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viernes, 2 de noviembre de 2018

[Guía de Lectura] Osamu Tezuka: 90 Aniversario del Dios del Manga



¡Un saludo y bienvenidos a La Bandera de la Libertad!

Volvemos aquí un día más después de tanto movimiento en las últimas semanas para celebrar un acontecimiento muy especial. Este sábado 3 de noviembre de 2018 se celebra el 90º aniversario del nacimiento de Osamu Tezuka, el Dios del Manga, nacido obviamente en 1928. Y a pesar de la agitación de este fin de semana provocada por el Salón del Manga de Barcelona, creemos necesario dedicarle un pequeño espacio en nuestro blog a esta celebración tan especial.

Así pues, lo que hemos decidido hacer es, como estáis viendo, una "Guía de Lectura" para abordar la obra del gran maestro. Dada su vastísima producción (tanto en cantidad como en variedad), es frecuente que la gente se sienta algo intimidada a la hora de comenzar a leer su obra, ya que no sabe por dónde empezar. Para dar respuesta a esto, proponemos unas cuantas obras que consideramos adecuadas para iniciarse.

Vaya por delante que siempre hemos dicho que la mejor forma de empezar a leer a Tezuka es simplemente plantearse qué se quiere leer, y a partir de ahí buscar la obra idónea, ya que el Dios del Manga dibujó obras para prácticamente todos los gustos posibles. Por ello no vamos a proponer una sola línea de lectura, sino varias, para ayudar a acotar la búsqueda a los despistados. Daremos unas recomendaciones generales, sus obras más icónicas, sus grandes obras maestras, su etapa más oscura y sus orígenes.

¡Comenzamos!


Aproximación General

Empezamos, pues, con un par de obras que serán muy útiles para todos aquellos que deseen acercarse de forma rápida, efectiva y bastante ligera a las temáticas generales más recurrentes de la obra de Osamu Tezuka. Estas dos obras, Bajo el Aire y La Canción de Apolo, serán de gran interés para conocer el estilo gráfico y narrativo del autor, pero también los temas más tratados a lo largo de su carrera y, aún más interesante, su gran versatilidad a la hora de abordar distintos tipos de historias y géneros.

Bajo el Aire


Bajo el Aire (Kuuki no Soko) es un tomo que recopila 16 historias cortas para lectores adultos (editado por Dolmen en España y recientemente reimpreso después de años agotado), que constituyen probablemente la mejor opción para tomar un primer contacto con Tezuka en caso de no conocerlo. Su extraordinaria variedad y calidad dan buena cuenta de las grandes capacidades del Dios del Manga a todos los niveles (artístico, estilístico, temático y argumental). 

Las historias comprenden desde ambientaciones de ciencia ficción, dramas situados en una gran ciudad, racismo, guerra, crimen... Todo ese estilo tan hard boiled que caracterizó al Tezuka más oscuro de los años 70, pero sin dejar de reflejar en sus páginas los temas transversales de su obra. Es el caso de la exploración del alma humana y de la oscuridad y maldad que caracterizan al ser humano, un tema que ocupa gran parte de su obra y que en Bajo el Aire es tema de gran parte de las historias.

Además de todo ello, se puede observar ya una gran madurez en la narrativa y distribución de página, así como en el arte, por lo que lo consideramos la muestra perfecta para empezar fuerte y conocer el potencial del autor.

Destacamos sobre todo las historias El valle perdido, Nuestro mundo y La nueva Virgen, las que consideramos las mejores del tomo y en las que más se puede apreciar todo lo mencionado anteriormente.

La Canción de Apolo


La Canción de Apolo (Apollo no Uta), por su parte, es una perfecta muestra de lo que fueron sus más grandes obras, como Fénix o Buda, en lo que respecta a temas y contenido filosófico. Pero con la particularidad de que en este caso queda todo comprimido en una historia mucho más corta, publicada en España en un único volumen de unas 500 páginas por ECC

Le basta a Tezuka con esta extensión para explorar la condición humana (con sus pros y sus contras), el amor y la sexualidad desde un enfoque metáfisico (que es el tema central de la obra) y otros temas constantes de la filosofía tezukiana. Además, la naturaleza de la historia, basada en las continuas reencarnaciones a lo largo de las épocas (pasadas y futuras) de su protagonista convierte a La Canción de Apolo en una especia de "Fénix en miniatura", ya que también permite al autor demostrar su versatilidad.

Se trata de una obra dura y pesimista, pero también un gran ensayo en la sexualidad humana, el complejo de Edipo, el rechazo del amor... en la que vemos a su protagonista padecer la pérdida del amor en distintas épocas.

La Canción de Apolo es una pequeña gran obra maestra en la producción de Tezuka, probablemente la mejor para iniciarse en su obra junto a Bajo el Aire en nuestra opinión, y es una lectura obligatoria que, entre sus geniales distribuciones de página y su impecable narrativa, contiene un argumento crudo y oscuro que hace pensar tanto como la más profunda novela.


Obras Icónicas

Si lo que preferís es afrontar la lectura de Osamu Tezuka a través de sus obras más conocidas, las que se han instituido como un icono de la cultura popular japonesa a lo largo de las últimas cinco décadas, entonces se os vendrán a la cabeza unos títulos muy concretos. Principalmente Astro Boy y Black Jack, pero también La Princesa Caballero y Jungle Taitei. De ellas hablaremos brevemente a continuación.

Astro Boy


Astro Boy (Tetsuwan Atom) es, sin ningún lugar a dudas, la obra y personaje más icónicos de Osamu Tezuka. Creado en 1951, el maestro continuó dibujando las aventuras de este popularísimo personaje durante casi 20 años, y además fue el elegido para dar el salto a la animación que lo cambió todo, convirtiéndose, en 1963, en el primer anime televisivo de episodios de 24 minutos con cadencia semanal de la historia.

Aún claramente enfocado al público infantil y juvenil, las historias del niño robot hacen gala de un extraordinario talento artístico y amor por el medio, ofreciendo miles de páginas plagadas de aventura, acción, humor y muchísimo ingenio. Por sus características y antigüedad, no es una obra idónea para lectores poco acostumbrados al cómic clásico, pero si no tenéis esos prejuicios, la lectura de este manga hará las delicias de vosotros. 

Recomendamos que, como mínimo, le echéis un ojo a la que habitualmente se considera la mejor de las historias de Astro Boy (consideración con la que estamos de acuerdo, aunque hay algunas más al mismo nivel): El mejor robot sobre la faz de la Tierra, una extraordinaria aventura que inspiraría a Naoki Urasawa su revisión Pluto.

Y para que sea todo más fácil, Planeta Cómics ha empezado recientemente su reedición, tras la publicación en formato tankobon por Glénat hace ya más de 10 años, en enormes tomos de más de 600 páginas.

Black Jack


De no ser por Astro Boy, Black Jack sería la obra más representativa a nivel popular de Osamu Tezuka. El infalible cirujano clandestino fue y sigue siendo un icono dentro de su producción, y no únicamente debido a la extraordinaria calidad de sus historias. Al igual que el anterior, Planeta Cómics acaba de empezar a publicar una reedición en España en tomos grandes de tapa dura de algo más de 600 páginas, por lo que está más accesible que nunca.

