lunes, 14 de agosto de 2017

[FINDE DE CINE] Nagasaki, recuerdos de mi hijo / El Retorno de Godzilla



¡Un saludo y bienvenidos a La Bandera de la Libertad!

Una semana más, un Finde de Cine más en el blog. Como ya sabéis, aquí comentamos las películas japonesas que hemos visto durante el fin de semana para recomendarlas (o no) a todo aquel que quiera leernos.

Hoy hablaremos, pues, de los filme Nagasaki, recuerdos de mi hijo, editado en España por Mediatres hace escasas semanas después de haber pasado por algunas salas de cine el pasado mayo, y continuando con nuestro ciclo de kaiju-eiga y tras haber saltado la semana pasada a Shin Godzilla, empezamos la era Heisei del famoso monstruo con El Retorno de Godzilla.

¡Empecemos!


Nagasaki, recuerdos de mi hijo


Este Finde de Cine empieza por todo lo alto, con una película que difícilmente podía ser más prometedora desde el principio. Nagasaki, recuerdo de mi Hijo (Haha to Kuraseba) es una de las más recientes películas del gran Yoji Yamada (Maravillosa Familia de Tokio, Kabei, la longeva saga Tora-san...), considerado el "último de los clásicos" del cine japonés a sus 86 años, estrenada en 2015 en Japón y recientemente estrenada en cines y home video en España. Y no solo eso, sino que Yamada vuelve a confiar en la legendaria y veterana Sayuri Yoshinaga (la única actriz que ha ganado hasta 4 premios de la Academia de Cine Japonesa a lo largo de su carrera) para protagonizar este drama sobre las consecuencias emocionales de la bomba atómica. Junto a ella, un brillante Kazunari Ninomiya y una espléndida Haru Kuroki cierran el plantel principal, en unos roles que les valieron a ambos sendos premios de la Academia Japonesa al Mejor Actor y Mejor Actriz de Reparto respectivamente. ¿Y eso es todo? Pues no, porque además la BSO es obra del compositor nipón Ryuuichi Sakamoto (Feliz Navidad, Mr. Lawrence, El Último Emperador, El Renacido, etc.).

<< Han pasado pocos años del final de la II Guerra Mundial, y Japón aún se recupera de sus heridas. Nobuko, una mujer de mediana edad, está decidida a seguir adelante mientras contempla la tumba de su hijo, muerto en el bombardeo nuclear de Nagasaki como tantos otros. Pero todo cambiará el día en que, al volver del cementerio, encuentra a su hijo Koji esperándola en casa. Como si de un milagro se tratase, el espíritu de Koji volverá a menudo a visitar a su madre para poder recordar juntos a la familia, la guerra, y el pasado. >>

Una vez más, el maestro Yoji Yamada nos ha logrado enamorar con un drama costumbrista a la vieja usanza. Esta película roza la perfección en su género, con un drama intenso a la vez que increíblemente sutil, como solo los japoneses son capaces de hacer. Sin recrearse en la tristeza y la desgracia, Nagasaki: Recuerdos de mi Hijo presenta un drama intimista, delicado y fundamentado en los detalles y en las pequeñas cosas, pero que a su vez se alza como testimonio de todo un pueblo sacudido por la desgracia y el horror que representaron las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki.

Y, para empezar, eso es lo que hace de este filme uno muy especial, pues muy pocas veces se han atrevido los artistas japoneses a retratar de forma abierta y directa el tema de los bombardeos atómicos, que son aún hoy, 72 años después, una herida abierta y sangrante. Así, la película de Yamada se suma a clásicos como Lluvia Negra de Shohei Imamura o Rapsodia en Agosto de Akira Kurosawa.

Es esta una de esas películas que te atrapan en su atmósfera, que permiten que el espectador empatice con los personajes, que llore con ellos, y hasta que ría en ocasiones. Pero sobre todo, Yamada sabe cómo crear el drama con sutileza casi mágica, haciendo un ejercicio de delicadeza incluso cuando trata un tema tan escabroso como la bomba de Nagasaki.

