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viernes, 6 de marzo de 2020

[Reseña Manga] Mujeres del Zodíaco



¡Un saludo y bienvenidos a La Bandera de la Libertad!

Hacía bastante tiempo que no nos poníamos a reseñar ningún manga de forma individual, pero hemos querido acabar con esa mala racha hablando de una de las lecturas que más nos han apasionado en los últimos tiempos y que llevamos ya mucho queriendo comentar con calma.

Se trata, como es obvio, de Mujeres del Zodíaco, obra de Miyako Maki publicada el año pasado en España de manos de Satori. Y ya que estamos a un par de días del Día Internacional de la Mujer, ¿qué mejor momento para recordar y recomendar encarecidamente el trabajo de una autora de su talla?

Introducción

Mujeres del Zodíaco (en japonés, Seiza no Onna), publicada entre 1973 y 1974 en la revista Josei Jishin, es una serie de relatos sobre 12 mujeres que ven sus vidas y sus destinos marcados por los signos zodiacales bajo los que han nacido.


Según palabras de la propia Miyako Maki, en aquella época la cultura pop japonesa vivió un gran boom de la astrología, especialmente entre la población femenina, de modo que, a pesar de que ella no creía en ello, vio en los horóscopos una fuente de inspiración para contar historias. La obra rápidamente se convertiría en una de las más importantes y reconocidas de esta importante autora.

En 1975, Maki envió una página de esta obra al Montreal International Comic Contest, obteniendo con ella el primer premio y convirtiéndose así en la primera mangaka en ser galardonada en el evento.

Actualmente tenemos la enorme suerte de poder disfrutar de esta obra en español gracias a la labor de Satori Ediciones, que publicó Mujeres del Zodiaco el pasado año en tres volúmenes cuidadosamente editados, basándose en la edición más reciente japonesa, con ilustraciones en el reverso de la sobrecubierta y en la cubierta, marcapáginas en cada tomo y una jugosa entrevista con la autora de varias páginas incluida en el primer tomo (además de otros textos reflexionando sobre la obra por ella y por su editor).

La autora: Miyako Maki

Nacida el 29 de julio de 1935, Miyako Maki fue una gran aficionada a la lectura (tanto de manga como de literatura) desde pequeña, pero no empezó a interesarse por el dibujo como salida profesional hasta que empezó a ayudar en el negocio familiar: la venta al por mayor de libros, un trabajo que le permitió estar en pleno contacto con todo tipo de obras y descubrir lo mucho que podía hacerse con el medio.

Guiándose por las instrucciones que daba Osamu Tezuka en su Manga Daigaku (Universidad Manga), Maki comenzó a dibujar por sí misma y en 1957 debutó profesionalmente con su segunda creación, Haha Koi Warutsu (Vals de Amor de Madre), que marcaría el inicio de una prolífica carrera como una de las primeras y más populares autoras de shojo. Sus temáticas se basarían fundamentalmente en el amor, la maternidad, las penurias de la posguerra... con heroínas jóvenes e inocentes, pero valientes.

Pronto empezaría a codearse con otros maestros, y en 1961 se casaría con Leiji Matsumoto, quien por entonces estaba comenzando su carrera dedicándose también al shojo. De este matrimonio surgió una colaboración entre ambos durante algún tiempo, en la que Maki se encargaba de los personajes femeninos y Matsumoto de los masculinos y los animales. Algunas de estas obras fueron Watashi no Eru, Kokoro yo Umi o Yuke o Hashire Friend. Se dice, de hecho, que fue precisamente la influencia de su esposa la que llevó a Leiji Matsumoto a crear sus icónicos personajes femeninos fuertes y luchadores en sus obras posteriores que tanto le caracterizaron como autor.

A finales de los 60, Miyako Maki dio un paso más allá y empezó a dirigirse a un público femenino de más edad. Es por ello considerada como la primera mujer en dibujar gekiga (cómic para adultos, en contraposición con el manga, que en la época se consideraba solo infantil), y por tanto la gran pionera del actual josei.

Posiblemente, no obstante, su creación más importante no fue un manga, sino las popularísimas muñecas Licca-Chan (tan importantes en Japón como las Barbie en Occidente). Si bien no fueron creación directa de Maki, el fabricante reconoció que se basó en sus ilustraciones y diseños de personajes, los más populares entre las niñas japonesas de la época, para diseñar el aspecto de la muñeca.

Entre sus galardones, además del mencionado en el Montreal International Comic Contest, Miyako Maki ganó el Premio de la Asociación Japonesa de Autores Cómic en 1974 por Himon no Onna y el Premio Shogakukan de 1988 por su adaptación del Genji Monogatari.

Mujeres del Zodíaco

Decir que Mujeres del Zodíaco es una obra maestra sería algo inexacto, aunque no falso, pues se trata de una recopilación de pequeñas obras que por sí solas alcanzan la maestría de forma individual, pero que se interconectan temáticamente para ofrecer un todo mayor.


Con un tono marcadamente melancólico, el primer tomo, Réquiem para Tres Lirios, arranca con las historias correspondientes a Sagitario, Leo y Escorpio, narrando tres historias ambientadas entre las postrimerías de la II Guerra Mundial y la posguerra y la ocupación americana de Japón. Estos primeros relatos están entrelazados por un personaje, Makoto, al que conocemos como niño y que vemos crecer hasta la adultez, y que a lo largo de su vida se cruzará con estas diversas mujeres y sus trágicas historias, desarrollando con ellas vínculos materno-filiales o románticos.


Aunque las historias de esta obra son generalmente independientes, este primer volumen supone una excepción en las que las vemos más estrechamente ligadas, constituyendo casi un pequeño arco argumental. Ya no solo se trata del personaje conductor, sino del propio tono y la sucesión cronológica de las historias, que resultan mucho más monolíticas que el resto.

