martes, 8 de agosto de 2017

[ESPECIAL CINE] Gigan, Megalon y Mechagodzilla: El final de la Era Showa de Godzilla



¡Un saludo y bienvenidos a La Bandera de la Libertad!

Hoy os traemos una cosa un poquito diferente a lo habitual, como podéis ver. Los lectores habituales sabréis ya que hace unos meses que iniciamos un ciclo personal de Godzilla, empezando a ver todas las películas de la saga (que, para quien no lo sepa, son 29 hasta la fecha, sin contar las dos americanas) del legendario kaiju. Sabéis también que las comentamos un poco cada semana en nuestra sección Finde de Cine. 

El cine kaiju-eiga japonés suele dividirse en, hasta ahora, 3 "eras", "épocas" o "series" diferenciadas, que se separan de forma natural cuando se produce un vacío de varios años sin producir ninguna nueva entrega de una saga. Así, Godzilla comprende 3 eras diferenciadas: la Showa (15 primeras películas, entre 1954 y 1975), la Heisei (películas de la 16 a la 21, entre 1985 y 1995) y la Millennium (de la 21 a la 28, entre 1999 y 2004), a la que aparentemente se sumará una cuarta era aún sin nombre (probablemente tomará el nombre de la próxima era de Japón cuando el príncipe Naruhito ascienda al trono en 2019) iniciada el año pasado por Shin Godzilla, 12 años después de la última entrega de Millennium.

Aclarado esto, lo que hemos decidido hacer esta última semana es un pequeño maratón con las 4 últimas entregas de la saga Showa, para finalizarla rápidamente (antes de que los viajes nos interrumpan el ciclo) y hablar de ellas en un solo artículo. Estas películas son Godzilla vs Gigan, Godzilla vs Megalon, Godzilla vs Mechagodzilla y El Terror de Mechagodzilla.

Por otro lado, conocíamos anoche el fallecimiento de Haruo Nakajima, actor que encarnó al famoso lagarto (así como a la mayoría de kaijus de Toho) durante 18 años, en las 12 primeras películas de la saga. Sirva así este especial también como homenaje a la carrera de este legendario actor, cuya última vez llevando el pesado traje fue precisamente con la primera de las películas de las que hablaremos.


Godzilla VS Gigan 


Así pues, empezamos con la decimosegunda película de la saga, Godzilla vs Gigan (Chikyū Kogeki Meirei Gojira tai Gaigan), estrenada en Japón en 1972 bajo la dirección de Jun Fukuda, responsable de entregas anteriores como Los Monstruos del Mar y El Hijo de Godzilla, que volvía a partir de esta entrega a la franquicia para tomar las riendas durante los últimos años de esta primera etapa. Vuelven en este filme los enfrentamientos entre varios kaijus, en este caso 4 divididos en dos bandos: Godzilla y Anguirus contra Gigan y King Ghidorah.

<< Unos alienígenas de un planeta agonizante intenta colonizar la Tierra y destruir todas sus ciudades para hacerla más "pacífica". Habitan los cuerpos de seres humanos recién muertos para asemejarse a ellos, y trabajan como personal del parque temático japonés World Children's Land. Su plan es utilizar a los kaijus espaciales King Ghidorah y Gigan para destruir la civilización. Godzilla y Anguirus se alzarán una vez más como defensores de la humanidad enfrentándose a ellos para detenerlos. >>

Curiosamente, esta entrega pasa por ser una película algo más cómica y bastante más "cruenta" al mismo tiempo. Y es que encontramos ese toque humorístico en la relación amistosa de Godzilla y Anguirus, cuya conversación podemos incluso comprender gracias a los bocadillos de texto que aparecen en pantalla en cierta escena, como si de un cómic se tratara. Por otra parte, el enfrentamiento final contra Gigan y King Ghidorah se salda con mucha más agresividad y heridas sangrientas, una faceta que aún no habíamos visto en ninguna de las anteriores películas de la era Showa de la saga.


La batalla contra Gigan es, en general, una de las más duras que podemos ver en la serie de películas, pues se trata de un enfrentamiento entre Godzilla, ayudado por el maltratado Anguirus, contra dos de sus enemigos más poderosos hasta la fecha, llegados del espacio: su archienemigo King Ghidorah y el recién aparecido Gigan, que no está muy por debajo del célebre destructor de civilizaciones. De hecho, como comentábamos, Gigan será el primer kaiju que consiga penetrar la dura piel de Godzilla y hacerle sangrar. No es poca cosa.


A nivel técnico, a pesar de reciclar alguna que otra secuencia de destrucción de Ghidorah sacada de Ghidora, el dragón de tres cabezas, cumple bastante bien y las batallas resultan fluidas y realistas. No solo tiene algunas de las escenas de acción más intensas de la saga, sino que además es una de las películas con mayor cantidad de tiempo de kaijus en pantalla hasta ahora.



Godzilla VS Megalon 


Seguimos con Godzilla vs Megalon, estrenada originalmente en 1973 en Japón. Nuevamente bajo la dirección de Jun Fukuda y recuperando un poco del tono infantil de algunas entregas anteriores. Godzilla hacía frente por primera vez al escarabajo gigante Megalon, acompañado de nuevo por Gigan. Esta vez, el lagarto radiactivo recibirá ayuda del robot Jet Jaguar, en un claro intento por parte de la Toho de reproducir en la gran pantalla el éxito de la entonces ya famosa saga televisiva Ultraman.

<< Tras una serie de terremotos, el reino submarino de Seatopia envía a Megalon, un escarabajo gigante, y a Gigan para destruir el mundo de la superficie. En un intento por detenerlos, el inventor Goro recupera a Jet Jaguar, un robot con pensamiento independiente que había sido robado, y lo manda para que traiga a Godzilla y que éste participe en la lucha. >>

Como decíamos, veremos de nuevo a Godzilla enfrentarse a su enemigo anterior, Gigan, pero esta vez cediéndole el protagonismo a un nuevo kaiju insectoide, Megalon, un ciervo volante gigante que da nombre a la película. Aunque, curiosamente, quien acabaría dándole fama a esta entrega sería más bien el robot súper héroe Jet Jaguar (quien no volvería a aparecer nunca más en la franquicia a pesar de todo).

Esta película cuenta con un estilo marcadamente más infantil a la anterior, aunque no tanto como el ya visto en alguna de las anteriores películas del monstruo, que se materializa especialmente en el protagonismo del niño humano en el argumento y la propia aparición de Jet Jaguar: un robot diseñado por un niño (ganador del concurso organizado por Toho para ese propósito), con obvias influencias de Ultraman y Mazinger Z en su diseño y forma de combate.