En un momento de cambios, a principios de los años 70, cuando el gekiga (manga para adultos) empezaba a ganar terreno al manga y las nuevas generaciones pisaban muy fuerte, las editoriales empezaban a desconfiar de la frescura del maestro. Un editor le dio una "última oportunidad" para dibujar su canto de cisne en 10 capítulos, y la respuesta de Tezuka no fue otra que Black Jack. Pero contra los pronósticos editoriales, el Dios del Manga lo hizo de nuevo: encandiló a todo el mundo con esas 10 historias protagonizadas por el carismático Black Jack, que se convertiría en una serie regular (y una de las más largas de su carrera), lo cual le situó nuevamente en el punto de mira de la industria y el público.

Tezuka, doctorado en Medicina en su juventud, a pesar de no haber ejercido nunca la profesión, utilizó en diversas ocasiones sus conocimientos médicos para sus obras de ficción. Pero nunca los explotó tanto como en Black Jack, en los que el protagonista lleva la ciencia a sus límites más insospechados para lograr proezas imposibles. 

Además de contar con el carisma de uno de sus mejores personajes, esta obra ya muestra la plena madurez narrativa y gráfica de Tezuka, con una inclinación temática a los argumentos algo más adultos y críticos con la sociedad humana y el sistema médico japonés. Todo ello dosificado en entretenidos capítulos autoconclusivos de unas 20 páginas que hacen de esta una lectura deliciosa.

La Princesa Caballero


En 1954, Tezuka volvió a revolucionar el medio, esta vez a una escala un poco menor: el shojo manga. Hasta la llegada de La Princesa Caballero (Ribbon no Kishi), el manga para chicas estaba en un segundo (o tercer) plano, contando únicamente con historias breves, páginas autoconclusivas o tiras cómicas. Esta obra fue la que llevó el story manga (manga argumental) a los dominios del shojo, cambiándolo todo para siempre e influyendo a cientos de autoras posteriores.

Y no solo fue revolucionaria en cuanto a su demografía, sino que fue una de las primeras obras en tratar la ideología de género y presentar una heroína debatiéndose entre lo masculino y lo femenino (por supuesto, sin olvidar en ningún momento que fue realizado hace ya más de 60 años, y lo importante es lo avanzado que fue para su tiempo, no que haya quedado desfasado a la luz del pensamiento actual), cosa que veríamos desarrollarse mucho más adelante especialmente en obras del Grupo del 24, como La Rosa de Versalles.

Es una de las obras infantiles más famosas y de más calidad de Tezuka. Su arte y narrativa son muy similares a lo que encontramos en películas de princesas Disney (trascendental influencia para el autor), pero siempre con el estilo del maestro y obviamente mucho más revolucionario que estas en cuestiones de género. No tenemos una princesa indefensa, sino una heroína que no teme desenvainar su espada para recuperar su reino. 

Cabe señalar, eso sí, que la versión más conocida y editada de La Princesa Caballero no es la original de 1953 (publicada en la revista Shojo Club), sino el remake que el propio Tezuka realizó 10 años después, en 1962, en la revista Nakayoshi. Los cambios, no obstante, son mínimos en ambas versiones: el remake es algo más extenso, tiene algunos personajes adicionales y, por supuesto, artísticamente es mucho más madura. Esta es la versión editada en España, recientemente reeditada por Planeta Cómic en un tomo integral en el mismo formato que las dos anteriores.

Jungle Taitei


La última de las obras más icónicas de Tezuka sería, sin duda, Jungle Taitei (también conocida como Jungle Emperor Leo o Kimba, el león blanco), un manga del que hizo diversas versiones y adaptaciones a lo largo de su vida, incluido el primer anime televisivo a color de la historia. 

Esta obra, tan injustamente olvidada en Occidente por las editoriales, nos cuenta la historia del entrañable leoncito blanco Leo (Kimba, como se le llamó en EE.UU.), capturado por unos cazadores furtivos que han matado a sus padres y llevado a la ciudad, de donde tendrá que escapar para regresar a África para convertirse en el rey de la jungla. Constituye la tercera obra infantil más conocida de Tezuka, junto a Astro Boy y La Princesa Caballero, realizada en los años 60 y llena de su talento narrativo y artístico. 

El episodio que más famosa la acabó haciendo en todo el mundo, a pesar de que ya se habían emitido en televisiones occidentales sus adaptaciones animadas, fue sin duda el conflicto con Disney. Como podéis ver, las similitudes entre esta obra y la famosa película El Rey León son muy evidentes (y lo son aún más si os informáis un poco y veis la cantidad de diseños e incluso planos plagiados por la compañía del ratón para su película). De hecho, cuando Tezuka Pro. llevó el anime a EE.UU. quiso llamar Simba ("león" en suahili) al protagonista, pero por conflictos con otra marca, no pudieron registrarlo y cambiaron la S por una K, un problema que Disney no tuvo 30 años después. Desgraciadamente, nunca se consiguió un fallo judicial a favor del plagio a pesar de las más que evidentes pruebas, por lo que ha quedado como una gran injusticia sin resolver.

Más allá de ese episodio (que podemos aceptar como un quid pro quo, ya que Disney había sido la gran inspiración para el joven Tezuka), estamos ante una obra de gran importancia dentro de la obra del Dios del Manga y es de lectura imprescindible si podéis encontrarla.


Etapa Oscura

En esta tercera sección vamos a comentar tres obras de Tezuka que se corresponden a una fase bastante dura de su carrera, como comentábamos en Black Jack, en la que la competencia comenzaba a ser bastante más seria y el público empezaba a diversificar mucho más sus gustos e intereses, entre mediados de los 60 y los 70. Tras la resistencia inicial, Tezuka dejó de aferrarse al manga infantil y decidió demostrar que también era capaz de ser el mejor haciendo obras para adultos. La difícil situación económica que atravesaba en esos momentos hizo que de esta etapa de febril creatividad surgieran algunas de sus obras más crudas, duras y pesimistas, pero también algunas de las más extraordinarias de su carrera artística. Hablaremos concretamente de El Libro de los Insectos Humanos, Ayako y MW.

El Libro de los Insectos Humanos


El Libro de los Insectos Humanos (Ningen Konchuuki), publicado en 1970-71 y editado en España hace unos años por Astiberri en un tomo integral, constituye una de las primeras grandes obras de esta etapa más oscura, de introspección en las dimensiones más deleznables del ser humano

La historia nos presenta un personaje enmarcado dentro del prototipo de la femme fatale, una mujer que ha alcanzado el éxito a través de la imitación de habilidades, copiando a todos sus rivales y quitando del medio a quien fuera necesario para lograr sus objetivos, sin ningún tipo de escrúpulo.

Sin ser una de las obras maestras de Tezuka, El Libro de los Insectos Humanos es la prueba de que sus personajes son siempre imperfectos, ocultan malas intenciones y algo de oscuridad; pero también dolor, un pasado que los atormenta. 