La dirección del veterano cineasta es maravillosa, y nos brinda grandes escenas, como el momento de la detonación de la bomba, en la que únicamente vemos luz, calor abrasador y escombros durante escasos segundos, muestra de la increíble sutileza en la que hacemos hincapié.

El reparto, como adelantábamos, es también absolutamente excepcional. La protagonista absoluta de la película es la maravillosa Sayuri Yoshinaga (que ya trabajó con Yamada en otros grandes filmes como Kabei: Nuestra Madre y Ototo), una de las mejores actrices de la historia del cine japonés que, a sus 72 años a fecha de hoy, sigue brindando unas interpretaciones tan impecables como emotivas. Kazunari Ninomiya, por su lado, de cuyas virtudes interpretativas ya hemos hablado antes en el blog, empieza a consagrarse bajo la batuta de Yamada como uno de los mejores actores jóvenes del país, pues este rol le valió el Premio al Mejor Actor de la Academia de Cine Japonés. La química entre ambos actores que interpretan a madre e hijo es palpable fuera de la pantalla.

La joven Haru Kuroki, ganadora del Oso de Plata en Berlín a la Mejor Actriz por su trabajo también con Yamada en La Casa del Tejado Rojo (2014), cierra el plantel principal como la prometida del fallecido Koji.

Maravillosa película, maravilloso drama clasicista japonés al más puro estilo de Yasujiro Ozu, maravillosas interpretaciones y maravillosa BSO. 


El Retorno de Godzilla 


Y como decíamos, hablamos hoy en segundo lugar, continuando con nuestro ciclo de kaiju-eiga, con la primera película de la serie Heisei de Godzilla, decimosexta entrega de la saga en general, El Retorno de Godzilla (Goira, 1984). Tras 9 años de barbecho y en una época en la que las películas de monstruos volvían a ganar popularidad en el mundo entero, la Toho recuperaba a su mítico lagarto radiactivo con dos condiciones: por un lado, Godzilla volvería a ser el monstruo malvado y destructor que era al principio, erigiéndose de nuevo como una metáfora del temor a la guerra nuclear (esta vez en pleno auge armamentístico de la Guerra Fría); por otro, la nueva entrega se plantearía como una secuela directa del filme original de Ishiro Honda de 1954, 30 años después, ignorando las 14 películas intermedias. Así surgía la primera película desde la original que presentaba a Godzilla en solitario y comenzaba una nueva era de la saga, que adoptaría el nombre de la nueva Era Heisei japonesa, que comenzaría en 1989 con el ascenso del actual emperador.

<< Un submarino atómico soviético es destruido por un enemigo desconocido. Los rusos piensan que han sido los americanos y preparan la guerra contra Estados Unidos y los paises de la OTAN. Entonces, un avión de reconocimiento japonés declara que el enemigo fue Godzilla. Las noticias de su regreso hasta ahora ocultadas son hechas públicas. >>

Y comenzamos por fin la era Heisei del lagarto gigante, con un inicio que vuelve a los orígenes de la saga, mostrándonos de nuevo un kaiju-eiga más serio, teniendo como objetivo nuevamente retratar la sociedad y mentalidad de la época en que fue hecho, así como el temor al armamento nuclear tan arraigado en una población que vivía con miedo el desarrollo de la tensión entre EE.UU. y la URSS, alegóricamente encarnado en el monstruoso lagarto.

Esta vez, a diferencia de la película de Honda del 54, no se centra tanto en la gestión política de la crisis, sino que nos traslada a un punto de vista más militar, lo cual no es siempre un acierto, pues aunque la esencia original está ahí, como también vimos recuperada en Shin Godzilla, no resulta tan intensa y satisfactoria como las mencionadas.

No quiere decir ello que sea mala, de hecho es de las mejores películas de la saga en tanto que recupera la seriedad y el retrato sociopolítico que caracterizaron al género, y por supuesto está bien ejecutada. Pero le falta algo que tenía la original, tal vez esa frescura del género, o simplemente no sabe captar tanto interés como esta.

