con ganas, resulta una lectura fascinante.

No la podemos considerar una obra maestra dentro de la producción de Mizuki, como ya hemos dicho, solo es una mas de sus muchas obras, pero sigue siendo una buena obra y una MUY buena biografía, con un gran dibujo, estilo y sobre todo, un gran autor detrás. Solo por esto ya puede ser considerada una maravilla dentro del manga y el cómic en general.

Sin duda una pequeña joya que es digna de ser apreciada.


Nota Final: 8'5 [ - Muy Bueno - ]

viernes, 29 de julio de 2016

[RESEÑA MANGA] Takemitsu Zamurai



¡Un saludo y bienvenidos a La Bandera de la Libertad!

Bueno, bueno, bueno... Tras un tiempecillo con poca actividad en el blog, que se ha visto agravada por una serie de imprevistos que han provocado que se nos dilatara más de lo deseable la publicación de las primeras impresiones de los estrenos de anime de la presente temporada de verano, volvemos hoy a la carga con una de nuestras reseñas, que aunque pudiera parecerlo, no las hemos abandonado. 

Y no regresamos a nuestra actividad habitual con cualquier cosa, no. Os traemos la reseña de una obra de muy gran calibre, Takemitsu Zamurai, de Taiyo Matsumoto e Issei Eifuku. Discretamente editada hace pocos años por Glénat/EDT en España, las ventas y la popularidad no acompañan a este gran manga, que sin embargo pasa por ser una de las mayores obras de arte del cómic japonés.

Taiyo Matsumoto, genio alternativo

Taiyo Matsumoto, nacido en Tokio en 1967, se destaca como uno de los autores más aclamados del panorama alternativo del manga. Con un estilo de dibujo peculiar y diferente, alejado del arte convencional de los autores japoneses más comerciales e influido por corrientes europeas, un trazo lleno de movimiento y expresividad con el que transmite todo tipo de emociones, y unas historias de gran contenido psicológico, su nombre ha quedado consagrado como uno de los más grandes mangakas de las últimas décadas.

Tras estudiar Bellas Artes en la Universidad de Wako, Taiyo Matsumoto debutó profesionalmente a la temprana edad de 20 años con su obra Straight. Pero el éxito le llegaría en los años posteriores con la publicación de obras como Hana Otoko, Aoi Haru, Ping Pong, Tekkonkinkreet, o Zero.

Más recientemente, Matsumoto ha continuado cosechando éxitos como autor alternativo con mangas como Takemitsu Zamurai (en colaboración con su frecuente asistente Issei Eifuku), GoGo Monster o la multipremiada Sunny, recientemente finalizada en Japón. 

Sus obras han recibido algunas adaptaciones a la imagen real y a la animación, destacando especialmente la película animada dirigida por Michael Arias Tekkonkinreet o la serie Ping Pong The Animation, con el gran director Masaaki Yuasa a la cabeza de la producción. 

¿De qué trata?

La obra se ambienta en japón, en el Periodo Edo, y nos cuenta la historia de Soichiro Seno, un rônin de turbio pasado que, huyendo de este, decide vender su katana (cambiándola por una takemitsu, una espada de bambú), la cual parece contener un misterioso espíritu femenino, y asentarse en Edo como profesor. 

Sin embargo, los fantasmas del pasado de Seno no harán más que perseguirle, obligándole inevitablemente a enfrentarse a ellos...

Nuestra Opinión

No hay otra forma de empezar que dejando claro que esta obra destaca principalmente desde el primer momento por su soberbio arte. Es habitual en las obras de Matsumoto un estilo único con un derroche de personalidad que hace que se pueda asociar a él con solo un vistazo, pero en el caso de Takemitsu Zamurai, el maestro logra todo un hito, lo nunca visto: imitar con su dibujo las ilustraciones de la corriente artística del Ukiyo-e de los siglos XVII y XVIII, pero al mismo tiempo sin perder un ápice de su personalidad, lo cual dice mucho de su maestría. Además de lograr escenas que, con un uso sublime de las sombras, la tinta, el trazo y el movimiento, logran crear una atmósfera cautivadora que maravilla con cada viñeta

No exageramos al decir que es de los mejores (si no el mejor) dibujo que hemos visto jamás en un manga en cuanto a consideraciones artísticas se refiere. El Ukiyo-e hecho manga. El arte hecho manga.

Por otro lado, argumentalmente es una obra de ritmo pausado, con un estilo muy propio del costumbrismo japonés. El argumento tarda en asentarse totalmente y dedica varios tomos a presentar a los personajes, contar ciertas historias que, a pesar de no tener relevancia alguna para la trama no se sienten superfluas, sino que le dan un toque más costumbrista, más nipón, que la convierten en una delicia de obra.