A lo largo de los dos tomos posteriores (subtitulados La Cuesta de Kewaizaka y Narciso de los Poetas) iremos conociendo historias de mujeres ya desligadas de las anteriores, lo cual a su vez permite a la autora abrir enormemente el abanico temático. Leeremos historias de tono más desenfadado, comedias románticas, thriller psicológico... incluso se permite salirse de la época contemporánea para ambientar una historia (precisamente a la cual pertenece la página ganadora en Montreal) en plena Era Meiji, al más puro estilo de un drama de época, que pasa por ser probablemente la mejor historia unitaria dela colección.

En todas estas historias, Maki trata temas variados como el amor no correspondido, la pobreza o la prostitución, siempre con mucha elegancia y delicadeza, demostrando en no muchas páginas un extraordinario talento para contar historias y capturar emociones muy complejas.

Así, esta obra constituye un interesantísimo retrato de toda una época y de una cultura. A través de estas 12 protagonistas marcadas por las estrellas, la autora nos abre una ventana al Japón de mediados del siglo XX (o sea, en plena Era Showa), pero desde una perspectiva genuinamente femenina que nos permitirá conocer y comprender mejor el rol de la mujer en la sociedad de la época.

Acompaña y redondea estas virtudes un cuidado apartado gráfico. Alejada ya del estilo más infantil y cándido propio del shojo de los años 50 y 60, la maestra adoptó un arte más estilizado, de líneas bastante finas y menos recargado, realista pero muy personal, con composiciones de página complejas pero orgánicas, y un estudiado y efectivo uso del claroscuro.

Conclusión

Mujeres del Zodíaco es, en suma, una obra excepcional por múltiples razones. No solo es una importante obra de una de las autoras y pioneras clave de la historia del manga, sino que es en sí misma una pieza imprescindible para cualquier amante del cómic como medio artístico y un gran testimonio de una época.

No dejéis de darle una oportunidad y no os arrepentiréis. Tendréis la ocasión de leer una auténtica joya que no tiene todo el reconocimiento que merece. Contando además con una edición en castellano de tanta calidad como la de Satori, no hay mucho más que pensar al respecto. 




lunes, 26 de febrero de 2018

[FINDE DE CINE] Hentai Kamen: Forbidden Superhero / El Camino a Casa



¡Un saludo y bienvenidos a La Bandera de la Libertad!

Pues aquí vamos una semana más con nuestra acostumbrada sección de cine asiático semanal, tratando de recuperar el retraso que aún tenemos acumulado. Y como siempre, hablaremos brevemente de dos películas asiáticas que hemos visto durante el fin de semana (aunque este fue hace varias semanas ya xD), para así recomendároslas (o no) de cara a vuestros propios tiempos de ocio.

Acaba ya nuestra larga maratón de Godzilla hace un par de semanas, empezamos ahora un micro-ciclo de dos semanas con el súper héroe más absurdo y cómico de Japón (y probablemente del mundo, muy a pesar de Deadpool)... Y también nos trasladamos nuevamente a China con un hermoso drama costumbrista. Efectivamente, hablaremos de Hentai Kamen: Forbidden Superhero y El Camino a Casa.

¡Vamos allá!


Hentai Kamen: Forbidden Superhero


Hentai Kamen, sí señor, el Pervertido Enmascarado. ¡No, no estamos hablando de un manga hentai, ni mucho menos! Pero así es el título de la obra de Keishuu Ando, manga publicado entre 1992 y 1993 en la Shonen Jump y recopilado en 6 tomos. El manga había caído en el relativo olvido hasta que, en 2013, el director especializado en live-action cómicos Yuuichi Fukuda (también director del dorama de Aoi Honoo y de las recientes películas de Gintama y Saiki Kusuo) puso sus ojos en él... Y contra todo pronóstico, la película resultante se convirtió en todo un bombazo, llegando a tener también bastante resonancia en Occidente, probablemente gracias a su absurda premisa.

<< Kyosuke está enamorado de la bella Aiko. Un día, la chica es tomada como rehén por unos atracadores de bancos, y Kyosuke se infiltra para salvar a su amada. A falta de una máscara, el joven ocultará su rostro bajo unas bragas. Esto activará el poder oculto de Kyosuke, que será capaz de derrotar a cualquier enemigo restregándole su entrepierna por la cara. Un nuevo superhéroe acaba de nacer.  >>

Loca, absurda, histriónica, grotesca y descarada. E increíblemente divertida. Hentai Kamen es la más alocada y estúpidamente entretenida parodia del género tokusatsu y del cine de superhéroes en general que hemos podido ver hasta la fecha. Y dudamos seriamente que sea humanamente posible hacer algo más irracionalmente genial.

Las situaciones son de lo mas exageradas y absurdas (¿alguien lo dudaba, cuando la premisa consiste en que un tío adquiere súper poderes al ponerse bragas usadas en la cara?), pero lejos de resultar cargantes o de desesperar al espectador por las cotas de imbecilidad en pantalla, hacen de la película un producto de lo más adictivo e interesante. Y divertido, siempre divertido.

Hentai Kamen es una suerte de superhéroe (quizá sería más acertado llamarlo antihéroe) al que nunca se le agotan los recursos para dejar al público con cara de póquer. No es nada descabellado considerarlo como el "Deadpool japonés", pero aún más descarado y con una comedia mucho más histriónica, absurda y, cómo no, verde.

Los efectos especiales son en general normalillos tirando a mediocres en esta primera entrega, pero le sientan como un guante (¿o como unas bragas...?) a una película con un tono tan (auto)paródico como Hentai Kamen. Al fin y al cabo, nadie llega a esta película en busca del último gran blockbuster de Marvel o DC, sino en busca de echarse unas risas con la más absurda de las comedias. Y estos cutres efectos especiales ayudan a acentuar la pretendida comedia del ridículo.

El único problema que le achacamos es el ritmo general, ya que al contar el origen del héroe, la película pierde el interés en algunos puntos. Por otra parte, gran parte del filme sigue una estructura de sucesión de pequeños (y también absurdos) villanos a los que va derrotando nuestro héroe, de modo que da la impresión de que habría podido funcionar bastante mejor como serie de televisión que como película, pues de forma episódica no agotaría tanto la fórmula. Pero aun así, el filme resulta ser una mezcla de comedia y acción de lo más acertada.


