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viernes, 6 de marzo de 2020

[Reseña Manga] Mujeres del Zodíaco



¡Un saludo y bienvenidos a La Bandera de la Libertad!

Hacía bastante tiempo que no nos poníamos a reseñar ningún manga de forma individual, pero hemos querido acabar con esa mala racha hablando de una de las lecturas que más nos han apasionado en los últimos tiempos y que llevamos ya mucho queriendo comentar con calma.

Se trata, como es obvio, de Mujeres del Zodíaco, obra de Miyako Maki publicada el año pasado en España de manos de Satori. Y ya que estamos a un par de días del Día Internacional de la Mujer, ¿qué mejor momento para recordar y recomendar encarecidamente el trabajo de una autora de su talla?

Introducción

Mujeres del Zodíaco (en japonés, Seiza no Onna), publicada entre 1973 y 1974 en la revista Josei Jishin, es una serie de relatos sobre 12 mujeres que ven sus vidas y sus destinos marcados por los signos zodiacales bajo los que han nacido.


Según palabras de la propia Miyako Maki, en aquella época la cultura pop japonesa vivió un gran boom de la astrología, especialmente entre la población femenina, de modo que, a pesar de que ella no creía en ello, vio en los horóscopos una fuente de inspiración para contar historias. La obra rápidamente se convertiría en una de las más importantes y reconocidas de esta importante autora.

En 1975, Maki envió una página de esta obra al Montreal International Comic Contest, obteniendo con ella el primer premio y convirtiéndose así en la primera mangaka en ser galardonada en el evento.

Actualmente tenemos la enorme suerte de poder disfrutar de esta obra en español gracias a la labor de Satori Ediciones, que publicó Mujeres del Zodiaco el pasado año en tres volúmenes cuidadosamente editados, basándose en la edición más reciente japonesa, con ilustraciones en el reverso de la sobrecubierta y en la cubierta, marcapáginas en cada tomo y una jugosa entrevista con la autora de varias páginas incluida en el primer tomo (además de otros textos reflexionando sobre la obra por ella y por su editor).

La autora: Miyako Maki

Nacida el 29 de julio de 1935, Miyako Maki fue una gran aficionada a la lectura (tanto de manga como de literatura) desde pequeña, pero no empezó a interesarse por el dibujo como salida profesional hasta que empezó a ayudar en el negocio familiar: la venta al por mayor de libros, un trabajo que le permitió estar en pleno contacto con todo tipo de obras y descubrir lo mucho que podía hacerse con el medio.

Guiándose por las instrucciones que daba Osamu Tezuka en su Manga Daigaku (Universidad Manga), Maki comenzó a dibujar por sí misma y en 1957 debutó profesionalmente con su segunda creación, Haha Koi Warutsu (Vals de Amor de Madre), que marcaría el inicio de una prolífica carrera como una de las primeras y más populares autoras de shojo. Sus temáticas se basarían fundamentalmente en el amor, la maternidad, las penurias de la posguerra... con heroínas jóvenes e inocentes, pero valientes.

Pronto empezaría a codearse con otros maestros, y en 1961 se casaría con Leiji Matsumoto, quien por entonces estaba comenzando su carrera dedicándose también al shojo. De este matrimonio surgió una colaboración entre ambos durante algún tiempo, en la que Maki se encargaba de los personajes femeninos y Matsumoto de los masculinos y los animales. Algunas de estas obras fueron Watashi no Eru, Kokoro yo Umi o Yuke o Hashire Friend. Se dice, de hecho, que fue precisamente la influencia de su esposa la que llevó a Leiji Matsumoto a crear sus icónicos personajes femeninos fuertes y luchadores en sus obras posteriores que tanto le caracterizaron como autor.

A finales de los 60, Miyako Maki dio un paso más allá y empezó a dirigirse a un público femenino de más edad. Es por ello considerada como la primera mujer en dibujar gekiga (cómic para adultos, en contraposición con el manga, que en la época se consideraba solo infantil), y por tanto la gran pionera del actual josei.

Posiblemente, no obstante, su creación más importante no fue un manga, sino las popularísimas muñecas Licca-Chan (tan importantes en Japón como las Barbie en Occidente). Si bien no fueron creación directa de Maki, el fabricante reconoció que se basó en sus ilustraciones y diseños de personajes, los más populares entre las niñas japonesas de la época, para diseñar el aspecto de la muñeca.

Entre sus galardones, además del mencionado en el Montreal International Comic Contest, Miyako Maki ganó el Premio de la Asociación Japonesa de Autores Cómic en 1974 por Himon no Onna y el Premio Shogakukan de 1988 por su adaptación del Genji Monogatari.

Mujeres del Zodíaco

Decir que Mujeres del Zodíaco es una obra maestra sería algo inexacto, aunque no falso, pues se trata de una recopilación de pequeñas obras que por sí solas alcanzan la maestría de forma individual, pero que se interconectan temáticamente para ofrecer un todo mayor.


Con un tono marcadamente melancólico, el primer tomo, Réquiem para Tres Lirios, arranca con las historias correspondientes a Sagitario, Leo y Escorpio, narrando tres historias ambientadas entre las postrimerías de la II Guerra Mundial y la posguerra y la ocupación americana de Japón. Estos primeros relatos están entrelazados por un personaje, Makoto, al que conocemos como niño y que vemos crecer hasta la adultez, y que a lo largo de su vida se cruzará con estas diversas mujeres y sus trágicas historias, desarrollando con ellas vínculos materno-filiales o románticos.


Aunque las historias de esta obra son generalmente independientes, este primer volumen supone una excepción en las que las vemos más estrechamente ligadas, constituyendo casi un pequeño arco argumental. Ya no solo se trata del personaje conductor, sino del propio tono y la sucesión cronológica de las historias, que resultan mucho más monolíticas que el resto.