Sea como sea, tenemos un thriller de ciencia ficción bastante interesante y agradable, que funciona más o menos como reboot y secuela del original pero que también es buena opción para empezar con el monstruo japonés.

En cuanto a la criatura, como cabía esperar es mucho más fiera, realista, terrorífica y de movimientos mas fluidos que en la era Showa, y estamos deseando verla en acción en las próximas películas luchando contra nuevos y no tan nuevos kaijus.






Y hasta aquí el Finde de Cine de esta semana. Esperamos que os haya interesado y que os animéis a ver las películas si no las habéis visto, y por supuesto a que compartáis vuestra opinión si sí lo habéis hecho.

¡Hasta la próxima!


miércoles, 9 de agosto de 2017

[FINDE DE CINE] Rent a Cat / Shin Godzilla



¡Un saludo y bienvenidos a La Bandera de la Libertad!

Semana "nueva", Finde de Cine nuevo... a pesar de que últimamente lo estemos publicando más bien a mitad de semana... Pero al menos lo publicamos, ¿no? ^^. 

El caso es que seguimos con nuestra sección de cine japonés semanal. En esta ocasión hablaremos de la película Ren a Cat, de Naoko Ogigami, una directora muy interesante que acabamos de conocer y cuyas películas de comedia ligera costumbrista nos han llamado mucho la atención. Y por otro lado, habréis visto ya que ayer publicamos un especial hablando de las 4 últimas películas de la serie Showa de Godzilla, así que como ya hemos acabado con esa primera etapa del personaje, no hemos podido aguantar más las ganas de ver por fin la última entrega, Shin Godzilla, que tanto éxito ha tenido. 

¡Empecemos!


Rent a Cat


Para empezar tenemos la película Rent a Cat (Rentaneko), una curiosa comedia ligera costumbrista estrenada en Japón en 2012 y dirigida por Naoko Ogigami, directora que desde su debut en 2004 con el largometraje Yoshino's Barber se ha ido especializando en este género. La directora no parece haber alcanzado hasta ahora demasiado reconocimiento internacional, pero a nosotros, que somos grandes amantes del costumbrismo japonés, nos ha atraído mucho su aún escasa filmografía. Como curiosidad, Mikako Ichikawa, la actriz protagonista de Rent a Cat, también aparece en uno de los papeles más destacados en nuestra otra película de hoy, Shin Godzilla, aunque esto fue pura casualidad, nada premeditado.

<< Rent a Cat centra su historia en una joven solitaria que tiene un negocio de alquilar gatos a la gente durante un tiempo para que aclaren sus vidas e ideas. Esta joven vive una vida bastante antisocial hasta que aparece en ella una persona de su pasado, "sacudiendo" su aislamiento autoimpuesto.. >>

Como decíamos, descubrimos a Ogigami como de casualidad buscando películas interesantes, y si decidimos inclinarnos por Rent a Cat fue, más que nada, por los gatos. Muy básico, ¿no? xD. Al fin y al cabo, el tema de los gatos en Japón ya sabemos todos que siempre está muy presente con cosas como los cat café, y el concepto de esta película no dista tanto de ello: la compañía y contacto con un animal doméstico como los gatos para liberar estrés o combatir problemas psicológicos o la soledad.

Y la verdad es que si todos sus filmes son de este estilo (y eso parece), es todo un descubrimiento. La primera mitad de la película respira paz y tranquilidad, como todo buen costumbrismo. Se basa en escenas en las que vemos a la protagonista caminando por la ciudad y buscando gente solitaria a la que considere que le vendrá bien alquilar a un gatito para aliviar sus penas. Vemos la situación de esas personas, los motivos por los que quieren un gato que les haga compañía, etc. Todo ello con un ligero toque cómico que hace muy agradables las historias que se narran.

Se podría decir que esa es la mejor parte de la película, pues en la segunda mitad pasa a una comedia algo más histriónica para nuestro gusto, aunque tampoco de forma excesiva. La extravagante y asocial protagonista toma mayor papel en el desarrollo del filme, y con ello se pierde un poco la gracia de la estructura casi episódica de la primera parte.