El Camino a Casa


Repetimos por segunda vez consecutiva con uno de los grandes nombres del cine chino contemporáneo, el inigualable Zhang Yimou, tras haber hablado la semana pasada de una de sus obras maestras, Hero. Y también al igual que en aquella, volvemos a tener en pantalla a una de las grandes actrices del país, Zhang Ziyi (Tigre y Dragón, La Casa de las Dagas Voladoras), en esta ocasión en un papel mucho más protagonista. El Camino a Casa (Wo de fu qin mu qin, o The Road Home como título internacional), estrenada en 1999 y ganadora del Oso de Plata - Gran Premio del Jurado en la Berlinale, es una de las películas más famosas de la trayectoria principal del director, que se ha basado salvo contadas excepciones en los dramas costumbristas de la China rural de mediados del siglo pasado. Y teníamos ganas de ver esta vertiente de Zhang Yimou.

<< Luo Yusheng es un hombre de negocios que regresa a su casa, en el norte de China, para asistir al funeral de su padre, el maestro del pueblo. La obsesión de su anciana madre sobre la escrupulosa observación de los ritos fúnebres le resulta inexplicable, pero acaba comprendiendo que el respeto a las milenarias tradiciones es vital tanto para su madre como para los habitantes del pueblo. Un drama sobre la tensión generacional, el respeto a los mayores y la superación de las viejas costumbres que conquistó a la crítica allá donde se estrenó. >>

Como decíamos, ya habíamos comenzado a experimentar el cine de Zhang Yimou a través de sus tres filmes del género wu-xia (Hero, La Casa de las Dagas Voladoras y La Maldición de la Flor Dorada), pero ahora que hemos tenido oportunidad de ver cómo se desenvuelve en el género costumbrista se ha convertido definitivamente en uno de nuestros directores asiáticos favoritos.

Zhang hace gala en El Camino a Casa de una soberbia dirección, un ritmo narrativo muy pausado (en la más pura tradición asiática) pero perfectamente medido para transmitir la melancolía por un pasado más tradicional y rural que está buscando... Y, como es habitual en el director, la fotografía y el uso que hace del color desbordan los sentidos del espectador.

Si bien ya habíamos podido ver todas las características de su buen hacer cinematográfico en los mencionados filmes, en este hemos podido comprobar cómo Zhang también es capaz de explotar al máximo las posibilidades de la fotografía y el color incluso cuando no emplea en pantalla los impresionantes vestuarios y decorados propios de una narración épica wu-xia. Con colores mucho más sobrios y naturales, el director consigue el mismo impacto visual sobre el público.

La historia tampoco se queda atrás, pues es un drama costumbrista que nos ayuda a conocer la sociedad rural y estado del país en aquella época, y especialmente una pequeña parte de sus tradiciones funerarias más ancestrales, que son la mecha que prende toda la historia. Además de ser una hermosa historia familiar y de amor.

Maravillosa obra maestra de un gran director como es Zhang Yimou, cuya fantástica filmografía confiamos en continuar disfrutando próximamente. Si tienes reparos a la hora de introducirte en el cine chino, este director puede ser una fantástica puerta de entrada con la que derribar los tópicos asociados al mismo.





Y hasta aquí el Finde de Cine de esta semana. Esperamos que os haya interesado y que os animéis a ver las películas si no las habéis visto, y por supuesto a que compartáis vuestra opinión si sí lo habéis hecho.



¡Hasta la próxima!


domingo, 3 de diciembre de 2017

[CRÍTICA] Hacia la Luz, de Naomi Kawase



¡Un saludo y bienvenidos a La Bandera de la Libertad!

Tras unos días de ausencia por complicaciones personales, estudios y falta de tiempo en general, volvemos a la carga para publicar una entrada muy especial para nosotros que teníamos pendiente desde hace un par de semanas.

Y es que hoy vamos a hablar de la última película japonesa estrenada en las salas españolas, la maravillosa Hacia la Luz, última película de la genial cineasta Naomi Kawase. Pero no se trata en esta ocasión de una reseña normal, sino que hemos querido ir un poco más allá y tratar de expresar las emociones que esta película es capaz de transmitir.

¿Y qué tiene de tan especial todo esto? Básicamente que, a pesar de los limitados estrenos que tiene el cine asiático en España, nosotros tuvimos la gran suerte de poder ir a verla el día después de su estreno, con lo cual ha sido la primera vez que hemos podido ir a ver una película japonesa al cine juntos. 

Sobre Naomi Kawase y Hacia la Luz

Hacia la Luz (Hikari) es la última película de la genial cineasta japonesa Naomi Kawase. Gracias a sus filmes en los que retrata con gran sensibilidad y delicadeza el día a día y la idiosincrasia niponas, Kawase se ha convertido poco a poco en una de las directoras niponas de referencia y más éxito entre el público cinéfilo europeo, probablemente la cabeza más visible del cine japonés contemporáneo en los festivales de cine internacionales junto con Hirokazu Koreeda


Tras el gran éxito de crítica y público que supuso en 2015 Una Pastelería en Tokio, Kawase regresa este año a nuestras salas con la que probablemente sea su obra magna hasta la fecha. Hacia la Luz se estrenó en Japón este mismo año, en el mes de mayo, y este 17 de noviembre llegó a algunos cines españoles distribuida por BTEAM Pictures, tras su paso por el Festival de Cannes, donde compitió por la prestigiosa Palma de Oro en la Sección Oficial. 

"Nada es más bello que lo que desaparece ante tus ojos..."

La visualización de Hacia la Luz en el cine fue para nosotros una experiencia casi mística: las luces se apagan... la genial banda sonora de esta película inunda la casi vacía (y pronto sin el casi) sala de cine... el juego de luces y sombras comienza... Desde ese instante y hasta el último segundo de metraje, Naomi Kawase nos atrapa con su lírica, su narrativa y su magnífica sensibilidad, tan delicada como certera.