A lo largo de los dos tomos posteriores (subtitulados La Cuesta de Kewaizaka y Narciso de los Poetas) iremos conociendo historias de mujeres ya desligadas de las anteriores, lo cual a su vez permite a la autora abrir enormemente el abanico temático. Leeremos historias de tono más desenfadado, comedias románticas, thriller psicológico... incluso se permite salirse de la época contemporánea para ambientar una historia (precisamente a la cual pertenece la página ganadora en Montreal) en plena Era Meiji, al más puro estilo de un drama de época, que pasa por ser probablemente la mejor historia unitaria dela colección.

En todas estas historias, Maki trata temas variados como el amor no correspondido, la pobreza o la prostitución, siempre con mucha elegancia y delicadeza, demostrando en no muchas páginas un extraordinario talento para contar historias y capturar emociones muy complejas.

Así, esta obra constituye un interesantísimo retrato de toda una época y de una cultura. A través de estas 12 protagonistas marcadas por las estrellas, la autora nos abre una ventana al Japón de mediados del siglo XX (o sea, en plena Era Showa), pero desde una perspectiva genuinamente femenina que nos permitirá conocer y comprender mejor el rol de la mujer en la sociedad de la época.

Acompaña y redondea estas virtudes un cuidado apartado gráfico. Alejada ya del estilo más infantil y cándido propio del shojo de los años 50 y 60, la maestra adoptó un arte más estilizado, de líneas bastante finas y menos recargado, realista pero muy personal, con composiciones de página complejas pero orgánicas, y un estudiado y efectivo uso del claroscuro.

Conclusión

Mujeres del Zodíaco es, en suma, una obra excepcional por múltiples razones. No solo es una importante obra de una de las autoras y pioneras clave de la historia del manga, sino que es en sí misma una pieza imprescindible para cualquier amante del cómic como medio artístico y un gran testimonio de una época.

No dejéis de darle una oportunidad y no os arrepentiréis. Tendréis la ocasión de leer una auténtica joya que no tiene todo el reconocimiento que merece. Contando además con una edición en castellano de tanta calidad como la de Satori, no hay mucho más que pensar al respecto. 




viernes, 2 de marzo de 2018

[FINDE DE CINE] Hentai Kamen 2: Abnormal Crisis / In the Mood for Love



¡Un saludo y bienvenidos a La Bandera de la Libertad!

Vamos una vez más a la carga con otra entrega más de nuestra sección de cine asiático semanal, tratando de ponernos al día con el retraso que llevamos acumulado. Como siempre, hablaremos de dos películas asiáticas que vimos el fin de semana, para recomendároslas y proponéroslas como posible plan para vuestro propio finde. 

Los que leyerais nuestra anterior entrega ya sabréis que la semana pasada (aunque en realidad fue a comienzos de esta xD) hablamos de uno de los live-action más locos y divertidos que ha dado el cine japonés, Hentai Kamen. Y como adelantábamos entonces, hoy nos toca centrarnos en su segunda parte, probablemente aún más loca, Hentai Kamen 2: Abnormal Crisis. Y en segundo lugar, nos vamos a Hong Kong con una de las películas más bellas de la historia del cine (ya que nos gusta ofrecer variedad y contraste xD) con In the Mood for Love (Deseando Amar).

¡Empecemos!


Hentai Kamen 2: Abnormal Crisis


Tras el gran éxito que cosechó en 2013 Hentai Kamen (incluso más allá de las fronteras de Japón), tres años después, en 2016, Yuuichi Fukuda decidió llevar por segunda vez a la gran pantalla este irreverente manga de superhéroes de Keishuu Ando. Y si la primera entrega ya era loca y absurdamente divertida, esta secuela, en la que regresan todos los actores y equipo de la anterior, promete ser aún más alocada, aún más paródica y, sobre todo, aún más pervertid... digo, divertida.

<< En las noticias hablan sobre la constante desaparición de bragas que está teniendo lugar en la ciudad. Kyosuke aún conserva las bragas de Aiko para luchar contra el mal, pero ella tiene sentimientos confusos y decide que ya es hora de recuperarlas. Kyosuke sufre pierde las bragas de Aiko y Hentai Kamen desaparece... Lo que no saben es que su mayor enemigo aún no ha aparecido...  >>

Tras ver la primera entrega de la franquicia, uno se pregunta... ¿Era posible hacer algo más loco esto? Pues la respuesta nos la da su secuela: definitivamente, sí. Después del festival de humor absurdo (y verde) que fue la primera película, esta segunda consigue superarse a sí misma.

¿Pero cómo lo hace? Como es lógico, esta entrega puede dejar atrás el lastre que supone la narración del "origen del héroe", que era uno de los elementos que más entorpecían y ralentizaban la película anterior. De este modo, esta tiene más libertad para dar rienda suelta a su desfasado histrionismo y locura.

Pero además, Abnormal Crisis tiene un componente paródico aún más marcado que la anterior con el cine de género de superhéroes. Más concretamente, parece concentrarse en parodiar en múltiples ocasiones la trilogía de Spiderman de Sam Raimi, con escenas de Hentai Kamen balanceándose por toda la ciudad usando la goma de su ropa interior a modo de telarañas, entre otras perlitas.

Por lo demás, su humor y estilo no difiere demasiado de la primera, así que tal vez nos repitamos un poco, pero allá va: es absurda, loca, descabellada, verde, pervertida, estúpida... y sobre todo, extremadamente divertida. Una película que se mantiene constantemente en ese punto entre la risa floja, la carcajada y la cara de póquer.