Una vez el guión se ha formado totalmente y el pasado de Seno se ha ido revelando, empiezan a ocurrir los acontecimientos que culminan con una de las escenas más bellas, impresionantes y grandiosas que hemos tenido el placer de leer.

Y esto es, en resumidas cuentas, Takemitsu Zamurai: un cóctel perfecto con la dosis justa de costumbrismo, drama, acción y misterio. 

Se ha convertido en una de nuestras obras favoritas. Es, sencillamente, una absoluta obra maestra.

Nota Final: 10 [ - Imprescindible - ]


sábado, 12 de diciembre de 2015

[RESEÑA MANGA] Historia de una Geisha



Hola a todos y bienvenidos un día más a La Bandera de la Libertad. Hoy os traemos una nueva reseña de un manga recientemente publicado en España por la editorial ECC, obra de un gran maestro clásico del manga. Reseñaremos una obra del genio Kazuo Kamimura, un manga que nos muestra las dificultades de una aprendiz de geisha en el barrio del placer: Historia de una Geisha (Itezuru).

Kazuo Kamimura, gekiga costumbrista

Como ya hemos mencionado, el autor de la obra cuya reseña nos ocupa hoy es Kazuo Kamimura, uno de los grandes maestros del gekiga, la corriente artística dentro del cómic japonés que durante los años 60 y 70 del siglo pasado propugnó por la creación de manga de temas serios y maduros y dirigido a un público adulto que ya había dejado atrás el interés por las obras de aventuras y magia preexistentes. 

Kazuo Kamimura, nacido en 1940 en Kanagawa, se graduaría en la Universidad de Arte de Musashino y comenzaría su carrera artística en una agencia de publicidad como ilustrador. No sería hasta 1967 cuando, a raíz del encargo del compositor Yu Aku de realizar una historia corta de dramático, Kamimura debutaría como mangaka con Kawaoko Sayurichan no Daraku, publicada en el primer número de la revista Gekkan Town.

Al año siguiente, tras la publicación de Parada, Kamimura decidiría dedicarse íntegramente al manga de manera profesional, abandonando su carrera como ilustrador. 

A partir de entonces, Kazuo Kamimura comenzaría a consagrarse como uno de los autores más importantes de la corriente gekiga, especializándose en las historias dramáticas de corte costumbrista que muestran con gran sensibilidad la mentalidad y sociedad japonesas de las décadas de los años 60 y 70 del XX. No es casualidad que Jiro Taniguchi, el gran maestro del costumbrismo, fuera discípulo de Kamimura.

Entre sus obras es necesario mencionar la  que generalmente se considera su obra maestra y una de las obras cumbre del manga costumbrista, Dousei Jidai (La Época en que Vivíamos Juntos, 1972). Cabe destacar asimismo otras como Maria (1971-1972), Kyoujin Kankei (Furious Love, 1973-1975), Historia de una Geisha (Itezuru, 1974-1980), Rikon Club (El Club de las Divorciadas, 191974-1975) o Kanto Heiya (La Llanura de Kanto, 1976-1978). 

Mención aparte merece la que se convertiría una de sus obras más conocidas en todo el mundo, Lady Snowblood (Shurayukihime, 1972-1973) y Lady Snowblood Regresa (Shurayuki Hime - Fukkatsu no Shou, 1973), realizada bajo el guión del gran maestro Kazuo Koike (El Lobo Solitario y su Cachorro, Crying Freeman...), que sería rápidamente adaptado al cine de imagen real, convirtiéndose en todo un icono del cine japonés de los años 70 y en una decisiva influencia para el director estadounidense Quentin Tarantino en la creación de su saga cinematográfica Kill Bill

Por su elegante estilo, capaz de captar con pocos trazos cualquier sentimiento humano, especialmente el dramatismo, Kazuo Kamimura fue llamado "Showa no Eishi", es decir, "el pintor de Ukiyo-e de la Era Showa".

¿De qué trata?

El manga nos cuenta la historia de Tsuru, una joven maiko (aprendiz de geisha) que desde muy pequeña es llevada al barrio del placer, donde aprenderá lo que debe hacer para lograr ser una exitosa geisha.

Nuestra Opinión

La obra nos va mostrando ciertos aspectos de la vida de una geisha, sus tareas, cómo va desarrollando sus habilidades en la música, danza y sexo. Es una visión bastante cruda y realista de su mundo, por lo que cualquier interesado en el tema o simplemente en conocer esta dimensión un tanto "tabú" de la cultura japonesa encontrará en esta obra una muy interesante y obligada lectura.