Estilísticamente también se trata de una obra de madurez, que juega especialmente con la sensualidad de su protagonista y con algunas composiciones de página mucho más espectaculares e impactantes que en obras anteriores.

Por su contenido y desarrollo (y también extensión) bastante más ligeros que la mayoría de las obras de este periodo, El Libro de los Insectos Humanos es una opción muy interesante para aproximarse a Tezuka por primera vez, como pueden atestiguar bastantes lectores españoles que lo hicieron cuando se publicó en 2013.

Como curiosidad, al ser Tezuka un entomólogo aficionado desde su más tierna infancia, todos los personajes de este manga aparecen relacionados con insectos.

Ayako


Poco después de El Libro de los Insectos Humanos, en 1972, Tezuka inició la publicación de una de sus obras más crueles y oscuras, llevando al extremo la línea de la obra anterior, Ayako. Publicada en dos ocasiones en España, la más reciente hace un par de años por Planeta Cómic en dos grandes volúmenes. 

Ayako presenta la historia de una niña del mismo nombre, hija ilegítima del anciano patriarca de una poderosa familia de terratenientes del Japón rural de la posguerra. La crisis económica, política y social que siguió a la guerra en los años 50 debilita mucho la posición de esta familia, que además se tambalea por sus problemas internos. Tezuka lleva la introspección psicológica en esta ocasión a los secretos de familia, las mentiras, lo oculto entre los recovecos de la vivienda. Y todo ello se vuelca sobre la inocente niña, que crece en un ambiente hostil y cruel que acaba conduciéndole a la locura.

Una de las obras más impactantes del maestro por su contenido, tan descarnado y agresivo contra la protagonista. Pocos mangas más crueles hemos leído (quizá Zankoku na Kami ga Shihai Suru, de Moto Hagio), y para quien quiera historias de este tipo, esta será una buena opción para conocer el lado más retorcido de Osamu Tezuka. Lo que garantizamos es que no es una historia fácil de olvidar.

MW


Y he aquí, para acabar con esta etapa oscura, la que se alza como una de las obras más polémicas y atrevidas, aunque también probablemente la más conocida y laureada de este periodo, del Dios del Manga: MW (pronunciado "MU"). Publicada ya entre 1976 y 1978, la madurez argumental y gráfica está en su punto álgido, pero aún continúa sumida en una gran negatividad. En España fue publicada hace bastantes años en un tomo integral de 500 páginas por Planeta.

Para comprender su nivel de maldad, no hay más que ver su argumento: un psicópata bisexual manipula, valiéndose de sus encantos y su aspecto andrógino, a cuantos hombres y mujeres precisa para lograr sus objetivos vengativos, mientras un sacerdote católico homosexual enamorado de él trata de detenerle. Todo ello relacionado con una trama de misiles y pruebas de armas químicas, que utiliza Tezuka como medio para criticar a la clase política y a los dirigentes sociales, en base a un escándalo similar que sucedió en Japón a mediados de los 70.

Lo más sorprendente de esta obra es lo muy de actualidad que sigue estando a día de hoy, tantos años después y en una sociedad tan diferente a su publicación original. 

Argumentalmente se trata ya de una obra mucho más densa y compleja, llena de subtramas y trasfondo, con giros de guión y mucho más desarrollo de personajes. Tezuka era capaz de crear thrillers muy intensos, y MW es, junto a Adolf, la mayor prueba de ello.


Obras Maestras

Dedicamos este grupo de la guía a las que serían las mayores obras maestras dentro de la producción ya de por sí maestra de Tezuka. Siempre habrá quienes prefieran entrar directamente "por la puerta grande" a la hora de leer a un nuevo autor, en cuyo caso querrán catar de primeras sus principales obras maestra. En el caso de Osamu Tezuka encontramos varias opciones en ese sentido, pero vamos a reducirlas a las que consideramos (y se suelen considerar) sus tres mayores creaciones: Adolf, Buda y Fénix.

Adolf


Considerada una de las obras magnas del Dios del Manga en su etapa ya más madura y plena, durante los años 80, Adolf (Adolf ni Tsugu) se adentra en la temática de la II Guerra Mundial para traernos uno de los mejores thriller políticos que se hayan escrito. Publicada hasta en tres ediciones en España por Planeta Cómic, estamos sin duda ante la obra dirigida a público adulto más conocida y mejor valorada en todo el mundo de Osamu Tezuka.

Entrelazando las historias de tres personas llamadas Adolf (un alemán, un judío y el mismísmo Adolf Hitler), este manga se alza como una obra magna que explora los hipotéticos antecesores judíos del dictador y cómo los documentos que lo acreditan, de revelarse, harían tambalearse las bases del el Tercer Reich.

Adolf podría considerarse una de las obras culmen de la etapa madura de Tezuka, ya que contiene todos los elementos que hacen grandiosas sus demás obras para adultos llevadas al máximo, utilizados con gran maestría y además con una historia entrelazada a la perfección, donde cada detalle cuenta.

Puede que sea algo densa para empezar a leer al autor, pero en cuanto le coges el punto la lectura es fluida y adictiva. La prueba de por qué Tezuka fue considerado el Dios del Manga.

Buda


Buda (Buddha), publicada entre 1972 y 1983, constituye una de las épicas más grandes y majestuosas jamás dibujadas por el maestro. Como Adolf, Buda supone la culminación artística y narrativa de Tezuka, pero también filosófica. Publicada hace años por Planeta en 10 tomos, es una de esas obras que claman por una reedición más digna urgentemente.

Valiéndose de la figura histórica de Siddhartha Gautama, el Buda, Osamu Tezuka ofrece un largo y épico relato de la India del siglo VII a.C., entremezclando con maestría las bases fundamentales del pensamiento budista con su propia filosofía tezukiana. Comenzando meses antes de su nacimiento, la narración nos transporta a lo largo de décadas, en un viaje físico y espiritual en compañía del futuro Buda hacia la Iluminación.

Pocas veces llegó Tezuka a dibujar páginas tan potentes, tan impactantes a nivel emocional, como hizo en Buda. Si Adolf suponía la culminación en lo argumental, Buda lo es en lo filosófico. El maestro embriaga al lector y le transporta a una corriente de vitalismo, humanismo y amor por la naturaleza y los semejantes.

Y no es que Tezuka fuera religioso ni especialmente budista (no más allá de las tradiciones budistas caladas en la sociedad japonesa). De hecho, no respeta necesariamente las narraciones oficiales de la vida de Buda, sino que se vale de su figura porque comulgaba con los planteamientos ideológicos de esta creencia.

Fénix


Y así es como llegamos hasta Fénix (Hi no Tori), la obra magna de Osamu Tezuka, que él mismo consideró la "obra de su vida". Desde sus primeras versiones en 1954 y hasta el día de su muerte en 1989, Tezuka se volcó en cuerpo y alma en la monumental épica sobre el ave inmortal. En España la podemos encontrar editada en una maravillosa edición de lujo en 12 tomos por Planeta Cómic.