Es, en definitiva, una comedia ligera costumbrista muy recomendable a pesar del altibajo que sufre hacia la mitad, con buena ambientación, una atmósfera muy agradable... y gatos adorables durante toda la película.


Shin Godzilla 


Y cerrando por todo lo alto, siguiendo con nuestro ciclo de kaiju-eiga, finalmente hemos sucumbido a la tentación de Shin Godzilla. No queríamos verla hasta conocer bien la saga, y aunque aún nos quede casi la mitad, al haber finalizado con la primera gran época (y la más importante) del personaje, creímos que era un buen momento para ver esta nueva entrega, que además es el primer reboot total que se hace en los 63 años de existencia del monstruo. Estrenada en 2016, en clara respuesta de la Toho a los americanos para demostrar lo que es realmente una película de Godzilla después de la de Legendary de 2014, el afamado Hideaki Anno (Evangelion) y Shinji Higuchi (live actions de Ataque a los Titanes) se ponen a la cabeza de la legendaria saga para dirigir su 29ª entrega japonesa e iniciar una nueva era. Una actualización de la película original de Ishiro Honda de 1954, el Godzilla más grande jamás creado, un reparto de primera fila (que incluye actores como Ren Osugi o Jun Kunimura) y la recuperación del espíritu original de la saga... ¿Qué podría salir mal?

<< Godzilla, fuerza destructiva insondable para el hombre, surge en el Tokio de hoy en día para acosar a la civilización. Un país aún atormentado por las secuelas de un desastre natural experimenta de repente el horror catastrófico de Godzilla. Apremiado por la muerte y la desesperación, Japón deberá encontrar el poder para superar este desafío. >>

¿Y qué podemos decir? Pues yendo directamente al grano, Shin Godzilla resulta ser una de las mejores películas de la franquicia, llegando a ser capaz de rivalizar incluso con la original de 1954.

Esta nueva película es un reboot total de la saga (algo insólito, pues hasta ahora todas las películas japonesas se habían concebido como una especie de secuela de, al menos, la original), a la vez que una actualización del argumento, estilo y esencia de la película de Ishiro Honda a los nuevos tiempos.

Y es que Shin Godzilla presenta, por primera vez en décadas, un kaiju-eiga centrado no en el propio monstruo ni en sus luchas contra otros kaijus, sino en la gestión política de la crisis sin precedentes que su aparición supone para el país. El protagonismo regresa a los despachos y al gabinete de crisis, que tratará de hacer frente como buenamente pueda a una criatura que está arrasando la capital y cobrándose las vidas de millones de personas.

Además, si el Goji original de 1954 encarnaba el horror de los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki y el temor de la población ante las pruebas atómicas del ejército estadounidense en aguas niponas durante la ocupación militar de la posguerra, este Shin Godzilla es el miedo a la dependencia de una fuente de energía tan potencialmente peligrosa como la nuclear, un asunto aún en carne viva desde el desastre de Fukushima.

En cuanto al monstruo... por primera vez en los más de 60 años de historia de la saga, Godzilla no es un traje, sino una combinación de animatrónicos y, sobre todo, efectos especiales con captura de movimiento. Y el resultado no podía ser más espectacular. Es el Godzilla más grande (más que el de Legendary) y fiero que hemos tenido hasta ahora. Y cabe destacar especialmente las escenas en las que escupe su característico rayo radiactivo, absolutamente son impresionantes. 

Además hay que mencionar la acertada visión en la reconcepción del kaiju, pues no es "simplemente" un lagarto gigante, sino una criatura que va mutando y evolucionando, adaptándose al medio y a sus necesidades para causar la máxima destrucción posible, cosa que da mucho juego a la película.

Shin Godzilla es mucho más que una vuelta a los orígenes: es el mejor homenaje posible a una gran franquicia y un soplo de aire fresco. Esperamos tener más entregas como esta a lo largo de esta incipiente cuarta era, porque ha sido simplemente impresionante. De las mejores (si no la mejor) hasta ahora.