Los efectos especiales están más o menos al mismo nivel que la anterior, aunque hay escenas en las que se lucen un poco más y otras en las que quedan bastante más cutres por las grandes recreaciones que pretenden ejecutar. Pero nuevamente, la cutrez de sus efectos en una película de este tipo, lejos de hacerla peor, contribuyen a aumentar las risas: son cutres, sí, pero no les importa. El director solo quiere hacerte reír con situaciones absurdas que se toman en serio a sí mismas.

Como ya hemos dicho, es probablemente lo más raruno e hilarante que hemos visto. Si te gustó la primera parte, la segunda probablemente te gustará más.


In the Mood for Love (Deseando Amar)


Y en segundo lugar tenemos la primera película hongkonesa de la que hablamos, y lo hacemos por todo lo alto. In the mood for love (también conocida en España como Deseando Amar) es frecuentemente considerada la obra maestra de Wong Kar Wai, uno de los mejores directores del continente asiático, y triunfó en los festivales internacionales de cine de 2000. Sin duda uno de los más hermosos dramas románticos de la historia del cine, protagonizado por dos de las más grandes estrellas del cine chino, Maggie Cheung y Tony Leung, a quienes también pudimos ver como pareja trágica en Hero. Forma parte de una trilogía informal completada por Días Salvajes (Days of Being Wild, 1990) y 2046 (2004), pero puede ser vista independientemente.

<< Hong Kong, 1962. Chow, redactor jefe de un diario local, se muda con su mujer a un edificio habitado principalmente por residentes de Shanghai. Allí conoce a Li-zhen, una joven que acaba de instalarse en el mismo edificio con su esposo. Ella es secretaria de una empresa de exportación y su marido está continuamente de viaje de negocios. Como la mujer de Chow también está casi siempre fuera de casa, Li-zhen y Chow pasan cada vez más tiempo juntos y se hacen muy amigos. Un día, ambos descubrirán algo inesperado sobre sus respectivos cónyuges... y sobre ellos mismos. >>

En gran contraste con la anterior, nos dedicamos ahora a una auténtica obra maestra del cine romántico. Pausada, poética e inifinitamente bella, una de las mejores películas de su género.

Pocas veces hemos tenido la gran fortuna de toparnos con un drama romántico del nivel de esta joya cinematográfica del genial Wong Kar Wai, probablemente uno de los directores con mayor sensibilidad a la hora de plasmar el amor en sí en la pantalla de todo el mundo. Si uno ya aplaude con otras películas suyas como Días Salvajes, Happy Together o 2046, con In the Mood for Love no se puede hacer sino caer rendidos a sus pies.

El filme está dirigido con un buen gusto y una elegancia propios del mejor de los poetas, poniendo especial atención a cada detalle, a cada mirada, a cada sutileza... Motivo por lo cual consideramos muy recomendable darle un revisionado tras la primera vez para llegar a captar y apreciar la película en su plenitud. Cada plano, cada escena, cada diálogo...

El romance prohibido que presenta es melancólico, triste y trágico... pero precisamente por ello, hermoso. Como el propio Wong Kar Wai expresó en 2046 (tercera parte de esta trilogía informal), "el amor no es solo cuestión de encontrar a la persona adecuada, sino de encontrarla en el momento adecuado". Y esa frase condensa a la perfección el cine de este autor, y más especialmente esta su obra maestra.

La fotografía del filme es simplemente exquisita, y viene acompañada por una maravillosa BSO compuesta por piezas originales que se quedarán grabadas en tu memoria, así como por los clásicos boleros latinoamericanos Aquellos Ojos Verdes y Quizás, Quizás, Quizás. La melancolía de un amor tan intenso como imposible se respira en el ambiente, también gracias a las soberbias interpretaciones de Maggie Cheung y Tony Leung.

Una obra maestra del drama romántico que, como bien advierte el título internacional, te hace sentir ganas de amar.






Y hasta aquí el Finde de Cine de esta semana. Esperamos que os haya interesado y que os animéis a ver las películas si no las habéis visto, y por supuesto a que compartáis vuestra opinión si sí lo habéis hecho.

¡Hasta la próxima!


miércoles, 14 de febrero de 2018

[FINDE DE CINE] Hierro 3 / Godzilla: Final Wars



¡Un saludo y bienvenidos a La Bandera de la Libertad!

Aquí vamos un día más, intentando ponernos al día con el (gran) retraso que llevamos con nuestra habitual sección de cine asiático, que como algunos sabréis, se ha visto muy postergada por los eventos navideños, de fin de año, inicio de temporada, etcétera. 

Pero, casualidades de la vida, todo ha coincidido de manera tal que esta nueva entrega encaja bastante bien con el día en que la publicamos: 14 de febrero, día de San Valentín... Un día que no es más que un invento de los grandes almacenes, pero que siempre viene bien con herramienta de promoción de posts en un blog xD. 

Y es que hoy, como podéis ver, vamos a hablar del que probablemente sea uno de los mejores dramas románticos de la historia del cine coreano, asiático y universal: Hierro 3, que aunque no sea una pastelada típica de esta fecha, sigue sigue siendo una hermosa historia de amor. Y para los menos románticos, aligeramos la carga del artículo con grandes dosis de acción y monstruos gigantes en el colofón final a nuestro largo ciclo de kaiju eiga con Godzilla Final Wars

¡Vamos a ello!

Hierro 3


Hierro 3 (Bin-jip) es la película escogida para abrir el post de hoy, que ha resultado ser una buena elección para San Valentín. Dirigida por uno de los directores mejor considerados del cine surcoreano contemporáneo, Kim Ki-duk, esta película es sin duda una de sus más icónicas creaciones, que le valdría el León de Plata al Mejor Director en el festival de Venecia de 2004. Convertida ya en todo un icono del cine asiático contemporáneo, Hierro 3 está considerada como uno de los mejores dramas románticos jamás filmados.