La cinta en conjunto resulta bastante inferior en calidad y entretenimiento general, pues no ofrece nada que no hayan ofrecido de mejor forma entregas anteriores del kaiju. Los combates son más repetitivos por el mucho más evidente uso de escenas recicladas, la mayoría sacadas de la lucha contra Gigan de la anterior película. Además, la trama se desarrolla con bastante más torpeza y no consigue mantener mucho el interés del espectador.

En general es una de las películas más flojas de la franquicia, pero no deja de ser entretenida en ocasiones. Lo más destacable es la presencia de Jet Jaguar, que da un aire ligeramente más fresco a la saga de Godzilla, aunque no al género, pues no deja de ser un "Ultraman de marca blanca". 



Godzilla VS Mechagodzilla 


La decimocuarta entrega de la longeva franquicia supondría un punto de inflexión importante, pues significó la introducción del kaiju mecánico más importante del género, la máquina creada para hacer frente al lagarto gigante con sus propias armas: Mechagodzilla. Godzilla vs Mechagodzilla se estrenaría en 1974 y sería la última intervención del director Jun Fukuda en la saga. Además del mecha-kaiju, la película introdujo también al kaiju menor King Caesar, que no regresaría hasta Final Wars (2004).

<< Una profecía ancestral de Okinawa predice que un monstruo aparecerá a destruir el mundo pero será detenido por dos criaturas colosales. El hallazgo de una estatua en las cavernas de Okinawa indican que se trata de la llave para llamar a King Caesar, el guardián de la zona, y el único que puede detener la oleada de destrucción provocada por el recientemente aparecido Godzilla. Las señales de la profecía parecen cumplirse, pero un grupo de científicos comienza a descubrir pistas que indican que nada es lo que parece. Y ello se confirma cuando el verdadero Godzilla aparece en escena, desintegrando el camuflaje de la criatura que destruye las ciudades, y revelando ser un sosías robótico. Es MechaGodzilla, un ser cibernético construido por la raza alienígena del tercer planeta del Agujero Negro, que ha llegado a la Tierra con pretensiones de invadirla. >>


Nos vamos acercando al final de una era con esta entrega, en la que volvemos a asistir a un ataque de alienígenas a la Tierra, quienes se valdrán en esta ocasión, no de una criatura extraterrestre o del control de un kaiju de nuestro planeta, sino que emularán al rey de los monstruos con una versión mecánica del mismo.

Evidentemente, Mechagodzilla no puede tener precisamente demasiado carisma que se diga, pues no deja de ser una versión robótica del inigualable Godzilla. Eso, quizá, resta algo de interés a los enfrentamientos y a la propia amenaza que supone, pero no quita que sus escenas de acción sean impresionantes.

Además contamos con la presencia de King Caesar, un kaiju ancestral basado en los Shisa (seres mitológicos okinawenses mezcla de león y perro) que ayudará al lagarto radiactivo en su lucha contra su homólogo mecánico.

De nuevo estamos ante una cinta algo floja en comparación con las grandes entregas de la saga, pero cuenta con batallas mucho más que decentes, buenos modelos y suficientes dosis de entretenimiento. En general, Godzilla vs Mechagodzilla está bastante lejos del bajo nivel que alcanzó la anterior película.

Destaca especialmente por su extraña combinación de folklore tradicional con ciencia ficción, algo curioso que no suele verse y que al menos le da un toque interesante a la película.



El Terror de Mechagodzilla 


Y así llegamos finalmente a la película que marcó un antes y un después en el cine kaiju-eiga en general: la exitosa franquicia del lagarto radiactivo Godzilla, iniciada 21 años atrás, en decadencia desde hacía varias entregas, estrenaba en 1975 su decimoquinta película. Ello no supondría ninguna novedad de no ser porque la Toho decidiría finalmente dejar descansar a su millonaria franquicia, que no volvería a recibir ninguna película nueva hasta 9 años después, marcando así el final de la que ahora conocemos como Era o Serie Showa. El Terror de Mechagodzilla (Mekagojira No Gyakushu) suponía también el regreso y despedida definitiva del padre del género, el director Ishiro Honda, ahora ya más descansado después de su hastiado trabajo en All Monsters Attack.

<< Tras la misteriosa destrucción de un submarino, unos investigadores de Interpol comienzan a buscar al desaparecido profesor Mafune, que 15 años atrás había declarado el hallazgo bajo el mar del monstruo Titanosaurio. Ahora trabaja para los alienígenas del tercer planeta del agujero negro, cuya ambición es conquistar el mundo con su ayuda y la de un Mechagodzilla reconstruido. >>


Y ahora sí, llegamos al final. El Terror de Mechagodzilla se presenta como la última entrega de la serie Showa de Godzilla, que además resulta ser un cierre muy interesante, teniendo en cuenta que fue el gran Ishiro Honda, padre de Godzilla (y del kaiju-eiga en general), quien regresó por última vez a la franquicia para dirigir la cinta.

Situada justo después del final de Godzilla vs Mechagodzilla, esta película vuelve un poco a sus orígenes y deja los enfrentamientos entre kaijus en un papel más secundario, centrando casi toda la acción al final, y tomándose más tiempo para desarrollar el conflicto humano y el misterio detrás de la película.

No queremos decir tampoco que esta sea una de las mejores películas de la saga. De hecho, tal vez incluso sea una de las más flojas dirigidas por Ishiro Honda (aunque dista mucho del desastre que fue All Monsters Attack), el cual, a pesar del descanso que había tomado, seguía dando señales de cansancio en la dirección de esta cinta. Pero tras unas películas anteriores con varios altibajos de calidad, Honda pudo ofrecer un buen cierre para una franquicia que no renacería hasta una década después.

En cuanto a los kaijus, tenemos, como no podría ser de otra forma, a Godzilla, a su "gemelo" de metal Mechagodzilla, y un nuevo kaiju marino que da bastante juego y cuyo diseño resulta bastante refrescante en relación a lo habitual, Titanosaurio.

Las batallas, aunque relegadas a un segundo plano, cumplen bastante bien, y aunque la saga ya se notaba algo quemada a estas alturas, nos deja un buen sabor de boca como final de una gran era.






Y hasta aquí hemos llegado hoy con nuestro "especial fin de Showa" de Godzilla. Esperamos que os haya gustado, y no os preocupéis, porque el ciclo kaiju-eiga sigue vigente en nuestros Finde de Cine, que aún quedan muchas películas del lagarto radiactivo por comentar por aquí.

Y nuevamente, recordamos que queremos presentar este especial también como un obituario particular en memoria del fallecido Haruo Nakajima. Que el Rey de los Monstruos descanse en paz.

¡Hasta la próxima!

miércoles, 2 de agosto de 2017

[CRÍTICA] Ghost in the Shell (2017): "La Máquina Sin Alma"



¡Un saludo y bienvenidos a La Bandera de la Libertad!