La historia de Fénix no es otra que la historia de la Humanidad misma, desde sus más remotos orígenes hasta sus últimos instantes sobre la Tierra en el lejano futuro y vuelta a empezar en un ciclo eterno. La narración se realiza a través de 12 arcos independientes, interconectados temáticamente y, cómo no, por la presencia del Fénix inmortal, que representa a un ente divino que vela por el mundo y sus formas de vida, pero que también puede castigar a aquellos que cometan atrocidades.

La particularidad más especial es que cada arco va cercando el margen temporal de la obra: el primero, Los Albores de la Historia, comienza con los orígenes míticos de la civilización japonesa, mientras que el segundo, El Futuro, nos lleva al otro extremo, hasta la extinción de la Humanidad. Así, se van sucediendo arcos del pasado y del futuro. La intención de Tezuka era finalizar la obra con un arco en el presente, aunque en sus últimos años pareció cambiar de parecer al dibujar un último arco que combinaba simultáneamente ambas líneas temporales. En cualquier caso, su fallecimiento pocos meses después de finalizar el duodécimo arco, sin llegar a comenzar el siguiente, no nos permite conocer cómo habría concluido el conjunto de la obra.

Lo que está claro es que Fénix, además de ser una de las mayores obras maestras de la historia del cómic mundial, ofrece un magnífico compendio de Osamu Tezuka como autor, dada su dedicación a ella durante prácticamente toda su carrera. Su evolución gráfica, temática y narrativa es palpable a lo largo de las cientos de páginas que componen esta imprescindible creación.


Orígenes

Y vamos terminando nuestra Guía de Lectura con un último apéndice, quizá el menos recomendable para comenzar a leer a Osamu Tezuka, dada su antigüedad (que requiere estar familiarizado con el manga de la época o estar muy abierto a ello), pero dado que también es una ventana abierta que frecuentemente se plantea, no deja de ser interesante mencionarla. Hablamos de sus obras más primigenias, aquellas realizadas en los años 40 y primeros 50, que por tanto son también algunas de las primeras obras de la historia del manga moderno. Hablamos de La Nueva Isla del Tesoro y la llamada "Trilogía de Ciencia Ficción", es decir, Metropolis, Lost World y Next World. Las cuatro han sido publicadas en España en dos ocasiones: de forma independiente por Glénat hace años y, recientemente, en un tomo integral muy voluminoso por Planeta Cómic, llamado Osamu Tezuka Antología.

La Nueva Isla del Tesoro


La Nueva Isla del Tesoro (Shin Takarajima) no es solo una obra maestra del manga infantil... sino que es probablemente uno de los cómics mas revolucionarios de la historia del Noveno Arte. Gracias a Tezuka, tenemos el que se considera el primer manga argumental (story manga) de la historia. Y no solo eso, sino que es la obra que inspiró a varias generaciones posteriores de autores para convertirse en mangakas y que fueron modelando poco a poco el cómic japonés.

La versión original data de 1947 nada menos, y era la segunda obra profesional de Tezuka tras Maa-chan no Nikki Chou (un 4-koma, es decir, tiras cómicas). No obstante, la versión que tenemos a nuestra disposición publicada en todo el mundo es el remake que él mismo realizó en los años 80, cuando la editorial encargada de publicar la colección de sus obras completas quiso publicarla. Dada la pérdida de los originales y el mal estado de las reproducciones de la época, Tezuka se avergonzaba y prefirió redibujarla por completo haciendo un titánico ejercicio de memoria, incluyendo algunos cambios, aunque bastante mínimos (más allá de la obvia mejoría gráfica tras 40 años de experiencia). 

A nivel narrativo es una gozada, pues es fluido y comienza a utilizar las técnicas cinematográficas que tanto calarían en el cómic japonés. Su lectura es ligera y al leerlo da la sensación de estar contemplando un storyboard en movimiento.

La influencia de Disney, y sobre todo de Carl Barks, es muy clara, y su historia es propia del manga más simple e infantil, pero esto no debería ser un problema para leerlo, ya que el interés de esta obra está en ver lo absolutamente rompedora que fue y sigue siendo. Obligatoria para todo amante del manga.

Trilogía de Ciencia Ficción


Y finalizamos con este conjunto de tres obras que, desde hace bastante años, ha venido publicitándose como "trilogía" de ciencia ficción, aunque lo único que tienen en común entre sí es precisamente eso, el género. Se trata de las obras Lost World (1948), Metropolis (1949) y Next World (1951).

Estamos aquí ante tres de sus primeras obras, ampliamente revolucionarias en su época, que retoman y perfeccionan la narrativa y arte de La Nueva Isla del Tesoro. Aportan además el género de la ciencia ficción de pleno al cómic japonés, Además del género, comparten a sus personajes, iniciando así el particular Star System de Osamu Tezuka. Con este sistema, el maestro contaba con una serie de personajes a los que consideraba como actores (incluso les asignaba agencias de representantes y sueldos en función de su importancia) que interpretaban diferentes personajes en sus obras, y que utilizó ya desde finales de los años 40 hasta el final de su vida, entre los que destacan especialmente Hige Oyaji (Mostacho), Rock Holmes o Acetylene Lamp, entre otros muchos. 

Estas obras son, sin duda, mucho más digeribles que la anterior, pero nuevamente hay que tener muy presente al abordar la lectura que se trata de obras muy antiguas e infantiles, y por tanto, muy diferentes a lo que estamos acostumbrados a día de hoy. Si se superan las barreras iniciales, encontraremos en estas tres historias el gran talento latente que ya había en el jovencísimo Tezuka, especialmente a nivel gráfico.








Y hasta aquí ha llegado nuestra Guía de Lectura dedicada a Osamu Tezuka con razón del 90 Aniversario de su nacimiento (que se celebra mañana mismo, recordamos). Esperamos que os haya gustado y que a alguien le sea útil para comenzar (o continuar) a leer al gran maestro del manga.

Nosotros nos vemos en un par de días para comentar las abundantes licencias del Salón del Manga, así que nos despedimos por ahora y os recomendamos leer mucho a Tezuka.

¡Hasta la próxima!


jueves, 23 de febrero de 2017

[Grandes Autores] Mamoru Hosoda



¡Un saludo y bienvenidos a La Bandera de la Libertad!

Después de casi un año de publicar la primera entrega de nuestra sección Grandes Autores, dedicada al gran maestro Satoshi Kon, por fin hemos decidido retomarla con un segundo artículo, que vuelve a versar sobre un director de animación. Concretamente, como podéis ver, hoy queremos hablar de Mamoru Hosoda, uno de los directores japoneses de animación más destacados del panorama contemporáneo, que en los últimos años se ha alzado como una de las grandes promesas de futuro del medio gracias a sus 4 películas originales hasta la fecha. 

Recordamos que la estructura de esta sección consiste, básicamente, en presentar una pequeña biografía del autor en cuestión, comentando su trayectoria profesional y sus obras, seguida de unos breves comentarios, a modo de "micro-reseña", de sus creaciones más destacadas (o de todas ellas en caso de ser un autor con una producción poco extensa).