Los capítulos son en su mayoría autoconclusivos, mostrando cada uno experiencias diversas de Tsuru, primero en su infancia y luego en su adultez, que es cuando la obra toma un ambiente algo mas sórdido, mostrándonos algunos de los más crudos aspectos de la vida de una geisha, especialmente cuando debe entregarse a un danna (un amante que le costea la vida).

El dibujo y el estilo de Kamimura es una maravilla, destacando sus característicos rostros femeninos, de una gran belleza y expresividad, además de su habilidad para representar con alto grado de lirismo visual las escenas con mayor carga dramática de la obra.

Si bien es probable que esta no sea una de sus más grandes obras, sí que es una maravilla como drama y obra histórica costumbrista. Además, como ya hemos dicho, es interesante para conocer un poco más en profundidad la cultura del País del Sol Naciente.

Una pequeña joya de un maestro del gekiga, que destaca especialmente por su habilidad para embellecer las escenas de forma poética. Muy interesante para conocer el mundo de las geishas.


Nota Final: 8,5 [ - Muy Bueno - ]

martes, 3 de noviembre de 2015

[RESEÑA MANGA] Ayako



¡Saludos a todos y bienvenidos un día más a La Bandera de la Libertad

En esta ocasión os ofrecemos una reseña con bastante significado en el día de hoy, pues estamos a 3 de noviembre. Tal día como hoy hace 87 años nacía Osamu Tezuka, quien se convertiría en el Dios del Manga, padre del cómic japonés moderno y del anime. De tal modo que hemos decidido reseñar para esta ocasión una de sus obras más adultas y oscuras, un retorcido y cruel drama sobre las intrigas de una antigua familia terrateniente japonesa en la posguerra... Hablaremos de Ayako.

Osamu Tezuka, Dios del Manga

Osamu Tezuka, nacido en Osaka en 1928 y fallecido en Tokio en 1989, se alzaría como el gran revolucionario del cómic y de la animación japoneses, en tanto que creador del manganime moderno, convirtiéndose así en el autor más importante de la historia del cómic nipón. Es por ello que acabaría recibiendo la consideración de "Dios del Manga".

Influido desde su infancia por la propia afición de su padre al manga, las obras teatrales de Takarazuka y, sobre todo, por el cine, especialmente por la animación de Walt DisneyTezuka debutó profesionalmente en 1946 con Maa-chan no Nikki Choo (El Diario de Maa-chan), un yonkoma manga (tiras cómicas de cuatro viñetas), pero sería al año siguiente, en 1947, cuando publicaría la obra que cambiaría para siempre el curso de la historia del mangaLa Nueva Isla del Tesoro (Shintakarajima), el primer manga argumental, es decir, es el primer cómic japonés que narraba una historia larga y con argumento, más allá de las simples tiras cómicas, en el que el autor ponía en práctica las técnicas cinematográficas aplicadas al dibujo, por oposición a las escenas de plano largo y estáticas. La Nueva Isla del Tesoro se convertiría en todo un best-seller de manera inmediata, y decenas de grandes autores posteriores (como Shotaro IshinomoriRey del Manga) confesarían abiertamente haber tomado la decisión de dibujar manga a raíz de su lectura en su infancia.


Desde ese momento, el jovencísimo Tezuka decide dedicarse profesionalmente al manga, aunque aun así continuaría su estudios universitarios hasta doctorarse en Medicina, profesión que no llegó a ejercer, pero cuyos conocimientos le servirían para crear múltiples obras. De esta primera época del autor podemos destacar obras como la comúnmente llamada "Trilogía de Ciencia-Ficción", compuesta por Lost World (1948), Metropolis (1949) y Next World (1951). Encontramos asimismo grandes clásicos como Astro Boy (Tetsuwa Atom, 1952-1968), su obra más icónica, o Jungle Taitei (El Emperador de la Jungla, conocida como Kimba, el León Blanco en Occidente, 1950-1954).

Entre 1953 y 1956, Osamu Tezuka marcó un nuevo hito en la historia del manga al publicar el primer shojo argumental de la historiaLa Princesa Caballero (Ribbon no Kishi) en la revista Shojo Club, aunque generalmente sería más conocido el remake que el propio autor realizó en los años 60, publicado en la revista Nakayoshi.
En 1954 llegarían las primeras versiones de la que Tezuka consideró siempre la obra de su vidaFénix (Hi no Tori), que podría empezar a publicar de forma más constante y firme desde 1967 y que continuaría hasta el día de su muerte, habiendo acabado unos meses antes el último arco argumental iniciado, aunque sin poder concluir el conjunto de la obra como él deseaba.