Bueno, pues os damos un día más la bienvenida al blog, pero en esta ocasión para algo un poco más especial y diferente a lo que acostumbramos a hacer. Y es que hoy no vamos a hacer exactamente una reseña (ni otro de los formatos similares que utilizamos), sino que esta vez se tratará más bien de una crítica o análisis, más próximo a un artículo de opinión. 

Como ya es evidente, de lo que vamos a hablar es de la película Ghost in the Shell: El Alma de la Máquina, adaptación estadounidense de la mítica franquicia de manganime estrenada este mismo año 2017, dirigida por Rupert Sanders y protagonizada por Scarlet Johanson. 

Ciertamente, es una película que nadie quería y nadie esperaba, pues es bien sabido que hasta ahora nunca ha dado buen resultado eso de que los estadounidenses se apropien de lo que no es suyo al estilo hollywoodiense. Los más pesimistas esperaban un desastre equiparable a la infame Dragon Ball Evolution, y aunque adelantamos desde ya que este Ghost in the Shell está muy lejos de ser semejante descalabro, también lo está de ser verdaderamente Ghost in the Shell.

Póster de la película, que ya da pistas sobre
sus intenciones con el texto que reza sobre el título

Una amalgama de guiños, escenas y personajes de la franquicia japonesa, sobre todo concentrados en la obra maestra de Mamoru Oshii de 1995, una buena forma y un argumento nuevo para rellenar un esqueleto antiguo dan como resultado la casi total pérdida de identidad del título. Y es que esta versión de Rupert Sanders ha quedado como un cascarón vacío, un shell sin Ghost: una "Máquina sin Alma", como hemos llamado a esta crítica en referencia al subtítulo español de la cinta.

La Máquina Sin Alma

Hecha ya la introducción, pasemos ya a la crítica/análisis. Lo primero que queremos dejar claro es que, tras el visionado detenido de la película, acompañado de un par de revisiones concienzudas de la película original de Mamoru Oshii (que ya reseñamos hace tiempo), a la que más se apega la versión de Sanders, queremos presentar una crítica con una tesis muy clara: ¿Por qué Ghost in the Shell: El Alma de la Máquina no es Ghost in the Shell?

Las comparaciones nunca son el modo más adecuado de valorar grandes franquicias como esta, en las que cada pieza constituye una obra relativamente independiente de las demás y compartiendo solo universo, personajes y esencia. Pero en este caso resulta totalmente imposible no caer en la comparación constante, pues Sanders se dedica sistemáticamente a trasladar a la imagen real casi cada fotograma de la película original de Oshii. Contiene elementos del resto de la franquicia, pero es evidente que la fuente primordial para esta versión estadounidense es la mítica película animada de 1995, considerada por todos una de las mejores películas de ciencia ficción de la historia del cine.

Pero entonces... ¿cómo puede ser el resultado tan negativo si se apega tanto a la obra maestra de Mamoru Oshii? Sencillamente, porque lo hace solo de forma superficial. Replica los planos, las composiciones de pantalla, los personajes, los escenarios... Sí, pero de forma descontextualizada, vaciándolos de todo su profundo significado. Y esto es lo que iremos desgranando a continuación.

Una estética muy lograda

Lo más conseguido del filme, sin ninguna duda, es su estética y ambientación. Gracias a un detallado trabajo de arte, la película ofrece una fantástica reproducción de una ciudad futurista cyberpunk. Gran parte del diseño de la ciudad está tomada también de la película de Oshii, que a su vez se inspiró en Hong Kong. No obstante, una diferencia importante yace en la mayor viveza, luminosidad y colorido que presenta la versión de Sanders. Hologramas publicitarios por todas partes, neones de vivos colores, detalles de tecnología punta que recargan cada esquina para dejar patente la ambientación futurista.

Una ciudad mucho más tecnológica y colorida que el decadente
aspecto industrial de 1995

Todo esto consigue que las partes más nuevas de la ciudad de la película sean mucho menos apagadas y deprimentes, menos industriales, que las de la película original. En este sentido, Sanders se aproxima más al aspecto que veíamos en Stand Alone Complex. No obstante, en contraste con esas zonas, los barrios pobres u obreros sí que conservan el mismo aspecto cuasidestartalado que ofreció Oshii en los mismos. 

Dejando de lado ya la atractiva ciudad en la que se desarrolla la acción, observamos también un gran trabajo de vestuario, maquillaje y diseños robóticos. Las famosas geishas robot (claramente basadas en las ya aparecidas en Stand Alone Complex y en Innocence), el estilismo, las caracterizaciones de los personajes principales... 

Todo ello son elementos que contribuyen notablemente a construir esa cáscara, esa maquinaria que resulta ser lo único que queda de GITS en la película. El problema será que fracasará a la hora de rellenarla, de dotarla de contenido. 

Argumento "nuevo" y pérdida de identidad...

Argumentalmente, Sanders intenta ofrecer una historia "nueva". Entrecomillado porque es un argumento nuevo en la franquicia de GITS, pues no es la historia de ninguna de las dos películas de Oshii ni de las series Stand Alone Complex ni Arise. Pero en sí, esta historia no tiene absolutamente nada de novedoso. Se limita a presentar un manido argumento hollywoodiense de robo del pasado y/o vida por una entidad malvada (en este caso, una corporación gubernamental) y la búsqueda de venganza personal por parte de la protagonista. 

Se elimina la trama original del Titiritero, y con ello la película se lleva por delante prácticamente todo el trasfondo y la disertación filosófica de la que hacía gala la original. Antes encontrábamos un argumento asentado en la dualidad que representaban Motoko y el Titiritero como dos caras de la misma moneda: la humana totalmente robotizada, deshumanizada, cuyo último rastro de humanidad es su Ghost; frente al programa informático, la inteligencia artificial que adquiere autoconciencia y desarrolla su propio Ghost. De este modo se plantea la gran duda sobre el límite entre el humano y la máquina, sobre qué hace de algo un ser vivo o un ser humano. 

Todo ello desaparece en la versión estadounidense para dar lugar a una simple historia de búsqueda de la identidad perdida y de venganza personal. Hideo Kuze, criminal de la segunda temporada de Stand Alone Complex, es introducido a la fuerza en un papel que no es el suyo, sino que debería pertenecer al Titiritero. Esa dualidad esencial ya no está, dejando paso al encuentro de dos personas que mantuvieron una relación romántica y que fueron separados y cuyas vidas fueron robadas por el Gobierno.

Kuze es extirpado de SAC para ser reimplantado en unas escenas que deberían pertenecer al Titiritero, haciendo que el desarrollo de la película pierda su sentido original

Por tanto, con ese cambio de argumento tan sustancial, toda la esencia de la obra original se desvanece en el aire. Por supuesto, la película no queda totalmente plana, ya que es técnicamente imposible hacer cyberpunk sin ningún tipo de fondo filosófico, pero esta versión de Sanders se conforma con lanzar un mensaje superficial sobre la identidad personal y una ligera crítica al corporativismo para adornar una ciencia ficción mayormente sobresustancia.