Mamoru Hosoda, joven promesa

Mamoru Hosoda, nacido el 19 de septiembre de 1967 en Kamiichi (prefectura de Toyama), se ha destacado en los últimos años como uno de los directores de animación más prometedores de la industria japonesa contemporánea.

Al ver en su infancia la película Lupin III: El Castillo de Cagliostro (1979), dirigida por Hayao Miyazaki y basada en la famosa obra de Monkey Punch, el joven Mamoru Hosoda empezó a ver claramente su futuro en el mundo de la animación. Así, se acabaría graduando en la Universidad de Artes de Kanazawa, tras lo cual haría un primer intento de trabajar para el Estudio Ghibli, donde podría encontrarse con su admirado Miyazaki. No obstante, Hosoda fue rechazado, por lo que finalmente entraría a formar parte de Toei Animation en 1991.

En Toei, Hosoda realizaría sus primeros trabajos como animador y en otros puestos menores de la producción en varias series del estudio, como Dragon Ball, Sailor Moon o Digimon Adventure. Concretamente, comenzaría a llamar la atención con su muy remarcable trabajo en la dirección de las dos primeras películas de esta última franquicia, Digimon Adventure: The Movie (1999) y Digimon Adventure: Bokura no War Game (2000).

Sería de este modo como finalmente el prestigioso Estudio Ghibli le buscaría para que se hiciera cargo de la adaptación animada de la novela europea El Castillo Ambulante. No obstante, la pretendida autosuficiencia de Hosoda le saldría cara al no querer pedir ayuda para la realización del storyboard, lo que le llevó a no ser capaz de cumplir los plazos de entrega. A causa de este error de soberbia, Ghibli prescindió de él, siendo finalmente el propio Hayao Miyazaki quien se haría cargo del proyecto.

Creyendo que su carrera estaba acabada y que ningún estudio volvería a confiar en él tras su fracaso con GhibliHosoda regresó a Toei Animation, resignado a continuar el resto de su vida haciendo los trabajos menores que había ido desempeñando en la producción de grandes franquicias. Pero sería gracias a este regreso, con la dirección del episodio 40 de la serie Magical DoReMi, que el director volvería a llamar la atención, en esta ocasión del mismísimo Masao Maruyama, legendario productor de animación, responsable de muchas de las mayores obras maestras de la animación nipona, descubridor de múltiples diamantes en bruto y cofundador del estudio MADHOUSE (del que posteriormente se marcharía para fundar MAPPA).

Gracias al patronazgo de MaruyamaHosoda consiguió la oportunidad que tanto esperaba y que le lanzaría al estrellato: la dirección de la película La Chica que Saltaba a Través del Tiempo (Toki wo Kakeru Shojo), en 2006. Esta película, junto con Summer Wars en 2009 y Wolf Children (Ookami Kodomo no Ame to Yuki) en 2012, convertirían a Mamoru Hosoda en uno de los directores más prestigiosos de la actualidad. Su última película hasta la fecha, El Niño y la Bestia (Bakemono no Ko), estrenada en 2015 en Japón, batió sus propios récords en taquilla, convirtiéndose rápidamente en el filme que le garantizó a Hosoda la consideración internacional de "genio de la animación", de la que goza hoy en día, establecido ya como todo un referente y con millones de ojos puestos en su prometedora futura trayectoria profesional.

Obra de Mamoru Hosoda: Películas

Digimon Adventure / Bokura no War Game (1999/2000)


Nos encontramos aquí ante los dos primeros trabajos como director de Mamoru Hosoda, que son estas dos películas de Digimon Adventure producidas por Toei Animation: Digimon Adventure: The Movie y Digimon Adventure: Bokura no War Game (ambas lanzadas en Occidente como Digimon: La Película en una versión editada que unía estas dos y la primera película de Digimon Adventure 02 en un solo metraje).

En la primera de ellas, un breve filme de unos poco más de media hora, se narra el primer encuentro de Tai y Kari (así como de los demás Niños Elegidos) con un digimon durante su infancia; mientras que en la segunda, Bokura no War Game (Nuestro Juego de Guerra), presenciamos el ataque de un digimon maligno, Diaboromon, a Internet, causando una catástrofe a escala global, en una aventure que sirve como secuela de la serie original y en la que se introdujo por primera vez a Omnimon (Omegamon en japonés). 

Estas películas son principalmente las que le dieron a conocer y, además, ya se pueden apreciar en ellas diversas facetas a las que daría rienda suelta en sus futuros proyectos independientes, como la importancia de la familia y el amor fraternal, o las nuevas tecnologías e Internet. El estilo de animación y los diseños de personajes en ambos filmes ya adelantan la personalidad propia que Hosoda acabaría imprimiendo a sus proyectos animados, y notaremos especialmente la influencia de Bokura no War Game, a todos los niveles, en su segunda película independiente.

La Chica que Saltaba a Través del Tiempo (2006)



<< ¿Qué harías si pudieras dar marcha atrás en el tiempo? Esta es la pregunta que se hace Makoto Konno, una muchacha normal y corriente, cuando un buen día descubre que posee la habilidad de saltar literalmente a través del tiempo. Gracias a este don, Makoto puede hacer lo que quiera: evitar los accidentes, repetir los exámenes tantas veces como quiera, comer sus platos favoritos hasta hartarse, ayudar a sus compañeros con sus primeros amores… Pero muy pronto descubre que todo está interconectado y que sus actos, por bienintencionados que sean, pueden llegar a tener consecuencias nefastas en las vidas de aquellos que la rodean. Cambiar el pasado puede ser un don muy peligroso, especialmente cuando se tiene que aprender a vivir sin él... >>
Punto de inflexión decisivo en su carrera, La Chica que Saltaba a Través del Tiempo (Toki wo Kakeru Shoujo) fue su primera película independiente, gracias al patronazgo del productor Masao Maruyama

Más concretamente, la película constituye una especie de secuela de la novela del mismo título del novelista Yasutaka Tsutui (también autor de Paprika, novela adaptada por Satoshi Kon a la animación), cuya protagonista pasa a ser la misteriosa tía de la protagonista de la película.

Con esta película, Hosoda pudo por fin mostrar su talento y todo lo que era capaz, se trata de una joya emotiva y divertida, con una animación excelente que caracteriza todos sus trabajos y una historia de amor y madurez. Una de sus mejores películas hasta la fecha y a la cual se le debe que Hosoda sea hoy en día considerado uno de los mejores directores de animación actuales.


Summer Wars (2006)



<< ¡Bienvenidos al mundo de OZ, la mayor red social de Internet! Conectándose a través de un ordenador, una televisión o un teléfono, millones de personas se introducen en este mundo virtual y adoptan la forma de avatares para llevar una nueva vida más allá de los límites de la realidad. Kenji es un estudiante tímido y superdotado en matemáticas que trabaja a tiempo parcial como técnico de mantenimiento de OZ. Para su sorpresa, Natsuki, la chica de sus sueños, le invita a pasar el verano junto a ella y su tradicional familia en su pueblo natal: Nagano. Pero cuando un virus ataca OZ desencadenando una catástrofe a escala mundial, Kenji y todo el clan Jinnouchi inician una verdadera cruzada familiar para salvar al mundo virtual y a sus habitantes. >>
Su siguiente película, Summer Wars, trata unos temas distintos y de forma diferente a su primera producción independiente. No pierde esa emotividad que lo caracteriza, pero queda en un segundo plano, pues esta película está más eminentemente centrada en la acción y la lucha contra el programa informático que hace de villano en la historia.