Pero vayamos por partes, ya que Hacia la Luz no es solo una joya del drama romántico... no, por supuesto que no. Es mucho más: es una oda al cine, un canto al arte cinematográfico, que debe llegar a todo el mundo por igual... incluso a aquellos incapaces de verlo, pues eso no les impide sentirlo.


Al comienzo de la película observamos una serie de escenas del día a día: una ciudad ajetreada, la gente paseando o yendo a trabajar, haciendo su vida, mientras escuchamos una voz femenina que describe cada objeto y persona que vemos (un coche pasando frente a un grupo de peatones, un oficinista que llega tarde, etc.), todo detallado, como si se tratase de una verdadera audiodescripción para invidentes.

Y es que el argumento de la película se basa precisamente en eso: Misako Ozaki (Ayame Misaki), una mujer joven que trabaja guionizando y locutando audiodescripciones, aproximando el cine a aquellos que no pueden apreciarlo con la vista pero sí con otros sentidos, es la que protagoniza nuestra historia.

Estas escenas iniciales no son solo un perfecto ejemplo de lo que puede lograr una audiodescripción (ya que podrías entenderlas perfectamente con los ojos cerrados), sino que logran plasmar a la perfección la sensibilidad costumbrista del cine japonés de autor, en unas escenas que perfectamente podrían haber salido de la mente de Ozu, Mizoguchi o Yamada, pero no... Son obra de la genial Naomi Kawase, que abre de esta forma un filme en el que despejará cualquier posible duda sobre su enorme talento como cineasta y como heredera de los grandes maestros. Será en estos compases de la película cuando oiremos por primera vez la frase que da sentido a la obra: "Nada es más bello que lo que desaparece ante tus ojos".

Por otra parte, completando el dúo protagonista de una película prácticamente sin secundarios, Masaya Nakamori (Masatoshi Nagase), un hombre de mediana edad con una enfermedad degenerativa que le está robando el sentido de la vista a pasos agigantados. Casi totalmente ciego ya, este antiguo fotógrafo que ya no puede dedicarse a su pasión vive amargado, distante y huraño... un hombre profundamente marcado por su discapacidad y por su pasado como fotógrafo.


Pero no es él el único que vive lastrado por algo, pues nuestra protagonista carga con la responsabilidad de una madre senil en su pueblo natal de la que ya no puede hacerse cargo por sus obligaciones profesionales, pero por cuyo "abandono" al cuidado de otros parece sentirse culpable. 

Pero es el perfeccionismo hacia su trabajo lo que la obsesiona, pues necesita comprender la obra que quiere transmitir al público ciego, a aquellos que solo por el oído tienen que comprender lo que entraña una película. El perfeccionismo de ella y el orgullo por la autosuficiencia a pesar de una minusvalía con la que aún no ha aprendido a vivir por parte de él lo que les termina uniendo. Tal vez la soledad influya en ellos, el caso es que es ese momento donde se empieza a desarrollar un incipiente amor.

La escena...

Aunque pueda parecer difícil escoger una sola escena en una película así, lo cierto es que hubo una en concreto que se nos quedó grabada a fuego en la memoria por la maestría con la que está dirigida (ADVERTENCIA: este apartado puede considerarse spoiler, abstente de leerlo si no deseas más detalles de la película antes de verla y salta directamente al siguiente).

Esta escena nos sitúa en un vagón del metro. Tras encontrarle desorientado en la calle, Misako decide acompañar a Nakamori a su casa. Mientras viajan en el solitario vagón, sentados en silencio, pasamos a ver a través de los ojos del protagonista durante unos instantes. Una bruma blanquecina vela casi toda la pantalla. Tan solo una pequeña apertura por la que se filtran imágenes borrosas constituye la única ventana al mundo del torturado protagonista. Y de repente, una luz. Una luz fugaz de un foco de iluminación del túnel entra por la ventana del vagón. Y nada más. El señor Nakamori pierde definitivamente la escasa visión que le quedaba. Se asusta. Se agarra a la mano de Misako. Llora en silencio.


Es difícil expresar con palabras la potencia lírica que supone que, en una película titulada simplemente "Luz" en su idioma original y cuyo leitmotiv es precisamente la luz, el protagonista masculino pierda la vista entre un fulgor. Ante esta escena no podemos hacer sino rendirnos a los pies de Naomi Kawase.

Pero aunque esa ventana al mundo del protagonista se cierre, la película abre otras. Hacia la Luz no es solo una oda al cine ni un "ensayo sobre la ceguera", como diría José Saramago. No, Hacia la Luz es una obra sobre dos personas que se reconcilian con su propia vida y que comprenden que, a pesar de ser fugaz, es bella. Y así podemos entender plenamente el significado de la frase "Nada es más bello que lo que desaparece ante tus ojos": la vida, en su fugacidad, está constantemente esfumándose ante nuestros propios ojos, vean o no. Y eso es lo que la hace infinitamente bella.

Una película sobre la luz

Como hemos dejado claro, la película tiene un claro leitmotiv, que es la luz. Y esto lo podemos palpar en casi cada escena. El filme muestra un grandioso dominio de la fotografía y la iluminación, combinando en todo momento todo tipo de luces naturales o artificiales que se arrojan sobre los personajes. Son abundantes los contraluces que dejan en penumbra los rostros de los personajes, bien por la oscuridad que mora en sus mentes (como es el caso de la madre de la protagonista, cuyo rostro no se ilumina claramente en ningún momento, pues la claridad de su mente se desvaneció tiempo atrás); bien porque lo que importa no es ver claramente, sino sentir


Las grandiosas dirección y fotografía se ven acompañadas por una hermosa banda sonora, entre la que destaca el tema principal de la película, que curiosamente es en realidad el tema de la película ficticia en cuya audiodescripción está trabajando la proatgonista. Y como ya sucedía en Una Pastelería en Tokio, Kawase vuelve a recurrir a los sonidos ambiente de la naturaleza, la ciudad, las voces de los niños, el viento, etc., dando así mayor naturalidad a la ambientación.