Y hasta aquí nuestro Finde de Cine de esta semana. Esperamos que os haya gustado, que os animéis a compartir vuestras impresiones sobre las películas si las habéis visto o que, en caso de que no, estas mini reseñas os convenzan para verlas.

¡Hasta la próxima!


martes, 8 de agosto de 2017

[ESPECIAL CINE] Gigan, Megalon y Mechagodzilla: El final de la Era Showa de Godzilla



¡Un saludo y bienvenidos a La Bandera de la Libertad!

Hoy os traemos una cosa un poquito diferente a lo habitual, como podéis ver. Los lectores habituales sabréis ya que hace unos meses que iniciamos un ciclo personal de Godzilla, empezando a ver todas las películas de la saga (que, para quien no lo sepa, son 29 hasta la fecha, sin contar las dos americanas) del legendario kaiju. Sabéis también que las comentamos un poco cada semana en nuestra sección Finde de Cine

El cine kaiju-eiga japonés suele dividirse en, hasta ahora, 3 "eras", "épocas" o "series" diferenciadas, que se separan de forma natural cuando se produce un vacío de varios años sin producir ninguna nueva entrega de una saga. Así, Godzilla comprende 3 eras diferenciadas: la Showa (15 primeras películas, entre 1954 y 1975), la Heisei (películas de la 16 a la 21, entre 1985 y 1995) y la Millennium (de la 21 a la 28, entre 1999 y 2004), a la que aparentemente se sumará una cuarta era aún sin nombre (probablemente tomará el nombre de la próxima era de Japón cuando el príncipe Naruhito ascienda al trono en 2019) iniciada el año pasado por Shin Godzilla, 12 años después de la última entrega de Millennium.

Aclarado esto, lo que hemos decidido hacer esta última semana es un pequeño maratón con las 4 últimas entregas de la saga Showa, para finalizarla rápidamente (antes de que los viajes nos interrumpan el ciclo) y hablar de ellas en un solo artículo. Estas películas son Godzilla vs Gigan, Godzilla vs Megalon, Godzilla vs Mechagodzilla y El Terror de Mechagodzilla.

Por otro lado, conocíamos anoche el fallecimiento de Haruo Nakajima, actor que encarnó al famoso lagarto (así como a la mayoría de kaijus de Toho) durante 18 años, en las 12 primeras películas de la saga. Sirva así este especial también como homenaje a la carrera de este legendario actor, cuya última vez llevando el pesado traje fue precisamente con la primera de las películas de las que hablaremos.


Godzilla VS Gigan 


Así pues, empezamos con la decimosegunda película de la saga, Godzilla vs Gigan (Chikyū Kogeki Meirei Gojira tai Gaigan), estrenada en Japón en 1972 bajo la dirección de Jun Fukuda, responsable de entregas anteriores como Los Monstruos del Mar y El Hijo de Godzilla, que volvía a partir de esta entrega a la franquicia para tomar las riendas durante los últimos años de esta primera etapa. Vuelven en este filme los enfrentamientos entre varios kaijus, en este caso 4 divididos en dos bandos: Godzilla y Anguirus contra Gigan y King Ghidorah.

<< Unos alienígenas de un planeta agonizante intenta colonizar la Tierra y destruir todas sus ciudades para hacerla más "pacífica". Habitan los cuerpos de seres humanos recién muertos para asemejarse a ellos, y trabajan como personal del parque temático japonés World Children's Land. Su plan es utilizar a los kaijus espaciales King Ghidorah y Gigan para destruir la civilización. Godzilla y Anguirus se alzarán una vez más como defensores de la humanidad enfrentándose a ellos para detenerlos. >>

Curiosamente, esta entrega pasa por ser una película algo más cómica y bastante más "cruenta" al mismo tiempo. Y es que encontramos ese toque humorístico en la relación amistosa de Godzilla y Anguirus, cuya conversación podemos incluso comprender gracias a los bocadillos de texto que aparecen en pantalla en cierta escena, como si de un cómic se tratara. Por otra parte, el enfrentamiento final contra Gigan y King Ghidorah se salda con mucha más agresividad y heridas sangrientas, una faceta que aún no habíamos visto en ninguna de las anteriores películas de la era Showa de la saga.