Como hemos adelantado unos párrafos más arriba, Summer Wars presenta además muchas similitudes (por no decir que es un calco) con Bokura no War Game, en argumento y, sobre todo, en diseños. No obstante, esta es superior tanto en animación como en historia, sus personajes quedan mejor definidos al ser una película que no depende de una serie para sostenerse, además de que Hosoda pudo trabajar más libremente en esta película, lo cual nos terminó brindando una buena película, que si bien es la peor de su obra independiente, sigue siendo una gran cinta, prueba del talento de un director virtuoso.


Wolf Children (2012)



<< Hana, estudiante universitaria, se enamora de un compañero de clase con el que comienza una vida en común y con el que trae al mundo a Yuki, nacida en un día nevado, y a Ame, nacido en un día lluvioso. Tras la desaparición del padre, Hana trata de vivir discretamente con los pequeños en un rincón de la ciudad. Sus vidas son simples y felices, pero esconden un secreto: su padre era un hombre lobo. Hana no tarda en descubrir que criar a dos niños lobo no es fácil y decide abandonar la ciudad para criar a sus hijos lejos de las miradas indiscretas en una granja en plena naturaleza a las afueras de un pueblo. Allí, espera que la hiperactiva Yuki y el temeroso Ame puedan encontrarse a sí mismos y decidir si quieren llevar una vida de humanos o de lobos... >>
Probablemente su película más famosa y mejor considerada hasta la fecha. Una historia dramática, pero a la vez tierna y entrañable sobre la familia, la madurez, y los esfuerzos de una madre por criar, proteger, y asimilar la "partida del nido" de sus hijos.

Aquí Hosoda hizo un gran trabajo de dirección que le llevó a superar todos sus anteriores trabajos, ganándose por primera vez de manera decisiva la atención de todo el mundo occidental, al que cautivó con esta tierna historia. 

La historia se centra en Hana, una estudiante que se enamora de un chico misterioso, el cual resulta ser un hombre lobo. Hana y él terminan yéndose a vivir juntos y teniendo dos hijos, y a pesar de las diferencias eran felices, pero al morir él, se queda sola cuidando de dos niños diferentes, medio humanos y medio lobos. Hana tendrá que aprender a criarlos, ocultar su secreto, y finalmente apoyarlos cuando en su madurez decidan que camino seguir.

No hay mucho más que decir, se trata de una joya de la animación, una película maravillosa y totalmente recomendable para todo el mundo. Otra película en la cual Hosoda usaba la familia como temática principal.


El Niño y la Bestia (2015)



<< Kyuta es un niño solitario que vive en Tokio y Kumatetsu es una criatura sobrenatural aislada en un mundo imaginario. Un día el niño cruza la frontera al mundo imaginario y entabla amistad con Kumatetsu, que se convierte en su amigo y guía espiritual. Este encuentro los llevará a multitud de aventuras. >>
Su cuarta y última película original hasta la fecha, El Niño y la Bestia (Bakemono no Ko), ha sido la más exitosa a nivel internacional de toda su carrera, gracias al éxito cosechado por el director con sus filmes anteriores y, sobre todo, a la buena acogida de público y crítica en festivales internacionales de cine, en los que se ha tildado la película de obra maestra de animación.

La película está protagonizada por Kyuta, un niño que tras perder a sus padres, huye a un mundo habitado por bestias y monstruos. Allí conocerá a Kumatetsu, uno de los candidatos favoritos para ser el futuro patriarca de su pueblo, quien lo aceptará como discípulo y empezará a entrenarle, forjándose entre ellos una profunda relación paternofilial.

La película junta todo lo bueno que tenían las anteriores: la acción y aventura de Summer Wars, y el drama entrañable e intenso de La Chica que Saltaba a Través del Tiempo y Wolf Children, y lo mejora, creando así una película maravillosa, con escenas impresionantes, un trabajo de animación sublime, y una historia que es capaz de tocar el corazón de forma que pocos directores son capaces de lograr.

A nivel de producción animada, nos encontramos aquí la creación más redonda de un director que, sin ninguna duda, seguirá ofreciéndonos grandes obras maestras en los próximos años. 








Y de este modo llegamos al final de nuestra segunda entrega de la sección Grandes Autores dedicada a este gran director. Esperamos que os haya gustado y nos vemos próximamente con más artículos, seguramente también de esta misma sección, que no se hará esperar tanto como en esta ocasión.

¡Hasta la próxima!


lunes, 7 de marzo de 2016

[Grandes Autores] Satoshi Kon, genio efímero



¡Saludos a todos nuestros lectores y bienvenidos un día más a La Bandera de la Libertad!

Como podéis ver, no traemos hoy una de nuestras acostumbradas reseñas, sino que estrenamos una nueva sección a la que llevábamos ya unos cuantos meses dándole vueltas y a la que hemos titulado "Grandes Autores". 

En esta sección dedicaremos una entrada específicamente a hablar de algunos de los más grandes autores que ha dado el mundo del manganime y que se encuentran entre nuestros predilectos, fundamentalmente mangakas y/o directores de animación, aunque no se descartan escritores y guionistas para un futuro. 

Para inaugurar la sección hemos elegido a uno de nuestros más admirados directores de animación japoneses (y no japoneses), el grandísimo e inigualable genio Satoshi Kon. Si hemos seleccionado a Kon para abrir esta serie de artículos y no a otro como Leiji Matsumoto (lo que quizá habría sido más consecuente teniendo en cuenta la temática del blog) es porque no solo se trata de uno de los autores que más admiramos y respetamos, sino porque además su tristemente escasa obra (a causa de su prematura muerte, de ahí que le tildemos de "genio efímero") nos permite abordar con más comodidad los diversos apartados del post ahora que aún no lo tenemos totalmente construido, ya que es la primera vez.

En este artículo y en todos los que le sigan en la sección de Grandes Autores presentaremos una biografía del personaje en cuestión junto con un repaso a sus obras más destacables (realizadas personalmente por él y/o adaptaciones a otros medios si se tercia). 

Satoshi Kon, genio efímero

Nacido en Hokkaido el 12 de octubre de 1963, Satoshi Kon es considerado a día de hoy uno de los más talentosos directores de animación que ha dado no solo la industria japonesa, sino la historia del cine en general. Su prematuro fallecimiento el 24 de agosto de 2010 truncó la que podría haber sido una prolífica carrera, pero Kon no se marchó sin dejarnos antes grandes muestras de su genialidad a través de sus 4 largometrajes, su serie de televisión de 13 episodios y sus trabajos como mangaka.