<< Tae-suk es un joven que okupa temporalmente viviendas cuyos habitantes están ausentes. Nunca roba ni ocasiona daños en los hogares de sus involuntarios anfitriones. En realidad, es una especie de fantasma que duerme en camas ajenas, come algo de las neveras de esos extraños y retribuye su forzada hospitalidad haciendo la colada o arreglando alguna que otra avería doméstica. Sun-hwa, que en tiempos fue una hermosa modelo, se ha visto convertida en una sombra viviente por un marido que la maltrata, encerrándola en una casa ostentosa. El destino cruza los caminos de Tae-suk y Sun-hwa, aunque sus existencias están abocadas a no dejar huella en el mundo. Se conocen cuando Tae-suk entre en casa de Sun-hwa, y enseguida saben que son almas gemelas. Como si estuvieran unidos por vínculos invisibles, descubren que no pueden separarse y aceptan en silencio su nuevo y extraño destino. >>

Este ha sido nuestro primer contacto con el famoso director coreano Kim Ki-duk, y solo podemos decir que la conclusión ha sido situar su filmografía en un lugar preferente de nuestra lista de pendientes. Hierro 3 es una de las mejores películas que hemos visto últimamente. Y efectivamente, también hemos podido confirmar que es uno de los mejores dramas románticos que puedes echarte a la cara.

Hierro 3 es, hablando sin ningún tapujo, una demostración de buen hacer cinematográfico de primer orden, fascinante y prácticamente una obra maestra del Séptimo Arte.

Esta película se alza como la prueba perfecta de que un protagonista puede ser carismático y estar perfectamente construido y desarrollado sin pronunciar una sola palabra... y una buena muestra de que se puede desarrollar la mejor relación romántica entre dos personajes sin necesidad del más mínimo diálogo, haciendo uso únicamente de los recursos narrativos que brinda el cine. Y es que, por increíble que parezca, Kim Ki-duk es capaz de presentarnos una película redondísima prácticamente sin palabras. Si la protagonista femenina apenas pronuncia dos frases (literalmente) al final del filme, el masculino no emite ningún sonido en toda la película, y no por ser mudo, sino porque las palabras están de más cuando hablan los sentimientos.

Es por ello que, quizá, tampoco sea una película recomendable para cualquier tipo de persona, ni tampoco para cualquier momento. Pero si eres de los que saben apreciar este tipo de cine de autor, pausado e intimista, disfrutarás de lo lindo con este filme.

En conclusión, Hierro 3 no solo es una joya de la dirección, sino uno de los mejores dramas románticos jamás realizados. Una gran historia de amor que muestra una relación adúltera en la que la protagonista trata de salir de una relación tóxica basada en los malos tratos, mientras que su amado pasa de amante a guardián y protector.

Magnífica



Godzilla: Final Wars


Vigésimo octava entrega de la longeva franquicia del monstruo más mítico del Séptimo Arte y sexta y última de la Serie Millennium, Godzilla: Final Wars fue estrenada en 2004 en Japón. Dirigida por Ryuhei Kitamura (Azumi, Lupin III y el Corazón Púrpura de Cleopatra), esta película supuso para la Toho la celebración del medio siglo de vida de la saga, y con ello su clausura, que no se rompería hasta 12 años después con Shin Godzilla. Y para ello, la productora preparó la película más grande de la franquicia hasta la fecha, toda una guerra de kaijus a lo bestia, recuperando prácticamente todos los monstruos no solo de la saga de Godzilla, sino de todas las grandes películas del mítico Ishiro Honda. Era, literalmente, la Guerra Final.

<< Los Xillian, una raza alienígena, inicia la invasión de la Tierra, primero mediante engaños y después abiertamente, sirviéndose de un pequeño ejército de monstruos gigantes. Solo un grupo de resistencia formado por miembros de la EDF (Earth Defense Force) podrá hacerles frente. Pero para derrotar a los monstruos deberán despertar de su letargo en la Antártida a la peor amenaza que jamás haya conocido la humanidad, pero que ahora podría ser la última esperanza de salvación: el Rey de los Monstruos, Godzilla>>

Y por fin, después de casi 30 películas a nuestras espaldas (que se dice pronto), llegamos al final de esta gran franquicia... ¿Y cómo lo hacemos? Pues con la batalla de kaijus más grande, épica y destructiva que jamás podríamos imaginar... Una auténtica guerra de destrucción en la que participan todos, absolutamente todos, los kaijus ya conocidos. Desde los icónicos Godzilla, Mothra, Ghidorah o Rodan, hasta otros mucho más secundarios como Gigan, Hedorah, Manda, o incluso el mismísimo Zilla (con lo que Toho canonizó la infame película americana de 1998, dejando claro que aquel monstruo no era Godzilla).

El resultado es, como no podía ser de otro modo, toda una vorágine de destrucción total, apoteósica, absoluta y prácticamente apocalíptica... Y todos los adjetivos que expresen brutalidad, caos y muerte que puedan venirnos a la mente.

La película tendrá sus más y sus menos, sus carencias argumentales y demás "peros". Pero al final del día, estamos aquí, viendo estas películas, para ver a monstruos gigantescos peleando entre sí, y en cuanto a acción kaiju, Final Wars es la más épica y monumental de toda la franquicia.

No será la mejor entrega de la saga en tanto que película, pero como el final de una era (y el que iba a ser el final de toda la franquicia de no haber tenido que resucitar para contrarrestar lo que hagan los americanos con el personaje), no podríamos pedir algo más digno. El final resulta un cierre absolutamente épico.