... Con escenas calcadas pero sin significado

Y llegamos así al otro punto clave (al menos desde el punto de vista comercial) del filme: la abundante cantidad de escenas y planos calcados de la obra maestra de Mamoru Oshii. Está claro que hay una buena intención de homenaje tras todas estas reproducciones en imagen real de las míticas escenas animadas de 1995, además de servir al mismo tiempo como cebo para los numerosos fans de la película original (no es casualidad que la mayoría de ellas aparecieran en los tráilers). El problema radica en que una buena proporción del metraje se limita a trasladar todas esas famosas escenas de una película a otra, pero por supuesto, tan solo de forma superficial.

Una de las escenas más recordadas de la historia de la ciencia ficción,
totalmente calcada en imagen real

La Mayor lanzándose al vacío con camuflaje termo-óptico, el icónico nacimiento del cíborg, el despertar en la habitación oscura y despersonalizada sobre el paisaje frío e industrial, el hackeo del basurero, la inolvidable pelea con camuflaje en el canal... Destacaremos dos ejemplos en los que es especialmente significativo lo que comentamos.

No podía faltar la escena del salto al vacío con camuflaje termo-óptico,
sello de identidad de la saga

En primer lugar, la escena del buceo y la conversación del barco. Visualmente, esta escena está perfectamente trasladada a la imagen real, e incluso una parte de los diálogos se ha mantenido. ¿Y qué tiene de malo? Pues que lo único que se ha calcado es, nuevamente, lo más superficial. Al igual que en el resto de ejemplos, la composición, los planos, los fondos y los personajes están ahí, pero no la parte más importante: las únicas líneas de diálogo conservadas son la metáfora sobre el buceo, muy sencilla pero efectiva para conseguir un efecto de pseudo-profundidad. Pero el peso de esta escena ideada por Oshii recaía en el monólogo posterior de Kusanagi sobre lo que configura la identidad humana, por supuesto ausente en la americana.

 Misma escena, contenido muy diferente

Y en segundo lugar, tenemos la pelea final contra el tanque araña, punto culminante de la película original, pierde todo su significado en la versión de Sanders. Por un lado, este enfrentamiento final se producía en un museo de historia natural abandonado, donde el tanque destrozaba a balazos los fósiles y el Árbol de la Vida que preside la sala, poderosa metáfora de un mundo futuro y deshumanizado que ha olvidado la evolución natural de los seres vivos en favor del progreso tecnológico. Huelga decir que no es así en la versión estadounidense. Y por otra parte, mientras que en la original esta lucha se salda con Kusanagi forzando su cuerpo mecánico hasta la destrucción para intentar detener al tanque y fracasando como una humana frente a la máquina, Sanders hace que la Mayor, aunque pierda el brazo por el esfuerzo, efectivamente logre destruir el tanque. Hay una diferencia abrumadora entre ambos resultados y creemos innecesario explicarla más.

En ambos casos destroza su cuerpo, pero mientras que en una fracasa como humana
frente a máquina, en la otra tiene éxito como una superheroína de acción 

La culminación del filme tras este enfrentamiento pasa en ambos casos por un cara a cara entre la Mayor y el criminal que ha perseguido durante la película. Pero dado que Kuze no es el Titiritero, tampoco esta escena tiene la profundidad original. La original cierra con la fusión de dos entes que han trascendido su forma original (humana mecanizada de la que solo queda el Ghost e I.A. con autoconsciencia, como ya hemos dicho), que al unirse en un solo ser trascienden una vez más para configurar una nueva entidad superior, con capacidades mayores que las del hombre y las de la máquina. La estadounidense no es más que el último cruce de miradas de antiguos amantes, con un manido "siempre viviré dentro de ti". 

Al menos tiene a "Beat" Takeshi Kitano...

Y no podemos finalizar esta crítica sin resaltar lo más atractivo de la película, incluso por encima de su ambientación, de cuyas virtudes ya hemos hablado. El reparto, en términos generales, está suficientemente correcto, desde Scarlet Johanson como la Mayor "Mira Killian"/Motoko Kusanagi hasta Pilou Asbæk como Batou, pero quien acaba acaparando toda nuestra atención gracias a su siempre enorme carisma no es otro que el legendario actor y director japonés Takeshi Kitano (quien prefiere ser referido como Beat Takeshi cuando se habla de su labor delante de las cámaras) como Aramaki.

Beat Takeshi siempre desprende un aura de "aquí estoy yo" a la que no te puedes resistir 

Y es un punto fuerte que el propio Sanders tampoco ignora, pues le da a Beat Takeshi mucha más presencia en la película de la que sería estrictamente necesaria para el personaje de Aramaki. Con su imponente presencia, su interpretación en japonés (sin doblar en ninguna versión del filme, lo cual le da más fuerza y personalidad), su revólver a la antigua y, ¿por qué no decirlo?, su aura de puto amo, Beat Takeshi se come la pantalla con cada aparición.

"No envíes a un conejo a matar a un zorro" 

De hecho, de toda la película, y dejando aparte las reproducciones fieles de las escenas de Oshii, nos quedamos de lejos con ese "Beat Aramaki" deshaciéndose de dos balazos de los asaltantes que le han intentado tender una emboscada en una escena que parece sacada directamente de Outrage (saga dirigida y protagonizada por el propio Kitano). Evidentemente, él solo no puede salvar toda la película, y menos siendo tan solo un personaje secundario, pero la verdad es que hace que gane enteros.

En conclusión...

Con todo este largo texto, que esperamos que no os haya cansado y os haya resultado al menos interesante, hemos buscado reflejar el porqué consideramos que esta película no es en esencia Ghost in the Shell, es decir, por qué es una máquina sin alma. 

Pero para dejar las cosas claras, queremos decir también que, con todo, Ghost in the Shell: El Alma de la Máquina no es una mala película. De hecho, nos damos con un canto en los dientes por que al menos haya logrado saldarse como una película de ciencia ficción sobresustancia entretenida, con algunas buenas escenas de acción y buena ambientación. Visto el panorama, nos temíamos que ni siquiera fuera potable como filme, así que algo es algo. La clave es, como decimos todo el tiempo, que siendo una película decente de su género, no es un buen Ghost in the Shell. 

Y también es cierto que por lo menos sales con un buen "sabor de oído", ya que lo último que oyes en el filme es la voz de Beat Takeshi seguida de los créditos con la impresionante pieza de Kenji Kawai Making of Cyborg, recuperada de la obra de Oshii aunque solo sea para esto.

¿Es recomendable? Como película palomitera de domingo por la tarde, sí, mucho. Como Ghost in the Shell... no mucho, pero al menos tampoco es un desastre, lo cual ya es mucho más de lo que esperábamos la mayoría cuando se anunció la producción.