En la década de los 60, tras fundar el estudio Mushi ProductionsTezuka se dedicó en cuerpo y alma a la animación, aunque sin abandonar el manga, como había sido su sueño desde pequeño (convertirse en el "Walt Disney japonés"). Así, en 1963 se estrenaba en la televisión japonesa la primera serie de animación de ritmo semanal con capítulos de 24 minutos de duración, formato que se estandarizaría hasta el día de hoy: la adaptación de su Astro Boy.

A finales de la década de los 60, y sobre todo a partir de la quiebra de Mushi Pro. en 1973, Tezuka claudicó en su feroz oposición al manga para adultos que estaban creando algunos de sus antiguos discípulos (el gekiga), fundando la revista COM (la más representativa de la corriente gekiga junto con la Garo) y comenzando la publicación de sus primeras grandes obras adultas y oscuras, como Oda a Kirihito (Kirihito Sanka, 1970-71), Alabaster (1970-71), Ayako (1972-73) o El Libro de los Insectos Humanos (Ningen Konchuuki, 1970-71).

Tras un periodo en que su popularidad comenzaba a decaer, Tezuka dio un golpe de efecto con Black Jack (1973-1983), una obra que inicialmente sería una mini-serie de 5 capítulos como "última oportunidad", pero con la que el inigualable autor demostraría que aún tenía mucho que decir y que se convertiría inmediatamente en una de sus obras más populares y exitosas. Así, renaciendo de sus cenizas como su Fénix -aunque nunca estuvo realmente muerto como autor-, Tezuka comenzaba la que generalmente se considera su época dorada, dibujando algunas de sus mayores obras maestras, como Buda (Buddha, 1972-1983), MW (1976-1978) o Adolf (Adolf ni Tsugu, 1983-1985).

Convertido en el indiscutible Dios del Manga y con unas 150.000 páginas dibujadas y varias decenas de obras de animación producidas, Osamu Tezuka fallecía en febrero de 1989, víctima de un cáncer de estómago, dejando inconclusas GringoNeo Faust y Ludwig B., además de los arcos aún no iniciados de Fénix.

¿De qué trata?

Ayako nos cuenta la historia de la familia Tenge durante la posguerra en Japón. Jiro, uno de los hermanos, vuelve de la guerra para ver a su familia y se encuentra con una corrupción que no imaginaba: incesto, chantaje, intrigas familiares...

Su hermano mayor, para ganarse la herencia de su padre, ha permitido que este mantenga relaciones con su esposa, de cuyo adúltero encuentro nació una pequeña niña que llamaron Ayako.

Cuando la niña presencie algo que pondrá en peligro tanto el prestigio como la integridad de la familia, esta decidirá encerrarla en el sótano durante el resto de su vida...

Nuestra Opinión

Nos encontramos ante una de las obras más oscuras y retorcidas de Osamu Tezuka. Si en MW ya nos mostraba la crueldad del ser humano, aquí nos la enseña de una forma mas intensa, tanto que es capaz de dejar mal cuerpo en ocasiones con las terribles acciones que sus personajes llevan a cabo.

No existe un solo capítulo en Ayako donde no pienses "qué despreciable" de alguno de los personajes.

De esta forma nos muestra además una trama política muy bien desarrollada, un thriller de una gran calidad como solo el Dios del Manga es capaz de lograr.

Destaca además la distribución de página, logrando una armonía artística que encaja perfectamente con los momentos más intensos de la obra, algo muy típico del autor en sus obras más adultas.

Podría decirse que Ayako es la obra más retorcida de un genio, un thriller político con toques dramáticos que es imposible leer sin que se te quede un mal cuerpo al ver los horrores cometidos por la familia Tenge.

Una obra maestra como solo el gran Dios del Manga puede crear.


Nota Final: 10 [ - Imprescindible - ]

sábado, 5 de septiembre de 2015

[RESEÑA MANGA] La Venganza del Guerrero Repudiado



Hola a todos, hoy en nuestra reseña hablaremos de una de las más importantes obras de Hiroshi Hirata, el genio y maestro del género jidaimono (de época). Una de las obras mas polémicas de la historia del manga, La venganza del guerrero repudiado (Chidaruma Kenpou).

Hiroshi Hirata, maestro del jidaimono


El autor de la obra que reseñamos en esta ocasión es, como hemos indicado, el gran maestro Hiroshi Hirata, uno de los autores más importantes del género jidaimono, o manga de samuráis, junto con Sanpei Shirato (Kamui-den) y el dúo conformado por Kazuo Koike y Goseki Kojima (El Lobo Solitario y su Cachorro, Hazo el Camino del Asesino, Asa el Ejecutor...).