Como es obvio, los trajes y marionetas son en esta película los definitivos, los mejores que se han podido ver hasta el momento y que probablemente veremos nunca en la saga, dada la decisión de utilizar captura de movimiento digital para Shin Godzilla. Los efectos especiales alcanzan su cénit, aunque como ya empezaba a ser costumbre en la Serie Millennium, no pueden evitar echar mano de algún que otro efecto digital, que especialmente notable en la recreación por CGI de Zilla, que desentona bastante por su baja calidad.

Echaremos de menos a nuestro querido lagarto radiactivo.





Y hasta aquí el Finde de Cine de esta semana. Esperamos que os haya interesado y que os animéis a ver las películas si no las habéis visto, y por supuesto a que compartáis vuestra opinión si sí lo habéis hecho.

¡Hasta la próxima!


viernes, 29 de diciembre de 2017

[RESEÑA CINE] It All Began When I Met You [Especial Navidad]



¡Feliz Navidad y bienvenidos a La Bandera de la Libertad!

A pesar del relativo abandono al que hemos tenido que someter el blog últimamente por diversas ocupaciones y obligaciones personales, no nos hemos olvidado ni mucho menos de él. Y al igual que el otro día quisimos compartir con vosotros los regalos que nos había dejado ese tal Santa Claus bajo el árbol, hoy seguimos con la estela de entradas navideñas y os traemos una reseña de una peliculita de esas que siempre apetece ver arropado con una mantita en el sofá en estas fechas. Sí, una película navideña de toda la vida, ¡pero en este caso, japonesa!

Comencemos, pues, a hablar de It all Began When I Met You (Subete wa Kimi ni Aeta kara).


Sobre la película

Estrenada en Japón en noviembre de 2013, It all Began When I Met You fue producida por Warner Bros. Japan en colaboración con la compañía ferroviaría japonesa JR. Fuertemente inspirada en el clásico moderno que es el filme británico de 2003 Love Actually, la película presenta seis historias de amor (aunque no necesariamente de pareja) interconectadas en el espacio y el tiempo: todas ellas guardan algún tipo de relación con la Estación de Tokio, y se desarrollan en los días previos y durante Nochebuena. Y es que la producción de la película fue llevada a cabo como conmemoración del centenario de la mítica Estación de Tokio.

Dirigida por Katsuhide Motoki (conocido por algunas películas como los dos live-action de GeGeGe no Kitaro o el telefilme de Maison Ikkoku de 2007), It All Began When I Met You contó con un reparto con bastantes nombres reconocibles, como Hiroshi Tamaki (Nodame Cantabile), Masahiro Higashide (Death Note: El Nuevo Mundo), Nene Otsuka (Kiseki), o la muy veterana Chieko Baisho (quien interpretó a la hermana de Tora-san en las 48 películas de la mítica saga).

¿De qué trata?

La película se centra en las historias de diversos personajes en fechas navideñas, personas normales y corrientes del Japón contemporáneo: un CEO que ha perdido la fe en el amor, una pareja a distancia, un padre que sufre una enfermedad terminal, una anciana pastelera que rememora un amor del pasado... Todas ellas conectadas por el marco común de la Estación de Tokio como icono de lo invariable que perdura en el tiempo.

Nuestra Opinión

Para todo aquel que haya visto la icónica Love Actually, es muy evidente que It All Began When I Met You viene a ser una versión a la japonesa de la película británica. Con personajes e historias diferentes, sí, pero sin tratar de ocultar en ningún momento (ni siquiera en el poster promocional) su clara inspiración en el filme de Richard Curtis. Y aunque no llega a ser tan buena como esta, no nos engañemos, esta modesta producción nipona tampoco tiene demasiado que envidiarle.

Todas las historias son bastante interesantes, y pese a lo que se pueda pensar de una película de este tipo (no con un único hilo argumental, sino con varias historias interconectadas), no tiene ningún altibajo reseñable, ni ninguna de las historias se queda atrás. Todas mantienen un nivel y un ritmo bastante correctos, y sabe cuándo ir saltando de una historia a otra en la narración para no saturar ni confundir al espectador, sin dejar tampoco que olvide las demás historias que se le están contando.

Tiene, además, una característica especial que diferencia It All Began When I Met You de la mayoría de las películas de historias cruzadas, así como de casi cualquier película navideña occidental: el drama. No tiene miedo de cambiar el tono cómico y familiar, tan frecuente en este tipo de películas, por uno más triste y dramático (especialmente marcado en la historia del padre de familia enfermo), lo cual la hace más humana, más fácil identificarse con ella. Aporta así historias de diferentes tipos, todas realistas, pues no solo por ser fechas navideñas es todo de dulce y luminoso. 

En cuanto a aspectos técnicos, la dirección no es especialmente destacable, pero hay que reconocerle que sabe mantener atento al espectador al ir cambiando de una a otra historia, así que como emocionar y facilitar la identificación con una u otra historia, además de lograr una atmósfera de calidez navideña de lo más adecuada para estas fechas. Si bien es cierto que una BSO algo más trabajada habría ayudado a mejorar bastante esa ambientación.

En cuanto a las interpretaciones, probablemente sea la veterna Chieko Baisho la que más destaque aportando la calidez y amabilidad de una igualmente veterana pastelera que regenta un tradicional establecimiento frente a la Estación de Tokio. 

Una película navideña con la que reír, emocionarse un poco y disfrutar en estas fechas. Muy recomendable si te gustan este tipo de películas.

Nota Final: 7 [ - Buena - ]

domingo, 3 de diciembre de 2017

[CRÍTICA] Hacia la Luz, de Naomi Kawase



¡Un saludo y bienvenidos a La Bandera de la Libertad!