Y hasta aquí nuestra crítica, que nos ha llevado varios días de visualización concienzuda de ambas películas y de análisis para elaborar una crítica lo más sintética pero completa posible. Quizá nos haya quedado demasiado largo, pero realmente no queríamos hacer aquí una reseña breve como acostumbramos, sino un artículo para opinar más largo y tendido sobre esta película.

Esperamos que os haya gustado, que compartáis vuestra opinión y nos leemos en los próximos días. ¡Un saludo a todos!

martes, 1 de agosto de 2017

[FINDE DE CINE] Tokio Blues / Godzilla vs Hedorah



¡Un saludo y bienvenidos a La Bandera de la Libertad!

Seguimos una semana más con nuestra sección Finde de Cine, en la que, como ya sabéis, comentamos brevemente las dos películas japonesas que hemos visto durante el fin de semana a modo de mini reseñas. 

Hoy es el turno de la adaptación de la celebérrima novela Tokio Blues (Norwegian Wood) y, siguiendo nuestro ciclo de kaiju-eiga, la undécima película de Godzilla, Godzilla vs Hedorah. Además, después de esto, en los próximos días cerraremos la primera parte de este ciclo fílmico con un artículo especial "maratón" sobre las 4 últimas películas de la Era Showa de la saga.

¡Comencemos!


Tokio Blues


Empezamos entonces con Tokio Blues, adaptación fílmica de la exitosa novela del no menos exitoso escritor Haruki Murakami. Titulada originalmente en ambas versiones Norwegian Wood por la canción de The Beatles que sirve de hilo conductor para los acontecimientos, esta es sin duda la novela del autor japonés más reconocida internacionalmente (a pesar de alejarse diametralmente de la tónica general de su obra), lo cual llevó a esta adaptación cinematográfica. Estrenada en 2010, la película está dirigida por el cineasta de origen vietnamita Tran Anh Hung y protagonizada por Kenichi Matsuyama, Rinko Kikuchi y Kiko Mizuhara. Compitió además por el León de Oro en el Festival de Venecia.

<< Cuando Toru Watanabe escucha casualmente el Norwegian Wood de Los Beatles, la melancolía y la nostalgia le hacen retroceder a su pasado como estudiante en el Tokio de finales de los 60. Watanabe recuerda a la inestable y misteriosa Naoko, la novia de su mejor amigo de la adolescencia, y el suicidio de éste, suceso que le distanció de Naoko durante un año hasta que se reencuentran en la universidad. Allí inician entonces una relación íntima que, sin embargo, se resiente por la frágil salud mental de Naoko, a la que internan en un centro. Al poco tiempo, Watanabe se enamora de Midori, una joven activa y resuelta. Indeciso, sumido en dudas y temores, experimenta entonces el deslumbramiento y el desengaño allá donde todo parece cobrar sentido: el sexo, el amor y la muerte. >>

Es bastante frecuente oír (o leer) de esta película que es una mala adaptación de la célebre novela, que no está a la altura, que no vale la pena... pero nada más lejos de la realidad. Si bien es cierto que no adapta a la perfección todo el entramado de psicologías y variopintos personajes que retrata Murakami en su obra, sigue siendo una adaptación muy digna, tanto o más como otras muchas adaptaciones de novelas que no reciben, sin embargo, este desprecio del público. La historia principal de la novela está perfectamente reflejada en la película, así como la ambientación decadente que tanto la caracteriza e hizo del libro un referente.

Y es que Tokio Blues es una obra que puede describirse con muchos adjetivos: deprimente, melancólica, pesimista... Presenta una historia costumbrista, de recuerdo de unos años de juventud turbia y sin rumbo en plena década de los 60, con la liberación ideológica del país y las revueltas estudiantiles de fondo. Con un tono bastante gris y desalentador, una historia de amor (si es que se le puede llamar así) con el eje central en una visión decadente del sexo como puerta de escape y desfogue a los problemas y la inestabilidad vital.

Las relaciones que el protagonista entabla con las dos mujeres que llegan a su vida, ambas extremos opuestos y las dos caras de una misma moneda, no pueden ser consideradas más que tóxicas, pero al mismo tiempo cargadas de belleza. Midori es extrovertida y alegre; Naoko es introvertida y melancólica, pero ambas ocultan sus propios demonios y problemas psicológicos, y es ahí donde recae el verdadero interés del argumento.

La dirección es bastante notable, pues no se hace nada pesada a pesar de su pausado y reflexivo ritmo (tan propio del cine japonés como de la propia novela), y las interpretaciones de los actores protagonistas dejan con muy buen sabor de boca. Especialmente destacable es la labor de Kenichi Matsuyama, de cuyas dotes interpretativas ya hemos hablado en otras ocasiones, y que demuestra en Tokio Blues una vez más su extraordinaria versatilidad como actor al dar vida al apocado Watanabe. 

En suma, aunque la novela vaya más allá en todos los sentidos y haga una introspección psicológica más profunda de los personajes (se echa en falta en el filme algo más de atención a Midori y, sobre todo, el desarrollo del personaje de Reiko), esta película de Tran Anh Hung es una adaptación lo suficientemente digna y, sobre todo, una muy destacable cinta.


Godzilla VS Hedorah 


Y en segundo lugar tenemos Godzilla vs Hedorah, la undécima entrega de la saga del lagarto gigante más famoso del mundo del cine, estrenada en Japón en 1971. Ya sumida en una época de altibajos y tras el agotamiento de Ishiro Honda, la saga se ponía por primera y única vez en manos del director Banno Yoshimitsu, que recuperaba la tónica de entregas anteriores de enfrentar a Godzilla como una suerte de defensor contra un kaiju que amenaza a la humanidad.

<< Godzilla debe luchar contra una criatura de lodo y polución llamada Hedorah, que representa la amenaza de la contaminación sobre el planeta. >>

Después de algunas películas perdiendo fuelle, esta es probablemente la entrega de la saga hasta la fecha con más dosis de acción. La cantidad de tiempo en pantalla de los kaijus (sea peleando Godzilla y Hedorah entre sí o tan solo el segundo causando destrucción) es considerablemente superior a lo acostumbrado. Y lo que es más sorprendente, es la película con más muertes humanas visibles, y es que Hedorah va provocando la muerte por intoxicación (o por corrosión) de todos los humanos que encuentra a su paso.

Hedorah, además, es un kaiju enemigo que da mucho juego al tener esos atributos de toxicidad y la habilidad de cambiar de forma a su antojo para desplazarse por tierra, mar o aire. Y no olvidemos que este kaiju recupera el mensaje original del género: es una nueva manifestación de la naturaleza volviéndose en contra de la humanidad que la ha maltratado y abusado de su poder. Al igual que lo fuera Godzilla originalmente como horrenda metáfora de la radiación, Hedorah lo es de la contaminación.