Y en lo que a las interpretaciones se refiere, podemos decir que son otro foco de luz. En cuanto a Ayame Misaki, conocida hasta ahora tan solo por un puñado de papeles secundarios en cine y televisión, hace un muy buen debut como actriz principal en una película que, como hemos comentado antes, se sostiene casi exclusivamente sobre sus dos protagonistas, pues los escasos secundarios son poco más que figurantes con frases (en lo que a peso argumental se refiere, pues tampoco son nada desdeñables las interpretaciones de los actores que encarnan a la directora de la grabación de la audiodescripción y a los invidentes que asisten a las pruebas).


Pero creemos que es Masatoshi Nagase quien se lleva la palma por encima de su compañera. Tras haberle visto parcialmente eclipsado por la brillantez de Kirin Kiki en Una Pastelería en Tokio, Nagase tiene aquí la oportunidad de lucirse y nos ofrece una impecable interpretación con la que nos transmite el desasosiego y frustración que siente un apasionado fotógrafo al perder la luz de sus ojos.





En conclusión, creemos que Naomi Kawase ha sido capaz de ofrecer una clase magistral de cine en su más pleno sentido con Hacia la Luz. No solo ofrece una bonita historia de amor bien interpretada y bien dirigida, sino que además se alza como toda una oda al arte cinematográfico y a un mundo dentro del cine que suele pasar muy desapercibido para la mayoría de la población, como lo es el de las audiodescripciones para invidentes. 

Terminamos recomendando encarecidamente que, si seguís teniéndola en cartelera en algún cine cercano, vayáis a verla sin dudarlo ni un instante. Hacia la Luz es cine con mayúsculas.


martes, 21 de noviembre de 2017

[FINDE DE CINE] Tokyo Tower: Mom and Me, and Sometimes Dad / Godzilla, Mothra and King Ghidorah: Giant Monsters All-Out Attack



¡Un saludo y bienvenidos a La Bandera de la Libertad!

Con una semana de retraso a causa de los diversos acontecimientos que nos han robado tiempo en los últimos días, pero aquí estamos una vez más al pie del cañón con nuestra habitual sección semanal Finde de Cine para comentar un poquito las últimas películas japonesas que hemos visto el pasado fin de semana (aunque esta vez lo estamos publicando de manera que nos quedarán dos seguidos después de un solo "finde"... Pero más vale eso que nada xD). 

Hoy tenemos las películas Tokyo Tower: Mom and Me, and sometimes Dad y, como no podía ser de otro modo, en la recta final de nuestro querido ciclo de Godzilla, Godzilla, Mothra and King Ghidorah: Giant Monsters All-Out Attack. Sí, por casualidades de la vida, esta semana los títulos de ambas películas son casi tan largos como el resto del post xD.

¡Empecemos!


Tokyo Tower:
Mom and Me, and sometimes Dad


Empezamos hoy con la película Tokyo Tower: Mom and Me, and sometimes Dad, delicado drama intimista estrenado en 2007 por el director Joji Matsuoka, adaptando la novela autobiográfica homónima del actor y showman Lily Franky. Protagonizada por la siempre maravillosa Kirin Kiki (Nuestra Hermana Pequeña, Una Pastelería en Tokio, etc.) y el popular Joe Odagiri, cuenta además con la cantante Yayako Uchida, hija de Kirin Kiki, para interpretar a la versión joven de su madre, y con otras estrellas como Takako Matsu (Confessions). La película consiguió los premios de la Academia Japonesa a la Mejor Película, Mejor Director, Mejor Guión, Mejor Actriz Principal y Mejor Actor de Reparto. Toda una joya bastante desconocida, no obstante, por gran parte del público.

<< Masaya es un joven que abandona la pequeña localidad minera que le vio nacer para estudiar Bellas Artes en Tokio. Allí trata de satisfacer las expectativas vitales que en su ciudad natal resultaban inalcanzables. Todo cambia el día en que Masaya se entera de que a su madre se le ha detectado un cáncer. >>

Tokyo Tower (...) es sin duda un precioso y emotivo drama familiar. Por norma, esperamos un mínimo de calidad asegurado de cualquier película que cuente con la grandiosa Kirin Kiki, que es una de esas actrices capaces de mejorar, con su cálida interpretación, una producción por normalita que sea, pero es que además en este caso está que se sale.

Lo mejor de la película de lejos es cómo se desarrolla la relación entre madre e hijo a lo largo de sus vidas. Tal y como ya nos dice el propio título, es la historia de un hijo y su madre, y solo ocasionalmente de su padre. Es preciosa y está muy bien llevada, y ayuda mucho a empatizar con ambos personajes y comprenderlos, y no solo eso, sino a cogerles cariño.

En relación a esto, la narrativa a base de flashbacks desde la habitación del hospital está muy bien realizada, no resulta abrumadora ni confusa y permite ir conociendo detalles sobre la historia en el momento adecuado. Además, la película está muy bien dirigida, ambientada y, a pesar de su duración, tiene un buen ritmo, por lo que no se hace pesada, es realmente ligera.

En cuanto a las interpretaciones, Kirin Kiki está verdaderamente espectacular, como es costumbre en esta veterana actriz que está viviendo en los últimos años su mejor época. Y es que este es uno de sus mejores papeles (a la altura de Una pastelería en Tokio o Después de la Tormenta a pesar de ser un filme bastante desconocido), destacando sobre todo en la recta final de la película donde realmente es capaz de hacerte llorar con su interpretación, siempre cálida y acogedora.

Y por otro lado, Joe Odagiri, quien a pesar de quedar ligeramente eclipsado por la grandeza de Kirin Kiki, sabe muy bien cómo seguirle el ritmo y se luce mucho. No es meno desdeñable tampoco la labor de los actores secundarios que rodean a los dos protagonistas, entre los que probablemente destacaríamos a Takako Matsu y Kaoru Kobayashi.

Un gran drama familiar muy bien desarrollado y que te puede sacar sonrisas y lágrimas a partes iguales.