Tras unos días de ausencia por complicaciones personales, estudios y falta de tiempo en general, volvemos a la carga para publicar una entrada muy especial para nosotros que teníamos pendiente desde hace un par de semanas.

Y es que hoy vamos a hablar de la última película japonesa estrenada en las salas españolas, la maravillosa Hacia la Luz, última película de la genial cineasta Naomi Kawase. Pero no se trata en esta ocasión de una reseña normal, sino que hemos querido ir un poco más allá y tratar de expresar las emociones que esta película es capaz de transmitir.

¿Y qué tiene de tan especial todo esto? Básicamente que, a pesar de los limitados estrenos que tiene el cine asiático en España, nosotros tuvimos la gran suerte de poder ir a verla el día después de su estreno, con lo cual ha sido la primera vez que hemos podido ir a ver una película japonesa al cine juntos. 

Sobre Naomi Kawase y Hacia la Luz

Hacia la Luz (Hikari) es la última película de la genial cineasta japonesa Naomi Kawase. Gracias a sus filmes en los que retrata con gran sensibilidad y delicadeza el día a día y la idiosincrasia niponas, Kawase se ha convertido poco a poco en una de las directoras niponas de referencia y más éxito entre el público cinéfilo europeo, probablemente la cabeza más visible del cine japonés contemporáneo en los festivales de cine internacionales junto con Hirokazu Koreeda


Tras el gran éxito de crítica y público que supuso en 2015 Una Pastelería en Tokio, Kawase regresa este año a nuestras salas con la que probablemente sea su obra magna hasta la fecha. Hacia la Luz se estrenó en Japón este mismo año, en el mes de mayo, y este 17 de noviembre llegó a algunos cines españoles distribuida por BTEAM Pictures, tras su paso por el Festival de Cannes, donde compitió por la prestigiosa Palma de Oro en la Sección Oficial. 

"Nada es más bello que lo que desaparece ante tus ojos..."

La visualización de Hacia la Luz en el cine fue para nosotros una experiencia casi mística: las luces se apagan... la genial banda sonora de esta película inunda la casi vacía (y pronto sin el casi) sala de cine... el juego de luces y sombras comienza... Desde ese instante y hasta el último segundo de metraje, Naomi Kawase nos atrapa con su lírica, su narrativa y su magnífica sensibilidad, tan delicada como certera.

Pero vayamos por partes, ya que Hacia la Luz no es solo una joya del drama romántico... no, por supuesto que no. Es mucho más: es una oda al cine, un canto al arte cinematográfico, que debe llegar a todo el mundo por igual... incluso a aquellos incapaces de verlo, pues eso no les impide sentirlo.


Al comienzo de la película observamos una serie de escenas del día a día: una ciudad ajetreada, la gente paseando o yendo a trabajar, haciendo su vida, mientras escuchamos una voz femenina que describe cada objeto y persona que vemos (un coche pasando frente a un grupo de peatones, un oficinista que llega tarde, etc.), todo detallado, como si se tratase de una verdadera audiodescripción para invidentes.

Y es que el argumento de la película se basa precisamente en eso: Misako Ozaki (Ayame Misaki), una mujer joven que trabaja guionizando y locutando audiodescripciones, aproximando el cine a aquellos que no pueden apreciarlo con la vista pero sí con otros sentidos, es la que protagoniza nuestra historia.

Estas escenas iniciales no son solo un perfecto ejemplo de lo que puede lograr una audiodescripción (ya que podrías entenderlas perfectamente con los ojos cerrados), sino que logran plasmar a la perfección la sensibilidad costumbrista del cine japonés de autor, en unas escenas que perfectamente podrían haber salido de la mente de Ozu, Mizoguchi o Yamada, pero no... Son obra de la genial Naomi Kawase, que abre de esta forma un filme en el que despejará cualquier posible duda sobre su enorme talento como cineasta y como heredera de los grandes maestros. Será en estos compases de la película cuando oiremos por primera vez la frase que da sentido a la obra: "Nada es más bello que lo que desaparece ante tus ojos".

Por otra parte, completando el dúo protagonista de una película prácticamente sin secundarios, Masaya Nakamori (Masatoshi Nagase), un hombre de mediana edad con una enfermedad degenerativa que le está robando el sentido de la vista a pasos agigantados. Casi totalmente ciego ya, este antiguo fotógrafo que ya no puede dedicarse a su pasión vive amargado, distante y huraño... un hombre profundamente marcado por su discapacidad y por su pasado como fotógrafo.


Pero no es él el único que vive lastrado por algo, pues nuestra protagonista carga con la responsabilidad de una madre senil en su pueblo natal de la que ya no puede hacerse cargo por sus obligaciones profesionales, pero por cuyo "abandono" al cuidado de otros parece sentirse culpable. 

Pero es el perfeccionismo hacia su trabajo lo que la obsesiona, pues necesita comprender la obra que quiere transmitir al público ciego, a aquellos que solo por el oído tienen que comprender lo que entraña una película. El perfeccionismo de ella y el orgullo por la autosuficiencia a pesar de una minusvalía con la que aún no ha aprendido a vivir por parte de él lo que les termina uniendo. Tal vez la soledad influya en ellos, el caso es que es ese momento donde se empieza a desarrollar un incipiente amor.

La escena...

Aunque pueda parecer difícil escoger una sola escena en una película así, lo cierto es que hubo una en concreto que se nos quedó grabada a fuego en la memoria por la maestría con la que está dirigida (ADVERTENCIA: este apartado puede considerarse spoiler, abstente de leerlo si no deseas más detalles de la película antes de verla y salta directamente al siguiente).