Tras graduarse en el curso de Diseño Gráfico de la Universidad de Musashino en 1982, Kon debutó profesionalmente en el mundo del manga con la historia corta Toriko en 1984, tras lo cual comenzaría a trabajar como asistente de uno de sus más admirados autores, el mismísimo Katsuhiro Otomo (Akira), quien supondría una decisiva influencia en el desarrollo del estilo gráfico del propio Kon, influencia especialmente notable en sus primeras obras. 

En 1990 publicó su primer trabajo notable como mangaka, Regreso al Mar (Kaikisen), una historia de un solo tomo en la que comenzaba ya a apreciarse el estilo propio de Satoshi Kon, en el que entremezclaba realidad y ficción de forma natural y sutil. 

Ese mismo año trabajaría nuevamente con su mentor escribiendo el guión de la película de imagen real World Apartment Horror, dirigida por Otomo. Además, en 1991 se publicaría la adaptación al manga de la película, dibujada por el propio Kon.

En los años siguientes, el joven Satoshi Kon trabajaría en diversos puestos de varios proyectos de animación, como Roujin Z (Hiroyuki Kitakubo, 1991), Mobile Police Patlabor 2 (Mamoru Oshii, 1993) o Memories (Katsuhiro Otomo, 1995). 

En 1994 publicaría, con Mamoru Oshii al guión, el manga Seraphim: 266613336 Wings, que quedaría inconcluso tras lanzar un solo tomo al mercado. 

Tras ello, entre 1995 y 1996 vería la luz Opus, obra que finalizaría con dos tomos al ser cerrada la revista en que se publicaba, pero en la que ya se puede ver a Satoshi Kon en todo su esplendor, siendo un claro precursor del estilo que veríamos más adelante en sus obras animadas.

No sería hasta 1998 cuando Kon se lanzó de lleno al mundo de la animación con su ópera prima, Perfect Blue, convertida instantáneamente en un clásico moderno y considerada a día de hoy uno de los mejores thrillers, no solo del cine de animación, sino del cine en general.

Continuaría cosechando éxitos en 2001 con Millenium Actress, a la que seguirían Tokyo Godfathers en 2003 y Paprika en 2006, su último filme finalizado. En 2004 dirigió su única serie de televisión, Paranoia Agent, en la que vertió todos los retazos de ideas a partir de los cuales no se podía desarrollar un largometraje.

En sus cuatro películas y su serie de televisión, Satoshi Kon hizo gala de un estilo muy particular que le valió la consideración de genio a nivel internacional, en el que entremezcla de manera magistral la realidad con la ficción, lo real con lo onírico, una fusión que llegaría a sus cotas máximas con su último largometraje, Paprika

En 2010 le sería diagnosticado un cáncer terminal. Le quedaban, a lo sumo, 6 meses más de vida. Ante la demoledora noticia, Satoshi Kon se retiró de la escena pública, asumiendo su destino y dejando inacabada su última película, The Dreaming Machine, aún a la espera de ser finalizada más de 5 años después de su fallecimiento por el estudio MADHOUSE

El 24 de agosto de 2010 nos dejó una de las más brillantes mentes que ha dado la historia de la animación, pero dejó con nosotros un importante legado que, si bien no es muy abundante en cantidad, sí lo es en calidad.

Sayonara

Poco antes de fallecer, Satoshi Kon dejó escrita una carta para sus fans en la que, con las degarradoras palabras de alguien que afronta la muerte inminente, se despedía, pedía disculpas y agradecía la vida plena de la que había podido gozar. Sería su viuda quien se encargaría de publicar la entrada en el blog del difunto de forma póstuma.

Os dejamos a continuación algunos extractos de esta carta, a la que tituló "Sayonara", "Adiós". Los interesados podéis encontrarla completa con facilidad en Internet. Advertimos que se trata de unas palabras bastante duras y conmovedoras.

"Era como si la muerte en persona se hubiera puesto justo detrás de mí antes de darme cuenta, y no había nada que pudiera hacer. (...) Rechacé los medicamentos contra el cáncer y traté de vivir con una perspectiva del mundo un poco diferente a la norma. El hecho de rechazar lo que supuestamente es normal me parecía que era algo muy mío."
"Tal vez morir no sea tan malo."
"[Tras superar una neumonía] Ahora que mi fuerza vital se había restablecido, no podía desperdiciar mi tiempo. Me dije que me habían dado una vida extra y que tenía que emplearla con cuidado." 
"Había tanta gente a quien quería ver antes de morir, aunque solo fuera para darles las gracias. (...) Hay mucha gente que quiero que ver al menos una vez (...), pero si los viera, tengo miedo de que el pensamiento de no volver a verlos me invada y que eso provoque que no tenga una muerte tranquila. (...) Quería que la mayoría de la gente que conocí me recordara como el Satoshi lleno de vida."
"Así que, a todos los que leyeron este largo escrito, gracias. Con el corazón lleno de gratitud por todo lo bueno del mundo, soltaré mi bolígrafo. 
Ahora, con permiso, tengo que adelantarme."

Obra de Satoshi Kon: Manga

Regreso al Mar (1990)


<< Yosuke, un adolescente a punto de entrar en la universidad, se propone cumplir con un viejo, matutino y rutinario ritual que toda su familia y sus ancestros llevan realizando durante generaciones. Su familia fue depositaria hace muchos años de un huevo de sirena y durante un período de sesenta años su cuidador, un miembro de la familia de Yosuke, debería cambiar el agua cada siete días y al finalizar ese período de tiempo mencionado lo devolvería al mar, a la sirena que les otorgó su cuidado. A cambio, el pequeño pueblo de Amite, gozaría de un mar en calma y buena pesca. >>
Con esta primera obra "larga", Satoshi Kon empezaba a hacer gala de su habilidad para fusionar la realidad y la ficción, presentándonos un relato de corte costumbrista en el que nos presenta el eterno debate entre la modernidad y la tradición a través de un tradicional pueblo pesquero que se ve en en la encrucijada entre prosperar o mantener sus costumbres, todo ello teñido de una pátina de ficción y mitología.

Una gran obra que, si bien no iguala a las grandes obras maestras del autor, es un grandísimo inicio para una leyenda como Kon

World Apartment Horror (1991)


<< Un yakuza recibe el encargo de echar a unos inmigrantes de unos apartamentos que pronto serán demolidos. Lo que en un principio parece una tarea sencilla, se complicará de una forma inimaginable... >>
Otro de los primeros trabajos de Kon en el mundo del manga. Como comentábamos en la biografía, se trata de la adaptación al manga de la película de imagen real homónima dirigida por Katsuhiro Otomo y guionizada por el propio Kon. Si bien carece de la calidad de sus futuras obras, ya se puede entrever algo de talento en el estilo. Su dibujo, que aún no había alcanzado su personalidad posterior, se asimila más al de su mentor. Una historia que mezcla comedia, acción y temática sobrenatural. Entretiene sin ser una maravilla.