Esta es una de esas cintas de la saga en las que el argumento queda un poco en segundo plano para centrarse fundamentalmente en la acción, lo cual se agradece mucho, puesto que es una de las que mejores trajes, coreografías y efectos tienen de la Era Showa.

Realmente, y contra todo pronóstico por estar cerca del final del primer auge del género, esta ha sido una de las entregas que más nos han entretenido.





Y hasta aquí nuestro Finde de Cine de esta semana. Nos despedimos, como siempre, esperando que os haya gustado, que os animéis a ver las películas si no lo habéis hecho ya y que, si lo habéis hecho, compartáis vuestra opinión con nosotros.

¡Hasta la próxima!



miércoles, 26 de julio de 2017

[FINDE DE CINE] Seven Days / All Monsters Attack



¡Un saludo y bienvenidos a La Bandera de la Libertad!

Bienvenidos una semana más a nuestra sección Finde de Cine (aunque la pasada no pudimos hacer ninguno, pero qué se le va a hacer). Como sabéis, comentamos aquí de forma más o menos breve las películas japonesas que hemos visto durante el fin de semana a modo de mini reseña y para recomendarlas a cualquiera que nos quiera leer durante unos minutos. 

Así pues, esta semana vamos a tratar en realidad tres películas, pues una de ellas es una bilogía, o más bien una película de dos horas y media dividida en dos para su lanzamiento. Se trata de la adaptación del BL Seven Days y, en nuestra línea de kaiju-eiga, la décima película de Godzilla, titulada All Monsters Attack.

¡Comencemos!

Seven Days


De modo que empezamos con Seven Days, la adaptación del famoso manga BL del mismo título de Venio Tachibana y Rihito Takarai (publicado en España por Tomodomo Ediciones) en forma de dos películas de escasa duración (65 y 80 minutos, respectivamente). Subtituladas Monday-Thursday y Friday-Sunday, al igual que los dos tomos que componen el manga, ambas películas fueron estrenadas en Japón en verano de 2015. Y, como nosotros hicimos, pueden ser vistas una justo después de la otra como si fueran un solo filme de dos horas y media. De hecho, es la opción más recomendable, pues están rodadas como si lo fueran y la historia tiene una total continuidad (como sugiere el título).

<< Tôji Seryô es un popular alumno de primero conocido en el instituto por salir cada semana con una chica distinta. Acepta sin reservas a la primera que se lo pide los lunes, pero al llegar el domingo siempre decide cortar alegando que no ha conseguido enamorarse.  
Yuzuru Shino es un guapísimo alumno de tercero que está cansado de que las chicas le declaren su amor pero quieran alejarse de él en cuanto empiezan a conocerlo de verdad.
Aquel lunes, cuando llegó al instituto, la primera persona a la que Seryô se encontró fue a Yuzuru, quien, medio en broma, le pidió que saliera con él esa semana. Pero su relación fue tomando un cariz muy distinto conforme transcurrían aquellos siete días. >>

Como se puede apreciar tanto por su sinopsis como por su estética, esta historia es un romance homosexual bonito y sencillo, en la línea más pura del manga BL al uso. Por supuesto, no es nada explícito (es decir, no es una mera exhibición de fanservice para fujoshis), y es de lo más inocente. A lo largo de toda la historia se nos muestra una relación entre dos chicos que, como ya nos indica la sinopsis, empieza como una simple broma por parte de uno de ellos, pero que tiene resultados inesperados que les cambiarán la vida.

El punto más fuerte de las películas es presenciar el acercamiento y progresivo enamoramiento de ambos personajes, que en apenas una semana convierten aquella "broma" en una relación muy especial a lo que ya no querrá renunciar ninguno de los dos al llegar el domingo. El hecho de que la historia se subdivida en los siete días de la semana dota a la obra de dinamismo y de verosimilitud, pues permite un desarrollo natural de los sentimientos de Seryo y Yuzuru.

Las interpretaciones de los actores protagonistas (Tomoki Hirose y James Takeshi Yamada), sin ser ningún prodigio de las artes escénicas, son considerablemente buenas. Dotan a la historia de intensidad y de los sentimientos de los personajes, y la química entre ambos es muy palpable, lo cual es muy importante en toda película romántica.

Como adaptación del manga resulta verdaderamente impecable, pues recoge escena por escena todo lo que sucede en la obra original, con planos que tratan de emular al detalle la disposición de las viñetas y con los mismos diálogos.

En resumidas cuentas, no es que se trate de ninguna obra maestra trascendente del género, pero no deja de ser un muy destacable representante del género BL. Es precioso ver cómo ambos se van enamorando, además de la naturalidad con la que ocurre, sin necesitar ningún tipo de referencia a su sexualidad: no se menciona si eran homosexuales o no en ningún momento, simplemente son dos personas que se enamoran la una de la otra.

Muy recomendable.


All Monsters Attack 


Y para finalizar, seguimos con nuestro ya institucionalizado ciclo de kaiju-eiga para abordar la que fuera la décima entrega de la saga de Godzilla, conocida en Occidente como All Monsters Attack (Gojira, Minira, Gabara: Oru kaijû daishingeki), estrenada en 1969 en Japón. Penúltima película del personaje dirigida por su creador, Ishiro Honda, e inicio de la decadencia (en calidad y éxito) del género kaiju de la llamada época Showa. Después de un apoteósico crossover de todas las criaturas de Honda en Destroy All Monsters, All Monsters Attack volvió a la fórmula de El Hijo de Godzilla y potenció su dimensión más infantil, probablemente tratando de emular el éxito de la saga de Gamera de Daiei.

<< La película se centra en Ichiro, un niño que movido por su soledad, empieza a soñar que viaja a la Isla de los Monstruos, donde habitan Godzilla y su hijo, Minilla, quienes son atacados por el terrible monstruo Gabara.. >>

De nuevo nos encontramos ante una de las más flojas entregas de Godzilla, y con diferencia, claro síntoma de esa incipiente decadencia de la que hablábamos más arriba. No obstante, en este caso existía un motivo que justificaba la escasa calidad del filme, o quizá dos. Por un lado, Eiji Tsuburaya, legendario director de efectos especiales de la saga, falleció al poco tiempo de empezar el rodaje. Este golpe, unido a los recortes presupuestarios de la Toho para la producción, llevaron a un ya hastiado Ishiro Honda a afrontar la finalización del filme con desgana y sin el antiguo ánimo.

Y es que la película, aunque no sea exactamente "mala" como tal dentro del género kaiju-eiga, sí que adolece de graves defectos y de una inmensa falta de la magia y cariño de que hacían gala las anteriores. De nuevo es una entrega más infantil, centrada en un niño como protagonista y tomando esta vez a Godzilla y su hijo como un sueño del mismo. Pero no es ese el problema principal, sino, como decíamos, la notoria desmotivación de Honda a todos los niveles.

