Un saludo a todos.
Tras unos meses de inactividad por aquí (por falta de tiempo, más que nada), no era esta la manera en que queríamos volver a escribir unas líneas, pero así es como ha sucedido. Esta mañana nos levantábamos con la triste noticia del fallecimiento de uno de los últimos grandes maestros clásicos del manga: Tetsuya Chiba falleció el pasado día 22 de octubre, a la ya avanzada edad de 87 años.
Tetsuya Chiba
Nacido el 11 de enero de 1939, Tetsuya Chiba debutó profesionalmente siendo todavía un adolescente, comenzando su carrera, como era muy frecuente en autores de su época, en revistas shojo, para después empezar a afianzarse como una figura de referencia en el manga deportivo, con series icónicas como Notari Matsutaro (1973-1998), sobre el mundo del sumo. Pero la consagración le llegaría, como no podía ser de otra manera, haciendo equipo con el guionista Asao Takamori (también conocido como Ikki Kajiwara), con quien firmaría una de las obras más importantes e influyentes de la historia del manga: Ashita no Joe (Joe del Mañana, 1968-1973). Una historia sobre boxeo, pero también sobre la pobreza y la miseria de las clases más desfavorecidas, que inspiró a incontables generaciones de autores en todo el mundo. En sus últimos años, desde 2015 hasta la actualidad, había estado trabajando en un manga autobiográfico, Hinemosu no Tari Nikki, en el que hablaba de su infancia y juventud, pero especialmente de los inicios de su carrera y del particular clima del mundillo artístico en el Japón de los años 60 y 70, en el que tantas leyendas (como él mismo) se forjaron.Resulta difícil reflejar en solo unas pocas líneas el enorme legado que este artista deja en la historia del manga (por no decir del cómic en general, de la animación o incluso del cine internacional). Incluso si no se encargó de la escritura del guión, su potentísimo trazo y su inigualable narrativa gráfica a lo largo de la obra maestra que es Ashita no Joe han dejado una huella indeleble. Elementos tan icónicos y replicados como el contraataque cruzado en pleno combate como momento culminante (homenajeado infinitas veces en escenas de acción y boxeo, siendo Creed III uno de los últimos ejemplos)... o, cómo no mencionarlo, la inolvidable página final de la obra, una de las memorables de la historia del Noveno Arte, que sí surgió casi por accidente de la mente del propio Tetsuya Chiba a pesar de las ideas iniciales de Asao Takamori de realizar un final feliz más convencional.
Lo que está claro es que el mundo ha perdido a uno de los más grandes dibujantes de la historia, un narrador nato y un incombustible artista que no dejó los lápices hasta el final de su vida. Pero su legado es ya imborrable.
Hasta siempre y gracias, sensei.