Nacido en 1937, Hiroshi Hirata debutó profesionalmente en 1958 con Aizo Hissatsu Ken, a pesar de que inicialmente no estaba especialmente interesado en el mundo del manga. Durante sus primeros años, sus obras no recibieron una buena acogida por crítica y público, y no sería hasta los años 60, con el nacimiento del movimiento del gekiga (manga para adultos), cuando Hirata encontraría al fin su hueco en el cómic japonés con sus historias maduras y oscuras y dibujo realista y detallado, convirtiéndose de este modo en uno de los autores más valorados de la revista Garo, pionera de la corriente, y en todo un referente del manga de samuráis.

Además del manga en sí mismo, Hirata destaca por su habilidad como calígrafo al hacer de las onomatopeyas y textos de sus obras un recurso artístico más. Tanto es así que en 1988 se le encargo el diseño del logotipo en japonés para una de las películas más trascendentes de la historia de la animación japonesa, Akira, de Katsuhiro Otomo. Dicho logotipo sería a partir de entonces incorporado por Otomo también al manga, siendo hoy en día perfectamente reconocible por cualquier aficionado incluso sin conocer el idioma.

Ya retirado del mundo del manga hoy en día, entre sus obras más importantes podemos destacar La Venganza del Guerrero Repudiado (Chidamaru Kenpou, 1960), Satsuma Gishiden (1977-1982), Relatos Insólitos de Samuráis (Nihon Seizetsushi, 1980), Promesas Rotas (Retsuganki, 1968), Orgullo de Samurái (Soregashi Kojiki ni Arazu, 1971) o Asesino (Hitokiri, 1969).

¿De qué trata?

En el tomo La venganza del guerrero repudiado editado hace varios años por la ya extinta EDT/Glénat se incluyen dos historias diferentes. 

La primera de ellas, la cual da nombre el tomo, nos cuenta la historia de Gennosuke Inoko, un hombre que entrena en el arte de la espada en un dojo manteniendo en secreto su condición, pues él es en realidad un hinin ("no-humano"), también llamados eta, un miembro de una antigua casta del Japón Feudal que era recluidos en guetos y cosiderada inferior a los humanos.

Gennosuke, al ser traicionado por todos sus compañeros del dojo e incluso por su maestro, decide iniciar una sangrienta venganza que acabará por llevarle por un camino de autodestrucción.

La segunda historia, El castillo del infierno, nos contará la historia del heredero de una noble familia japonesa que se verá obligado a escapar de su castillo cuando este sea atacado por una familia enemiga.

Con toda su familia muerta, la venganza empezará a crecer en su corazón, hasta que un día el destino le llevará a conseguir un puesto oficial en el castillo del señor que le arrebató a toda su familia, de modo que aprovechará estas circunstancias para maquinar una horrible venganza que acabará por destruirle.

Nuestra Opinión

La venganza del guerrero repudiado es un manga de gran valor histórico, pues es una de las pocas obras que habla de la casta hinin, lo cual hizo que fuera prohibido cuando se publicó en la década de los 60, debido a las presiones de las asociaciones de descendientes de hinin, que se sentían ofendidos por la crudeza con la que Hirata retrata la cruel situación en que vivían los miembros de esta "no-casta". Así, la obra no pudo disfrutarse hasta hace apenas unos años, cuatro décadas después de su publicación, y siempre manteniendo una censura de los textos que hablan de la discriminada casta.

También presenta una lección a extraer, y es que, según Hirata nos quiere mostrar, la venganza acaba por destruirte por dentro.

Es interesante además el estilo de dibujo, más simplificado en la primera historia, dando un toque de grabados de época medieval japonesa que encaja perfectamente con la temática, y algo más detallado en la segunda historia, visualmente espectacular, expresivo, y perfecto para mostrar las violentas escenas que dibuja Hirata. El estilo habitual del autor, manifestado en El castillo del infierno, puede evocar a los lectores habituales del jidaimono manga a otro de sus grandes iconos, el dibujante Goseki Kojima (creador junto a Kazuo Koike de clásicos como El Lobo Solitario y su Cachorro o Asa el Ejecutor).

También muestra con gran exactitud las guerras de la época, las organización en los castillos, el entrenamiento en los dojos... ilustrando a la perfección el pasado feudal de Japón.

Una obra violenta, polémica, históricamente valiosa, con un dibujo perfecto, un mensaje a extraer y una gran exactitud histórica.

Una de las mejores obras de un genio.


Nota Final: 9,5 [ - Magistral - ]