Debido a la muerte de Tsuburaya y el bajo presupuesto, la película quedó en esta ocasión sensiblemente más corta que las anteriores (apenas pasa unos minutos de la hora de duración), además de reciclar abundantísimas escenas de películas como El Hijo de Godzilla, Los monstruos del mar y Destroy all monsters. ¿Se nota? Lo cierto es que sí, bastante, y queda algo descarado. Especialmente en caso de que hayas visto recientemente las películas de las que saca los trozos de metraje. Pero hay que reconocer que al menos les sirvió para salir del paso y traernos una entrega mas del kaiju en unas circunstancias que no eran las idóneas para el equipo.




Y hasta aquí nuestro Finde de Cine de esta semana. Nos despedimos, como siempre, esperando que os haya gustado, que os animéis a ver las películas si no lo habéis hecho ya y que, si lo habéis hecho, compartáis vuestra opinión con nosotros.

¡Hasta la próxima!


domingo, 23 de julio de 2017

[PRIMERAS IMPRESIONES] Temporada de Verano 2017 (Parte 4)




¡Un saludo y bienvenidos a La Bandera de la Libertad!

Tras un cierto retraso debido a la tardía fecha de estreno del último de los estrenos, podemos por fin volver y finalizar con nuestras Primeras Impresiones de la presente temporada de anime de verano de 2017. Podéis ver las partes anteriores aquí, aquí y aquí. 

Como sabréis, hablamos aquí del primer episodio de los estrenos preseleccionados que más nos han llamado la atención por algún motivo, sin tener en cuenta segundas temporadas o secuelas directas en general. 

En esta cuarta y última parte centraremos nuestra atención en las series Hitorijime My Hero, Centaur no Nayami, Ballroom e Youkoso, Mahoujin Guruguru y The Reflection. ¡Comencemos!


Hitorijime My Hero


Empezamos, pues, con Hitorijime My Hero, adaptación animada del manga homónimo de Memeco Arii, que a su vez surgió como spin-off de su tomo único (no animado) Hitorijime Boyfriend. Hay que señalar que, a pesar de ser la adaptación del spin-off, puede verse directamente, pues vuelve a relatar someramente la historia de la pareja del tomo original antes de centrarse en su propia trama. Y poco más que decir. Es infrecuente que se anime un BL en forma de serie, así que no podíamos dejar de probar a verlo.

<< La historia se centra en el profesor de instituto Kōsuke Ōshiba y el delincuente juvenil e incompetente Masahiro Setagawa, alumno suyo. Ambos personajes ya aparecieron en Hitorijime Boyfriend y, de hecho, Kōsuke es el hermano del protagonista de dicho manga, Kensuke. >>

En primer lugar, a nosotros (también) nos sorprendió bastante que animaran este spin-off en lugar del tomo único original, pero tras leerlo y haber visto los primeros episodios de este anime, vemos que han decidido introducir igualmente la breve historia de Hitorijime Boyfriend entre los acontecimientos de My Hero para que se pueda ver sin tener que conocerlo previamente.

Además, vista la mediocridad del original y la mejor consideración por parte de los lectores de este spin-off, queda claro también que valdrá más la pena lo que la autora tenga que contar en My Hero que lo que contó en Boyfriend.

Ciertamente cae en algunos (bastantes) tópicos del género, pero como igualmente nos gusta el BL, y dado que no es precisamente un género que abunde en animación, no le hacemos ascos a un estreno más de este tipo. Al fin y al cabo, es costumbre que presenten romances bastante más pasionales y menos castos que los heterosexuales, y eso se agradece siempre.

Los diseños de personajes son prototipos andantes que simplemente cumplen con la misión de conseguir chicos guapos que delaten en su aspecto y comportamiento el rol en la pareja, pero al menos son funcionales. La animación, por su parte, es francamente mediocre y muy limitada, lo cual no es extraño viniendo de un estudio minúsculo.

Nadie duda que no vaya a ser, ni de lejos, ninguna revolución en el género BL. Pero seguramente cumplirá dentro de su estilo lo suficiente como para verlo.

Impresión Inicial: Buena


Centaur no Nayami



Vamos ahora con Centaur no Nayami, adaptación del manga del mismo título de Kei Murayama y que, a simple vista, no hace más que seguir la estela de este subgénero de las chicas monstruo tan de moda desde hace unos pocos años y que tan ridículo suena... Pero bueno, ya que tanto se está extendiendo últimamente, hay que probar un poco para juzgar.  

<< Ser una adolescente nunca ha sido fácil… ¡especialmente si eres un centauro! Himeno es una dulce y tímida jovencita, como muchas a su edad, que trata de llevar lo mejor posible su paso por el instituto. La única diferencia es que ella es una centauro, pero no está sola. De hecho, sus compañeros de clase son todo tipo de criaturas extraordinarias con cuernos, colas, alas y todo tipo de apéndices. 
Junto a sus amigas: Nozomi, la chica con alas de dragón, y Kyoko, con su cuerno, vivirán las experiencias de cualquier joven de su edad con ciertas particularidades.. >>


Básicamente... uno de los clónicos animes moe de temporada... pero con chicas monstruo.

Y es que no tiene realmente nada que ofrecer, cae en absolutamente todos los clichés imaginables (y en algunos inimaginables también, por qué no) y las situaciones son cuanto menos absurdas, abocadas casi exclusivamente al fanservice de chicas monstruo... Que, al menos, no están burdamente sexualizadas como en otros.

Dicho sea también que en lo que se refiere a los diseños de personajes, que deberían ser el punto más fuerte de una obra así, parece que el autor se limita a hacer una colegiala moe del montón y añadirles unos cuernos por aquí, unas alas por allá, una cola por allí... y a correr. Bastante triste.

La animación, por su parte, simplemente mediocre.

Evidentemente, no vamos a seguir viéndola. Realmente no vale nada.

Impresión Inicial: Mediocre


Ballroom e Youkoso


Y en tercer lugar, otro de los estrenos más esperados de la temporada de lejos es este Ballroom e Youkoso, adaptación del exitoso manga de Tomo Takeuchi por parte de Production I.G y con gran parte del equipo responsable de la adaptación de Haikyuu!! detrás. Esto asegura de entrada la excelencia en el apartado técnico. Para lo demás, nos encontramos ante lo que se plantea como una suerte de spokon, pero en lugar de con un deporte, con bailes de salón. Prometer, promete.