La batalla contra Gigan es, en general, una de las más duras que podemos ver en la serie de películas, pues se trata de un enfrentamiento entre Godzilla, ayudado por el maltratado Anguirus, contra dos de sus enemigos más poderosos hasta la fecha, llegados del espacio: su archienemigo King Ghidorah y el recién aparecido Gigan, que no está muy por debajo del célebre destructor de civilizaciones. De hecho, como comentábamos, Gigan será el primer kaiju que consiga penetrar la dura piel de Godzilla y hacerle sangrar. No es poca cosa.


A nivel técnico, a pesar de reciclar alguna que otra secuencia de destrucción de Ghidorah sacada de Ghidora, el dragón de tres cabezas, cumple bastante bien y las batallas resultan fluidas y realistas. No solo tiene algunas de las escenas de acción más intensas de la saga, sino que además es una de las películas con mayor cantidad de tiempo de kaijus en pantalla hasta ahora.



Godzilla VS Megalon 


Seguimos con Godzilla vs Megalon, estrenada originalmente en 1973 en Japón. Nuevamente bajo la dirección de Jun Fukuda y recuperando un poco del tono infantil de algunas entregas anteriores. Godzilla hacía frente por primera vez al escarabajo gigante Megalon, acompañado de nuevo por Gigan. Esta vez, el lagarto radiactivo recibirá ayuda del robot Jet Jaguar, en un claro intento por parte de la Toho de reproducir en la gran pantalla el éxito de la entonces ya famosa saga televisiva Ultraman.

<< Tras una serie de terremotos, el reino submarino de Seatopia envía a Megalon, un escarabajo gigante, y a Gigan para destruir el mundo de la superficie. En un intento por detenerlos, el inventor Goro recupera a Jet Jaguar, un robot con pensamiento independiente que había sido robado, y lo manda para que traiga a Godzilla y que éste participe en la lucha. >>

Como decíamos, veremos de nuevo a Godzilla enfrentarse a su enemigo anterior, Gigan, pero esta vez cediéndole el protagonismo a un nuevo kaiju insectoide, Megalon, un ciervo volante gigante que da nombre a la película. Aunque, curiosamente, quien acabaría dándole fama a esta entrega sería más bien el robot súper héroe Jet Jaguar (quien no volvería a aparecer nunca más en la franquicia a pesar de todo).

Esta película cuenta con un estilo marcadamente más infantil a la anterior, aunque no tanto como el ya visto en alguna de las anteriores películas del monstruo, que se materializa especialmente en el protagonismo del niño humano en el argumento y la propia aparición de Jet Jaguar: un robot diseñado por un niño (ganador del concurso organizado por Toho para ese propósito), con obvias influencias de Ultraman y Mazinger Z en su diseño y forma de combate.

La cinta en conjunto resulta bastante inferior en calidad y entretenimiento general, pues no ofrece nada que no hayan ofrecido de mejor forma entregas anteriores del kaiju. Los combates son más repetitivos por el mucho más evidente uso de escenas recicladas, la mayoría sacadas de la lucha contra Gigan de la anterior película. Además, la trama se desarrolla con bastante más torpeza y no consigue mantener mucho el interés del espectador.

En general es una de las películas más flojas de la franquicia, pero no deja de ser entretenida en ocasiones. Lo más destacable es la presencia de Jet Jaguar, que da un aire ligeramente más fresco a la saga de Godzilla, aunque no al género, pues no deja de ser un "Ultraman de marca blanca". 



Godzilla VS Mechagodzilla 


La decimocuarta entrega de la longeva franquicia supondría un punto de inflexión importante, pues significó la introducción del kaiju mecánico más importante del género, la máquina creada para hacer frente al lagarto gigante con sus propias armas: Mechagodzilla. Godzilla vs Mechagodzilla se estrenaría en 1974 y sería la última intervención del director Jun Fukuda en la saga. Además del mecha-kaiju, la película introdujo también al kaiju menor King Caesar, que no regresaría hasta Final Wars (2004).