Seraphim: 266613336 Wings (1994)


<< En un futuro postapocalíptico en el que la humanidad ha sido azotada por un terrible virus que petrifica el cuerpo y crea unas protuberancias similares a alas en la espalda del enfermo, haciéndolo así parecido a un ángel de piedra, tres científicos deberán proteger a una misteriosa niña, que parece inmune a la enfermedad y es la única esperanza para encontrar una cura. >>
Si bien este manga tiene mucho mas de su guionista, Mamoru Oshii, que del propio Kon, su dibujo pertenece totalmente al autor que nos ocupa. Un estilo que bebe mucho de la obra de Otomo, pero que ya ha desarrollado un toque personal respecto a sus anteriores obras que además dota a la obra de un gran realismo.

Desgraciadamente, debido a ciertas discrepancias entre ambos genios, la obra quedó inconclusa con un solo tomo muy introductorio terminado, que aun así vale mucho la pena leer. 

Para más información respecto a esta obra, podéis pasaros por la reseña que le dedicamos hace un tiempo, aquí enlazada.

Opus (1995-1996)



<< La historia de un mangaka (claramente basado en Kon) que es de pronto absorbido por su propia obra, viéndose obligado a sobrevivir en el mundo que él mismo ha creado. >>
Esta última obra de Satoshi Kon en el mundo del manga fue, sin duda, la mejor de todas. Preñada del estilo propio del autor ya totalmente desarrollado, Opus nos presenta una extraña y magistral mezcla de elementos reales y oníricos que van aumentando en intensidad con el paso de los capítulos y hasta su mismísimo final, que si bien no fue como inicialmente se planeó (pues la revista en que se publicaba cerró y tan solo contamos con los storyboards de los dos últimos capítulos), no pierde ni un ápice de la esencia del maestro. De hecho, podríamos decir que incluso se beneficia de aquel contratiempo: cuesta imaginar un desenlace más puramente Kon.


Obra de Satoshi Kon: Anime

Perfect Blue (1998)


<< Perfect Blue nos cuenta la historia de Mima, una idol que tras dejar Cham, el grupo que la llevó al éxito, se introduce como actriz en el mundo del cine. Esto hará que empiece a recibir misteriosas cartas y amenazas de un misterioso acosador que parece conocer cada uno de sus pasos. 
Mima empezará a sufrir paranoias que harán que pierda el sentido de la realidad, hasta finalmente ser acorralada por su acosador. >>
Ópera prima del director y, para muchos, su mejor película. Perfect Blue engulle totalmente al espectador, haciéndole perder la capacidad de distinguir lo real de lo falso en el filme, logrando así la máxima identificación con su protagonista.

Una película mítica considerada una de las más grandes obras no solo del anime, sino del cine en general. Y no por nada, ya que estamos ante un thriller inigualable, hasta el punto de que resulta prácticamente imposible tal grado de maestría en el debut en la dirección de un cineasta... pero así fue. El genio de Satoshi Kon no conocía límites.

Para más información, pasaos por nuestra reseña.

Millennium Actress (2001)



<< Un director de cine decide filmar una película biográfica sobre Chiyoko Fujiwara, una reconocida actriz japonesa que se retiró décadas atrás. 
Al llegar a su casa, se encuentra con una anciana Chiyoko que le empezará a contar la historia de su vida, entremezclando sus recuerdos reales con los de los personajes que interpretó a lo largo de su prolífica carrera. >>
En esta segunda película, Kon decidió contarnos la vida y obra de una consagrada actriz de cine, ya retirada y anciana, que concede una última entrevista. El director nos permitirá conocer la trayectoria vital y profesional de la mujer, en cuya dañada memoria se entremezclan los recuerdos de su vida real y los de las películas que protagonizó.

Es sabido, aunque no tanto como debería, que Satoshi Kon basó a la protagonista de este filme en una de las más míticas actrices del cine clásico japonés: la gran Setsuko Hara, musa de Yasujiro Ozu y protagonista de varias de sus obras maestras (entre ellas, Cuentos de Tokio), y de quien nunca más se supo nada tras su retiro en los años 60. De esta forma, Millennium Actress no es solo otra de las muestras del talento del director, sino toda una oda al cine en su más pura esencia.

Tokyo Godfathers (2003)



<< Tres vagabundos, un deportista caído en desgracia, una adolescente fugada de casa y una mujer trans, encuentran en Nochebuena un bebé tirado en la basura con unos papeles que la relacionan con su madre, quien aparentemente la abandonó.  
Juntos emprenderán una aventura por las calles de Tokio para devolver la niña a su madre, viéndose envueltos en tramas de mafias, peleas callejeras, y persecuciones que les conducirán a reencontrarse y reconciliarse con sus pasados y con ellos mismos. >>
Su tercer largometraje fue también una película algo diferente en la filmografía de Kon, pero igualmente espectacular. Emotiva y divertida a partes iguales. Esta película puede hacerte llorar, reír o saltar del asiento en cualquier momento, cosa que pocos directores pueden lograr.

Este atípico cuento navideño, aunque alejado de la psicología habitual de su cine, representa para nosotros una de sus mejores creaciones, sin duda nuestra película favorita del director, y además cuenta con el personaje más entrañable al que dio lugar: la maravillosa Hana.


Paranoia Agent (2004)



<< Tokio se ve amenazada por un pequeño delincuente armado con un bate de béisbol que atacará a ciertas personas, formando una historia que se irá hilando poco a poco. >>
Sin ser tan grande como sus películas, esta única serie de televisión de Satoshi Kon es un cajón de sastre donde vertió todas las ideas que no cabían en sus anteriores obras o no daban de sí para crear una historia larga, creando así una paranoia (como ya dice el título) que se va formando y degenera hasta explotar completamente en su gran final, claro precursor de la escena clímax de su siguiente película, Paprika.

Quizá una serie algo hostil por su alto contenido psicológico y su extraña estructura, pero llena de pequeñas trazas de genialidad.

Paprika (2006)



<< Konakawa Toshimi, un detective de la policía japonesa, acude a Paprika, una misteriosa psiquiatra con una máquina que le permite introducirse en sus sueños para encontrar aquello que atormente a su paciente. 
Sin embargo, estas máquinas son robadas, provocando un caos que Paprika, con ayuda de Toshimi, deberá detener antes de que sea demasiado tarde. >>
La película más psicodélica de Kon, que es a la par un gran thriller psicológico (aunque tal vez algo más suave que en sus obras anteriores) y un gran espectáculo visual de colorido y psicodelia que aumenta con el progreso del filme, hasta llegar a su intenso final, donde todo se sale fuera de control.

Como ya hemos comentado, estamos aquí ante la última obra finalizada de un grandísimo genio que nos dejó demasiado pronto.






Y hasta aquí ha llegado nuestro primer artículo de la sección Grandes Autores, que además es un sentido homenaje por nuestra parte al inconmensurable genio de Satoshi Kon, fallecido hace algo más de 5 años. 

Esperamos que os haya gustado esta nueva sección del blog, de la que más adelante os traeremos nuevas entregas hablando de más y más autores.

Un saludo a todos y hasta la próxima.