<< La historia se centra en el estudiante Tatara Fujita, que quiere ser bueno en algo, en cualquier cosa. Por desgracia, es tan mediocre como cualquier otro adolescente. Los matones del barrio lo saben y por eso aprovechan cualquier ocasión para sacarle dinero, pero esto cambia cuando el caballeroso Kaname Sengoku se encuentra con ellos y los echa. Sengoku resulta ser un bailarín de salón profesional y una vez que Tatara Fujita termina metido en el mundo de los bailes de salón, su vida nunca volverá a ser la misma. >>

La verdad es que teníamos bastante curiosidad respecto a esta obra, sobre todo viendo la fama que tenía el manga de un tiempo a esta parte. Y aunque, obviamente, aún no hemos podido ver todo su potencial, el concepto que presenta el primer episodio nos ha gustado bastante.

Como ya nos venía pareciendo, no deja de ser una serie que sigue la fórmula básica del género spokon, pero cambiando el deporte en sí por algo que no es técnicamente un deporte pero que resulta homologable. En este caso, cómo no, el baile de salón. Y eso es precisamente lo que la hace destacar, pues aporta un cierto golpe de aire fresco al panorama.

La animación, como cabe esperar siempre de Production I.G, es exquisita, y no creemos equivocarnos si aseguramos que cuando llegue a los momentos álgidos (competiciones de baile y demás) llegará a ser todo un regalo para la vista.

Respecto a los diseños de personajes, que en sí son buenos y destilan personalidad, creemos que sí se puede hacer una crítica... Y es que esa personalidad que destilan no es la de Tomo Takeuchi, autor del manga, sino la de Takahiro Kishida, responsable de los diseños del anime. Si bien respetan el diseño general del autor, se los lleva a su terreno demasiado, haciendo que sean demasiado similares a los que hizo para Haikyuu!!. Y eso provoca que parezca que ambas obras están relacionadas, cuando solo las une el equipo de sus respectivas adaptaciones.
.
El caso es que nos está gustando bastante y esperamos que siga así.

Impresión Inicial: Muy Buena


Mahoujin Guruguru



Llegamos a Mahoujin Guruguru, nueva adaptación del manga del mismo título de Hiroyuki Etou, publicado entre 1992 y 2003 y que ya recibió adaptaciones animadas en los años 90. Así, Production I.G sigue la tendencia de recuperación de obras clásicas y noventeras que vivimos últimamente y que tan buenos resultados está dando. En este caso, con una comedia paródica y referencial del mundo de los JRPG. 

<< En un mundo que parodia a los clásicos JRPG, Nike es el héroe de nuestra historia. El chico sigue los pasos de su padre, quien siempre quiso convertirse en héroe pero no pudo conseguirlo al no haber ninguna entidad maligna contra la que luchar. Así, y a pesar de ser algo cobarde, Nike saldrá al mundo en busca de aventuras acompañado por Kukuri, quien aspira convertirse en maga. >>

Seguramente no seamos los únicos a los que se nos pasó bastante desapercibido este anime cuando salieron las listas definitivas de estrenos del verano (e incluso una vez empezó a emitirse)... pero la verdad es que nos alegramos bastante de haberlo visto.

Es toda una joya para los amantes de los JRPG clásicos, plagado de escenas, diálogos, situacioines, etc. que satirizan los clichés del género, toneladas de humor referencial, chistes de cuarta pared... Cuenta, incluso, con algunas escenas animadas que imitan los gráficos de un juego de verdad. Esto sí que es un anime para amantes de los videojuegos.

Los diseños de personajes son todos de estilo chibi, pero siguiendo una estética muy JRPG, al igual que los sencillos pero efectivos fondos y escenarios. La animación siempre es buena en Production I.G, aunque sea en un estilo tan sencillo como este. Y la gama de colores suaves dota a la serie de un ambiente muy propicio a la comedia paródica y tranquila que presenta.

Ha sido una auténtica sorpresa y lo seguiremos, puede llegar a ser extremadamente divertido e hilarante.

Impresión Inicial: Muy Buena


The Reflection



Y finalizamos las impresiones de verano de este año con el que era, sin duda, uno de los estrenos que más esperábamos a título personal y que más se ha hecho esperar: The Reflection. Anime original de Studio Deen, pero con una particularidad que lo hace muy especial y tan esperado, y es que es una idea original del mítico creador de Marvel Stan Lee, que a sus 94 años vuelve a colaborar con el mundo del manganime (como ya hiciera otras veces, como es el caso del anime Heroman o el manga Ultimo). Y si a eso le sumamos un aspecto visual inicialmente muy llamativo y diferente y la dirección de Hiroshi Nagahama (Mushishi, Detroy Metal City, Aku no Hana), ¿cómo no íbamos a verlo?

<< La historia comienza con The Reflection Event, un incidente que sumió la Tierra en un humo negro que robó la luz solar en todo el mundo. Muchas personas perdieron la vida, pero las pocas que sobrevivieron ganaron superpoderes y son conocidos como The Reflected. Algunos escogieron ser héroes y otros villanos, pero cómo o por qué ocurrió The Reflection sigue siendo un misterio. >>

Y finalizamos por todo lo alto, con el esperado nuevo anime de Stan Lee. Le teníamos unas ganas tremendas, y aunque se ha hecho esperar hasta ayer mismo, no hay duda de que ha llegado pisando muy fuerte.

El primer episodio no muestra demasiado, es un 95% de acción y un poco de explicación del acontecimiento que desató la situación en la que se encuentra el mundo de la serie. Un inicio que abre varias incógnitas, pero que empieza fuerte gracias a sus espectaculares escenas de acción.

La animación es por lo general muy limitada, pues se reserva para las escenas de acción, dejando el resto restringidas a planos estáticos o casi. Pero gracias a su sobresaliente estilo artístico, algo como esto, que sería un defecto en casi cualquier otra producción, se convierte en una virtud y parte del estilo de la serie.

Y es que la serie presenta un estilo visual que podemos definir simple y llanamente como puro pop-art. Colores planos, sombras negras con líneas claramente delimitadas, tonos por lo general bastante homogéneos... Todo ello consigue una fantástica fusión entre el estilo de cómic clásico norteamericano y el pop-art de mediados del siglo XX. Es un estilo único, toda una explosión de originalidad visual en el últimamente bastante anodino medio del anime. Si alguien ha leído alguna obra de Atsushi Kaneko (Deathco, Wet Moon, etc.), el estilo que presenta The Reflection bebe de las mismas fuentes que este fantástico mangaka.

No podemos decir mucho más porque, como hemos dicho, el primer episodio se centra en mostrar peleas y presentar brevemente la historia, pero vamos, que deja todo preparado para ser un anime brutal.

¿Seguiremos The Reflection? Solo podemos responder a eso con un... ¡EXCELSIOR!

Impresión Inicial: Muy Buena




Y hasta aquí la cuarta y última parte de nuestras primeras impresiones de los estrenos de verano de 2017. Esperamos que os hayan gustado y sido de utilidad si dudabais si empezar alguna nueva serie, y como decimos siempre, os animamos a compartir vuestras vibraciones sobre estos estrenos.


¡Hasta la próxima!