Esta escena nos sitúa en un vagón del metro. Tras encontrarle desorientado en la calle, Misako decide acompañar a Nakamori a su casa. Mientras viajan en el solitario vagón, sentados en silencio, pasamos a ver a través de los ojos del protagonista durante unos instantes. Una bruma blanquecina vela casi toda la pantalla. Tan solo una pequeña apertura por la que se filtran imágenes borrosas constituye la única ventana al mundo del torturado protagonista. Y de repente, una luz. Una luz fugaz de un foco de iluminación del túnel entra por la ventana del vagón. Y nada más. El señor Nakamori pierde definitivamente la escasa visión que le quedaba. Se asusta. Se agarra a la mano de Misako. Llora en silencio.


Es difícil expresar con palabras la potencia lírica que supone que, en una película titulada simplemente "Luz" en su idioma original y cuyo leitmotiv es precisamente la luz, el protagonista masculino pierda la vista entre un fulgor. Ante esta escena no podemos hacer sino rendirnos a los pies de Naomi Kawase.

Pero aunque esa ventana al mundo del protagonista se cierre, la película abre otras. Hacia la Luz no es solo una oda al cine ni un "ensayo sobre la ceguera", como diría José Saramago. No, Hacia la Luz es una obra sobre dos personas que se reconcilian con su propia vida y que comprenden que, a pesar de ser fugaz, es bella. Y así podemos entender plenamente el significado de la frase "Nada es más bello que lo que desaparece ante tus ojos": la vida, en su fugacidad, está constantemente esfumándose ante nuestros propios ojos, vean o no. Y eso es lo que la hace infinitamente bella.

Una película sobre la luz

Como hemos dejado claro, la película tiene un claro leitmotiv, que es la luz. Y esto lo podemos palpar en casi cada escena. El filme muestra un grandioso dominio de la fotografía y la iluminación, combinando en todo momento todo tipo de luces naturales o artificiales que se arrojan sobre los personajes. Son abundantes los contraluces que dejan en penumbra los rostros de los personajes, bien por la oscuridad que mora en sus mentes (como es el caso de la madre de la protagonista, cuyo rostro no se ilumina claramente en ningún momento, pues la claridad de su mente se desvaneció tiempo atrás); bien porque lo que importa no es ver claramente, sino sentir


Las grandiosas dirección y fotografía se ven acompañadas por una hermosa banda sonora, entre la que destaca el tema principal de la película, que curiosamente es en realidad el tema de la película ficticia en cuya audiodescripción está trabajando la proatgonista. Y como ya sucedía en Una Pastelería en Tokio, Kawase vuelve a recurrir a los sonidos ambiente de la naturaleza, la ciudad, las voces de los niños, el viento, etc., dando así mayor naturalidad a la ambientación.

Y en lo que a las interpretaciones se refiere, podemos decir que son otro foco de luz. En cuanto a Ayame Misaki, conocida hasta ahora tan solo por un puñado de papeles secundarios en cine y televisión, hace un muy buen debut como actriz principal en una película que, como hemos comentado antes, se sostiene casi exclusivamente sobre sus dos protagonistas, pues los escasos secundarios son poco más que figurantes con frases (en lo que a peso argumental se refiere, pues tampoco son nada desdeñables las interpretaciones de los actores que encarnan a la directora de la grabación de la audiodescripción y a los invidentes que asisten a las pruebas).


Pero creemos que es Masatoshi Nagase quien se lleva la palma por encima de su compañera. Tras haberle visto parcialmente eclipsado por la brillantez de Kirin Kiki en Una Pastelería en Tokio, Nagase tiene aquí la oportunidad de lucirse y nos ofrece una impecable interpretación con la que nos transmite el desasosiego y frustración que siente un apasionado fotógrafo al perder la luz de sus ojos.





En conclusión, creemos que Naomi Kawase ha sido capaz de ofrecer una clase magistral de cine en su más pleno sentido con Hacia la Luz. No solo ofrece una bonita historia de amor bien interpretada y bien dirigida, sino que además se alza como toda una oda al arte cinematográfico y a un mundo dentro del cine que suele pasar muy desapercibido para la mayoría de la población, como lo es el de las audiodescripciones para invidentes. 

Terminamos recomendando encarecidamente que, si seguís teniéndola en cartelera en algún cine cercano, vayáis a verla sin dudarlo ni un instante. Hacia la Luz es cine con mayúsculas.


martes, 1 de agosto de 2017

[FINDE DE CINE] Tokio Blues / Godzilla vs Hedorah



¡Un saludo y bienvenidos a La Bandera de la Libertad!

Seguimos una semana más con nuestra sección Finde de Cine, en la que, como ya sabéis, comentamos brevemente las dos películas japonesas que hemos visto durante el fin de semana a modo de mini reseñas. 

Hoy es el turno de la adaptación de la celebérrima novela Tokio Blues (Norwegian Wood) y, siguiendo nuestro ciclo de kaiju-eiga, la undécima película de Godzilla, Godzilla vs Hedorah. Además, después de esto, en los próximos días cerraremos la primera parte de este ciclo fílmico con un artículo especial "maratón" sobre las 4 últimas películas de la Era Showa de la saga.

¡Comencemos!


Tokio Blues


Empezamos entonces con Tokio Blues, adaptación fílmica de la exitosa novela del no menos exitoso escritor Haruki Murakami. Titulada originalmente en ambas versiones Norwegian Wood por la canción de The Beatles que sirve de hilo conductor para los acontecimientos, esta es sin duda la novela del autor japonés más reconocida internacionalmente (a pesar de alejarse diametralmente de la tónica general de su obra), lo cual llevó a esta adaptación cinematográfica. Estrenada en 2010, la película está dirigida por el cineasta de origen vietnamita Tran Anh Hung y protagonizada por Kenichi Matsuyama, Rinko Kikuchi y Kiko Mizuhara. Compitió además por el León de Oro en el Festival de Venecia.