<< Una profecía ancestral de Okinawa predice que un monstruo aparecerá a destruir el mundo pero será detenido por dos criaturas colosales. El hallazgo de una estatua en las cavernas de Okinawa indican que se trata de la llave para llamar a King Caesar, el guardián de la zona, y el único que puede detener la oleada de destrucción provocada por el recientemente aparecido Godzilla. Las señales de la profecía parecen cumplirse, pero un grupo de científicos comienza a descubrir pistas que indican que nada es lo que parece. Y ello se confirma cuando el verdadero Godzilla aparece en escena, desintegrando el camuflaje de la criatura que destruye las ciudades, y revelando ser un sosías robótico. Es MechaGodzilla, un ser cibernético construido por la raza alienígena del tercer planeta del Agujero Negro, que ha llegado a la Tierra con pretensiones de invadirla. >>


Nos vamos acercando al final de una era con esta entrega, en la que volvemos a asistir a un ataque de alienígenas a la Tierra, quienes se valdrán en esta ocasión, no de una criatura extraterrestre o del control de un kaiju de nuestro planeta, sino que emularán al rey de los monstruos con una versión mecánica del mismo.

Evidentemente, Mechagodzilla no puede tener precisamente demasiado carisma que se diga, pues no deja de ser una versión robótica del inigualable Godzilla. Eso, quizá, resta algo de interés a los enfrentamientos y a la propia amenaza que supone, pero no quita que sus escenas de acción sean impresionantes.

Además contamos con la presencia de King Caesar, un kaiju ancestral basado en los Shisa (seres mitológicos okinawenses mezcla de león y perro) que ayudará al lagarto radiactivo en su lucha contra su homólogo mecánico.

De nuevo estamos ante una cinta algo floja en comparación con las grandes entregas de la saga, pero cuenta con batallas mucho más que decentes, buenos modelos y suficientes dosis de entretenimiento. En general, Godzilla vs Mechagodzilla está bastante lejos del bajo nivel que alcanzó la anterior película.

Destaca especialmente por su extraña combinación de folklore tradicional con ciencia ficción, algo curioso que no suele verse y que al menos le da un toque interesante a la película.



El Terror de Mechagodzilla 


Y así llegamos finalmente a la película que marcó un antes y un después en el cine kaiju-eiga en general: la exitosa franquicia del lagarto radiactivo Godzilla, iniciada 21 años atrás, en decadencia desde hacía varias entregas, estrenaba en 1975 su decimoquinta película. Ello no supondría ninguna novedad de no ser porque la Toho decidiría finalmente dejar descansar a su millonaria franquicia, que no volvería a recibir ninguna película nueva hasta 9 años después, marcando así el final de la que ahora conocemos como Era o Serie Showa. El Terror de Mechagodzilla (Mekagojira No Gyakushu) suponía también el regreso y despedida definitiva del padre del género, el director Ishiro Honda, ahora ya más descansado después de su hastiado trabajo en All Monsters Attack.

<< Tras la misteriosa destrucción de un submarino, unos investigadores de Interpol comienzan a buscar al desaparecido profesor Mafune, que 15 años atrás había declarado el hallazgo bajo el mar del monstruo Titanosaurio. Ahora trabaja para los alienígenas del tercer planeta del agujero negro, cuya ambición es conquistar el mundo con su ayuda y la de un Mechagodzilla reconstruido. >>


Y ahora sí, llegamos al final. El Terror de Mechagodzilla se presenta como la última entrega de la serie Showa de Godzilla, que además resulta ser un cierre muy interesante, teniendo en cuenta que fue el gran Ishiro Honda, padre de Godzilla (y del kaiju-eiga en general), quien regresó por última vez a la franquicia para dirigir la cinta.

Situada justo después del final de Godzilla vs Mechagodzilla, esta película vuelve un poco a sus orígenes y deja los enfrentamientos entre kaijus en un papel más secundario, centrando casi toda la acción al final, y tomándose más tiempo para desarrollar el conflicto humano y el misterio detrás de la película.