Godzilla, Mothra and King Ghidorah:
Giant Monsters All-Out Attack


Ya llegamos a la entrega número 25 de la legendaria y dilatada saga del primer y más célebre kaiju del cine, el dinosaurio radiactivo Godzilla. Godzilla, Mothra and King Ghidorah: Giant Monsters All-Out Attack fue estrenada en 2001 y es también la tercera película de la serie Millennium del monstruo, y marca el regreso a las pantallas de Mothra (que en los años anteriores había disfrutado de su propia trilogía independiente, Rebirth of Mothra) y del dragón de tres cabezas King Ghidorah, tradicional archienemigo de Godzilla que esta vez adopta un nuevo y desconcertante rol. Además de recuperar a Baragon, por algún extraño motivo, que únicamente había sido creado para Frankenstein vs Baragon (más conocida como Frankenstein Conquers the World (1965)) y que no había sido aparecido en las películas de Toho desde Destroy All Monsters (1968).

<< Desde que Godzilla destruyó la ciudad de Tokio en 1954, el monstruo gigante nunca ha vuelto a aparecer. Pero ahora se descubre que se acerca de nuevo a Japón. Esta enorme criatura no se puede derrotar con armas, sólo puede ser detenido por tres monstruos de la antigüedad: Mothra, Baragon y King Ghidorah, los guardianes sagrados de Japón. >>

De nuevo (y por fin) volvemos a ver a algunos de los kaijus clásicos de la era Showa y que ya se echaban de menos en la saga, entre ellos Ghidorah, y sobre todo nuestro querido Mothra (además de Baragon, por algún motivo, pues nunca fue realmente importante y queda muy eclipsado en la película).

Sin embargo, en este caso los vemos algo cambiados. Especialmente a Ghidorah, quien ha dejado de ser el monstruo intergaláctico destructor de civilizaciones para pasar a ser un dragón ancestral japonés protector que se enfrenta a Godzilla en defensa de la Humanidad. Algo así como una Mothra con 3 cabezas y escamas.

El cambio puede chocar un poco al principio, pero al final resulta satisfactorio y da lugar a situaciones y batallas de lo mas espectaculares. Y sobre todo, y como se suele valorar mucho en este tipo de sagas eternas, aporta un soplo de aire fresco y de renovación.

De nuevo la historia resulta también de lo más interesante, como ya nos tiene acostumbrados la era Millennium, siendo probablemente la que mejores historias tiene de toda la franquicia. Y todo eso aderezado con algunas de las mejores batallas (si no las mejores) que hemos visto en un kaiju-eiga.

Sin duda esta entraría en un top 5 de mejores películas de Godzilla, todo un pasote.






Y hasta aquí el Finde de Cine de esta semana. Esperamos que os haya interesado y que os animéis a ver las películas si no las habéis visto, y por supuesto a que compartáis vuestra opinión si sí lo habéis hecho.

¡Hasta la próxima!



jueves, 7 de septiembre de 2017

[FINDE DE CINE] Una Pastelería en Tokio / Godzilla VS Biollante



¡Un saludo y bienvenidos a La Bandera de la Libertad!

Después de un par de semanas de ausencia vacacional por viajes en las que no hemos podido publicar nada en el blog, volvemos esta semana a la carga, con más energía que nunca para empezar el "nuevo curso"... O eso se suele decir a principios de septiembre, ¿no?

El caso es que vuelven nuestros posts y, cómo no, lo hacen con nuestra ya habitual sección semanal de cine japonés. Nada ha cambiado en los días de ausencia, por lo que seguimos en nuestra línea con el ciclo de kaiju-eiga con la decimoséptima película de Godzilla, Godzilla vs Biollante, a la que acompaña esta vez nuestro primer filme de la exitosa directora Naomi Kawase, Una Pastelería en Tokio

¡Empezamos!


Una Pastelería en Tokio


Abrimos hoy, pues, con Una Pastelería en Tokio (An), una de las más recientes películas de la reconocida directora Naomi Kawase, estrenada en Japón en 2015 y presentada en la Sección Oficial - Un Certain Regard del Festival de Cannes del mismo año, donde encandiló al público occidental. Esta es la primera película que vemos de la directora, que tan buenas críticas ha logrado cosechar en los últimos años y convertida en una de las cabezas más visibles del cine japonés contemporáneo. Y por si todo esto no fuera suficiente, el reparto de Una Pastelería en Tokio cuenta con la maravillosa y veterana Kirin Kiki como protagonista.

<< Sentaro tiene una pequeña pastelería en Tokio en la que sirve dorayakis (pastelitos rellenos de pasta dulce de judías rojas, "an"). Cuando una simpática anciana se ofrece a ayudarle, él accede de mala gana, pero ella le demuestra que tiene un don especial para hacer "an". Gracias a su receta secreta, el pequeño negocio comienza a prosperar. Con el paso del tiempo, Sentaro y la anciana abrirán sus corazones para confiarse sus viejas heridas. >>

Como fans del más puro costumbrismo japonés que somos (no os habíais dado cuenta, ¿verdad?), esta película no podía menos que encantarnos. Una Pastelería en Tokio goza de un ritmo especialmente pausado y contemplativo, dedicándose a mostrar retazos de la vida cotidiana de los tres personajes, unidos entre sí gracias a la pequeña tienda de dorayakis que sirve de núcleo del filme.

Un hombre de mediana edad que regenta un negocio ajeno en compensación por antiguas deudas, una anciana de buen corazón que padeció de la marginación social que implicaba la lepra en su infancia y una adolescente solitaria de familia desestructurada se unirán en torno a los tradicionales dorayakis para superar sus propios problemas vitales. Destaca especialmente la relación entre los dos primeros, que desarrollan un vínculo materno-filial conforme van preparando la pasta de judías días tras día.

Por tanto, estamos ante una película cuyo peso dramático recae fundamentalmente en sus personajes y, por consiguiente, en los actores protagonistas. Masatoshi Nagase cumple perfectamente en el papel principal como pastelero, y Kyara Uchida (nieta, por cierto, de Kirin Kiki) también hace un buen trabajo. Pero no no se puede negar que es la incombustible Kirin Kiki la que se lleva toda la atención (y los corazones) de los espectadores con su excelente y cálida interpretación. A sus 74 años, la veterana actriz parece estar pasando por los mejores años de su carrera gracias a roles como este o los muchos que ha interpretado para Hirokazu Koreeda (Después de la Tormenta, Kiseki, Nuestra hermana pequeña...), director que raramente prescinde de ella.