<< Cuando Toru Watanabe escucha casualmente el Norwegian Wood de Los Beatles, la melancolía y la nostalgia le hacen retroceder a su pasado como estudiante en el Tokio de finales de los 60. Watanabe recuerda a la inestable y misteriosa Naoko, la novia de su mejor amigo de la adolescencia, y el suicidio de éste, suceso que le distanció de Naoko durante un año hasta que se reencuentran en la universidad. Allí inician entonces una relación íntima que, sin embargo, se resiente por la frágil salud mental de Naoko, a la que internan en un centro. Al poco tiempo, Watanabe se enamora de Midori, una joven activa y resuelta. Indeciso, sumido en dudas y temores, experimenta entonces el deslumbramiento y el desengaño allá donde todo parece cobrar sentido: el sexo, el amor y la muerte. >>

Es bastante frecuente oír (o leer) de esta película que es una mala adaptación de la célebre novela, que no está a la altura, que no vale la pena... pero nada más lejos de la realidad. Si bien es cierto que no adapta a la perfección todo el entramado de psicologías y variopintos personajes que retrata Murakami en su obra, sigue siendo una adaptación muy digna, tanto o más como otras muchas adaptaciones de novelas que no reciben, sin embargo, este desprecio del público. La historia principal de la novela está perfectamente reflejada en la película, así como la ambientación decadente que tanto la caracteriza e hizo del libro un referente.

Y es que Tokio Blues es una obra que puede describirse con muchos adjetivos: deprimente, melancólica, pesimista... Presenta una historia costumbrista, de recuerdo de unos años de juventud turbia y sin rumbo en plena década de los 60, con la liberación ideológica del país y las revueltas estudiantiles de fondo. Con un tono bastante gris y desalentador, una historia de amor (si es que se le puede llamar así) con el eje central en una visión decadente del sexo como puerta de escape y desfogue a los problemas y la inestabilidad vital.

Las relaciones que el protagonista entabla con las dos mujeres que llegan a su vida, ambas extremos opuestos y las dos caras de una misma moneda, no pueden ser consideradas más que tóxicas, pero al mismo tiempo cargadas de belleza. Midori es extrovertida y alegre; Naoko es introvertida y melancólica, pero ambas ocultan sus propios demonios y problemas psicológicos, y es ahí donde recae el verdadero interés del argumento.

La dirección es bastante notable, pues no se hace nada pesada a pesar de su pausado y reflexivo ritmo (tan propio del cine japonés como de la propia novela), y las interpretaciones de los actores protagonistas dejan con muy buen sabor de boca. Especialmente destacable es la labor de Kenichi Matsuyama, de cuyas dotes interpretativas ya hemos hablado en otras ocasiones, y que demuestra en Tokio Blues una vez más su extraordinaria versatilidad como actor al dar vida al apocado Watanabe

En suma, aunque la novela vaya más allá en todos los sentidos y haga una introspección psicológica más profunda de los personajes (se echa en falta en el filme algo más de atención a Midori y, sobre todo, el desarrollo del personaje de Reiko), esta película de Tran Anh Hung es una adaptación lo suficientemente digna y, sobre todo, una muy destacable cinta.


Godzilla VS Hedorah 


Y en segundo lugar tenemos Godzilla vs Hedorah, la undécima entrega de la saga del lagarto gigante más famoso del mundo del cine, estrenada en Japón en 1971. Ya sumida en una época de altibajos y tras el agotamiento de Ishiro Honda, la saga se ponía por primera y única vez en manos del director Banno Yoshimitsu, que recuperaba la tónica de entregas anteriores de enfrentar a Godzilla como una suerte de defensor contra un kaiju que amenaza a la humanidad.

<< Godzilla debe luchar contra una criatura de lodo y polución llamada Hedorah, que representa la amenaza de la contaminación sobre el planeta. >>

Después de algunas películas perdiendo fuelle, esta es probablemente la entrega de la saga hasta la fecha con más dosis de acción. La cantidad de tiempo en pantalla de los kaijus (sea peleando Godzilla y Hedorah entre sí o tan solo el segundo causando destrucción) es considerablemente superior a lo acostumbrado. Y lo que es más sorprendente, es la película con más muertes humanas visibles, y es que Hedorah va provocando la muerte por intoxicación (o por corrosión) de todos los humanos que encuentra a su paso.

Hedorah, además, es un kaiju enemigo que da mucho juego al tener esos atributos de toxicidad y la habilidad de cambiar de forma a su antojo para desplazarse por tierra, mar o aire. Y no olvidemos que este kaiju recupera el mensaje original del género: es una nueva manifestación de la naturaleza volviéndose en contra de la humanidad que la ha maltratado y abusado de su poder. Al igual que lo fuera Godzilla originalmente como horrenda metáfora de la radiación, Hedorah lo es de la contaminación.

Esta es una de esas cintas de la saga en las que el argumento queda un poco en segundo plano para centrarse fundamentalmente en la acción, lo cual se agradece mucho, puesto que es una de las que mejores trajes, coreografías y efectos tienen de la Era Showa.

Realmente, y contra todo pronóstico por estar cerca del final del primer auge del género, esta ha sido una de las entregas que más nos han entretenido.





Y hasta aquí nuestro Finde de Cine de esta semana. Nos despedimos, como siempre, esperando que os haya gustado, que os animéis a ver las películas si no lo habéis hecho ya y que, si lo habéis hecho, compartáis vuestra opinión con nosotros.

¡Hasta la próxima!