Respecto al apartado sonoro, si bien lo normal es destacar las grandes bandas sonoras, la escasez de la misma resulta ser una virtud excepcional para Una Pastelería en Tokio. La película prescinde en gran medida de la música ambiental, utilizando en su lugar los sonidos naturales de la ciudad, de los bosques, de la cocción, etc. Consigue con ello crear una atmósfera más real que le sienta como un guante.

Otro punto a favor de la película es cómo muestra el proceso tradicional de elaboración del an (pasta dulce de judías rojas) para rellenar la masa de los dorayakis. Supondrá un punto extra de interés para los amantes de la gastronomía japonesa.


Godzilla vs Biollante 



Y en segundo lugar tenemos una semana más a nuestro lagarto radiactivo favorito con la segunda película de la Serie Heisei, o lo que es lo mismo, la decimoséptima película general de la saga. Estrenada en 1989, Godzilla vs Biollante fue dirigida por Kazuki Ohmori y presentó a un nuevo kaiju para el universo de Toho, una híbrida del ADN de Godzilla, una humana y una rosa, Biollante

<< A través de un experimento científico se pretende manipular material genético de Godzilla. Un comando terrorista islámico pretende utilizar dichas células para sus propios intereses, pero un científico renegado las termina combinando con los genes de una rosa y de su propia hija fallecida. El resultado es Biollante, una gigantesca criatura biológica que amenaza destruir Japón. Para detenerla regresará Godzilla, desde el interior de su sepulcro volcánico... >>

En esta película encontramos una situación nuevamente similar a los orígenes de la saga, aunque no exactamente a la primera como hacía la entrega anterior. Es decir, una vez más se nos presentará una lucha titánica entre Godzilla y otro kaiju, esta vez creado por el ser humano, estando ambos fuera de control y sin que haya una línea claramente definida entre el bueno y el malo, como sucediera con King Kong vs Godzilla.

Como hemos visto a lo largo de la mayor parte de la Serie Showa, Godzilla había acabado por convertirse en una especie de súper héroe salvador de la humanidad frente a otros kaijus amenazantes, así que la recuperación de este enfoque más gris se siente como un soplo de aire más o menos fresco a la franquicia.

No podemos evitar la sensación, por otra parte, de que también estamos ante una de las entregas de toda la franquicia con un aire más "occidental", por llamarlo así, con un estilo bastante similar a un blockbuster de acción hollywoodiense ochentero, aunque sin perder totalmente la esencia japonesa.

Señalamos además que el final es "muy Disney", como excesivamente edulcorado y melancólico, algo que no es del todo bueno si estamos hablando de una película de monstruos gigantes dándose de hostias.

Es una de las más entretenidas entregas de la franquicia, no obstante. Con unos muy notables efectos especiales en los que se nota considerablemente la evolución desde la anterior película, 5 años anterior, y unos trajes de kaijus que cada vez son más impresionantes y realistas.





Y hasta aquí el Finde de Cine de esta semana. Esperamos que os haya interesado y que os animéis a ver las películas si no las habéis visto, y por supuesto a que compartáis vuestra opinión si sí lo habéis hecho.

¡Hasta la próxima!


lunes, 14 de agosto de 2017

[FINDE DE CINE] Nagasaki, recuerdos de mi hijo / El Retorno de Godzilla



¡Un saludo y bienvenidos a La Bandera de la Libertad!

Una semana más, un Finde de Cine más en el blog. Como ya sabéis, aquí comentamos las películas japonesas que hemos visto durante el fin de semana para recomendarlas (o no) a todo aquel que quiera leernos.

Hoy hablaremos, pues, de los filme Nagasaki, recuerdos de mi hijo, editado en España por Mediatres hace escasas semanas después de haber pasado por algunas salas de cine el pasado mayo, y continuando con nuestro ciclo de kaiju-eiga y tras haber saltado la semana pasada a Shin Godzilla, empezamos la era Heisei del famoso monstruo con El Retorno de Godzilla.

¡Empecemos!


Nagasaki, recuerdos de mi hijo


Este Finde de Cine empieza por todo lo alto, con una película que difícilmente podía ser más prometedora desde el principio. Nagasaki, recuerdo de mi Hijo (Haha to Kuraseba) es una de las más recientes películas del gran Yoji Yamada (Maravillosa Familia de Tokio, Kabei, la longeva saga Tora-san...), considerado el "último de los clásicos" del cine japonés a sus 86 años, estrenada en 2015 en Japón y recientemente estrenada en cines y home video en España. Y no solo eso, sino que Yamada vuelve a confiar en la legendaria y veterana Sayuri Yoshinaga (la única actriz que ha ganado hasta 4 premios de la Academia de Cine Japonesa a lo largo de su carrera) para protagonizar este drama sobre las consecuencias emocionales de la bomba atómica. Junto a ella, un brillante Kazunari Ninomiya y una espléndida Haru Kuroki cierran el plantel principal, en unos roles que les valieron a ambos sendos premios de la Academia Japonesa al Mejor Actor y Mejor Actriz de Reparto respectivamente. ¿Y eso es todo? Pues no, porque además la BSO es obra del compositor nipón Ryuuichi Sakamoto (Feliz Navidad, Mr. Lawrence, El Último Emperador, El Renacido, etc.).

<< Han pasado pocos años del final de la II Guerra Mundial, y Japón aún se recupera de sus heridas. Nobuko, una mujer de mediana edad, está decidida a seguir adelante mientras contempla la tumba de su hijo, muerto en el bombardeo nuclear de Nagasaki como tantos otros. Pero todo cambiará el día en que, al volver del cementerio, encuentra a su hijo Koji esperándola en casa. Como si de un milagro se tratase, el espíritu de Koji volverá a menudo a visitar a su madre para poder recordar juntos a la familia, la guerra, y el pasado. >>

Una vez más, el maestro Yoji Yamada nos ha logrado enamorar con un drama costumbrista a la vieja usanza. Esta película roza la perfección en su género, con un drama intenso a la vez que increíblemente sutil, como solo los japoneses son capaces de hacer. Sin recrearse en la tristeza y la desgracia, Nagasaki: Recuerdos de mi Hijo presenta un drama intimista, delicado y fundamentado en los detalles y en las pequeñas cosas, pero que a su vez se alza como testimonio de todo un pueblo sacudido por la desgracia y el horror que representaron las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki.

Y, para empezar, eso es lo que hace de este filme uno muy especial, pues muy pocas veces se han atrevido los artistas japoneses a retratar de forma abierta y directa el tema de los bombardeos atómicos, que son aún hoy, 72 años después, una herida abierta y sangrante. Así, la película de Yamada se suma a clásicos como Lluvia Negra de Shohei Imamura o Rapsodia en Agosto de Akira Kurosawa.

Es esta una de esas películas que te atrapan en su atmósfera, que permiten que el espectador empatice con los personajes, que llore con ellos, y hasta que ría en ocasiones. Pero sobre todo, Yamada sabe cómo crear el drama con sutileza casi mágica, haciendo un ejercicio de delicadeza incluso cuando trata un tema tan escabroso como la bomba de Nagasaki.

La dirección del veterano cineasta es maravillosa, y nos brinda grandes escenas, como el momento de la detonación de la bomba, en la que únicamente vemos luz, calor abrasador y escombros durante escasos segundos, muestra de la increíble sutileza en la que hacemos hincapié.

El reparto, como adelantábamos, es también absolutamente excepcional. La protagonista absoluta de la película es la maravillosa Sayuri Yoshinaga (que ya trabajó con Yamada en otros grandes filmes como Kabei: Nuestra Madre y Ototo), una de las mejores actrices de la historia del cine japonés que, a sus 72 años a fecha de hoy, sigue brindando unas interpretaciones tan impecables como emotivas. Kazunari Ninomiya, por su lado, de cuyas virtudes interpretativas ya hemos hablado antes en el blog, empieza a consagrarse bajo la batuta de Yamada como uno de los mejores actores jóvenes del país, pues este rol le valió el Premio al Mejor Actor de la Academia de Cine Japonés. La química entre ambos actores que interpretan a madre e hijo es palpable fuera de la pantalla.

La joven Haru Kuroki, ganadora del Oso de Plata en Berlín a la Mejor Actriz por su trabajo también con Yamada en La Casa del Tejado Rojo (2014), cierra el plantel principal como la prometida del fallecido Koji.

Maravillosa película, maravilloso drama clasicista japonés al más puro estilo de Yasujiro Ozu, maravillosas interpretaciones y maravillosa BSO. 


El Retorno de Godzilla 


Y como decíamos, hablamos hoy en segundo lugar, continuando con nuestro ciclo de kaiju-eiga, con la primera película de la serie Heisei de Godzilla, decimosexta entrega de la saga en general, El Retorno de Godzilla (Goira, 1984). Tras 9 años de barbecho y en una época en la que las películas de monstruos volvían a ganar popularidad en el mundo entero, la Toho recuperaba a su mítico lagarto radiactivo con dos condiciones: por un lado, Godzilla volvería a ser el monstruo malvado y destructor que era al principio, erigiéndose de nuevo como una metáfora del temor a la guerra nuclear (esta vez en pleno auge armamentístico de la Guerra Fría); por otro, la nueva entrega se plantearía como una secuela directa del filme original de Ishiro Honda de 1954, 30 años después, ignorando las 14 películas intermedias. Así surgía la primera película desde la original que presentaba a Godzilla en solitario y comenzaba una nueva era de la saga, que adoptaría el nombre de la nueva Era Heisei japonesa, que comenzaría en 1989 con el ascenso del actual emperador.

<< Un submarino atómico soviético es destruido por un enemigo desconocido. Los rusos piensan que han sido los americanos y preparan la guerra contra Estados Unidos y los paises de la OTAN. Entonces, un avión de reconocimiento japonés declara que el enemigo fue Godzilla. Las noticias de su regreso hasta ahora ocultadas son hechas públicas. >>

Y comenzamos por fin la era Heisei del lagarto gigante, con un inicio que vuelve a los orígenes de la saga, mostrándonos de nuevo un kaiju-eiga más serio, teniendo como objetivo nuevamente retratar la sociedad y mentalidad de la época en que fue hecho, así como el temor al armamento nuclear tan arraigado en una población que vivía con miedo el desarrollo de la tensión entre EE.UU. y la URSS, alegóricamente encarnado en el monstruoso lagarto.

Esta vez, a diferencia de la película de Honda del 54, no se centra tanto en la gestión política de la crisis, sino que nos traslada a un punto de vista más militar, lo cual no es siempre un acierto, pues aunque la esencia original está ahí, como también vimos recuperada en Shin Godzilla, no resulta tan intensa y satisfactoria como las mencionadas.

No quiere decir ello que sea mala, de hecho es de las mejores películas de la saga en tanto que recupera la seriedad y el retrato sociopolítico que caracterizaron al género, y por supuesto está bien ejecutada. Pero le falta algo que tenía la original, tal vez esa frescura del género, o simplemente no sabe captar tanto interés como esta.

Sea como sea, tenemos un thriller de ciencia ficción bastante interesante y agradable, que funciona más o menos como reboot y secuela del original pero que también es buena opción para empezar con el monstruo japonés.

En cuanto a la criatura, como cabía esperar es mucho más fiera, realista, terrorífica y de movimientos mas fluidos que en la era Showa, y estamos deseando verla en acción en las próximas películas luchando contra nuevos y no tan nuevos kaijus.






Y hasta aquí el Finde de Cine de esta semana. Esperamos que os haya interesado y que os animéis a ver las películas si no las habéis visto, y por supuesto a que compartáis vuestra opinión si sí lo habéis hecho.

¡Hasta la próxima!