No queremos decir tampoco que esta sea una de las mejores películas de la saga. De hecho, tal vez incluso sea una de las más flojas dirigidas por Ishiro Honda (aunque dista mucho del desastre que fue All Monsters Attack), el cual, a pesar del descanso que había tomado, seguía dando señales de cansancio en la dirección de esta cinta. Pero tras unas películas anteriores con varios altibajos de calidad, Honda pudo ofrecer un buen cierre para una franquicia que no renacería hasta una década después.

En cuanto a los kaijus, tenemos, como no podría ser de otra forma, a Godzilla, a su "gemelo" de metal Mechagodzilla, y un nuevo kaiju marino que da bastante juego y cuyo diseño resulta bastante refrescante en relación a lo habitual, Titanosaurio.

Las batallas, aunque relegadas a un segundo plano, cumplen bastante bien, y aunque la saga ya se notaba algo quemada a estas alturas, nos deja un buen sabor de boca como final de una gran era.






Y hasta aquí hemos llegado hoy con nuestro "especial fin de Showa" de Godzilla. Esperamos que os haya gustado, y no os preocupéis, porque el ciclo kaiju-eiga sigue vigente en nuestros Finde de Cine, que aún quedan muchas películas del lagarto radiactivo por comentar por aquí.

Y nuevamente, recordamos que queremos presentar este especial también como un obituario particular en memoria del fallecido Haruo Nakajima. Que el Rey de los Monstruos descanse en paz.

¡Hasta la próxima!

miércoles, 2 de agosto de 2017

[CRÍTICA] Ghost in the Shell (2017): "La Máquina Sin Alma"



¡Un saludo y bienvenidos a La Bandera de la Libertad!

Bueno, pues os damos un día más la bienvenida al blog, pero en esta ocasión para algo un poco más especial y diferente a lo que acostumbramos a hacer. Y es que hoy no vamos a hacer exactamente una reseña (ni otro de los formatos similares que utilizamos), sino que esta vez se tratará más bien de una crítica o análisis, más próximo a un artículo de opinión

Como ya es evidente, de lo que vamos a hablar es de la película Ghost in the Shell: El Alma de la Máquina, adaptación estadounidense de la mítica franquicia de manganime estrenada este mismo año 2017, dirigida por Rupert Sanders y protagonizada por Scarlet Johanson

Ciertamente, es una película que nadie quería y nadie esperaba, pues es bien sabido que hasta ahora nunca ha dado buen resultado eso de que los estadounidenses se apropien de lo que no es suyo al estilo hollywoodiense. Los más pesimistas esperaban un desastre equiparable a la infame Dragon Ball Evolution, y aunque adelantamos desde ya que este Ghost in the Shell está muy lejos de ser semejante descalabro, también lo está de ser verdaderamente Ghost in the Shell.

Póster de la película, que ya da pistas sobre
sus intenciones con el texto que reza sobre el título

Una amalgama de guiños, escenas y personajes de la franquicia japonesa, sobre todo concentrados en la obra maestra de Mamoru Oshii de 1995, una buena forma y un argumento nuevo para rellenar un esqueleto antiguo dan como resultado la casi total pérdida de identidad del título. Y es que esta versión de Rupert Sanders ha quedado como un cascarón vacío, un shell sin Ghost: una "Máquina sin Alma", como hemos llamado a esta crítica en referencia al subtítulo español de la cinta.

La Máquina Sin Alma

Hecha ya la introducción, pasemos ya a la crítica/análisis. Lo primero que queremos dejar claro es que, tras el visionado detenido de la película, acompañado de un par de revisiones concienzudas de la película original de Mamoru Oshii (que ya reseñamos hace tiempo), a la que más se apega la versión de Sanders, queremos presentar una crítica con una tesis muy clara: ¿Por qué Ghost in the Shell: El Alma de la Máquina no es Ghost in the Shell?

Las comparaciones nunca son el modo más adecuado de valorar grandes franquicias como esta, en las que cada pieza constituye una obra relativamente independiente de las demás y compartiendo solo universo, personajes y esencia. Pero en este caso resulta totalmente imposible no caer en la comparación constante, pues Sanders se dedica sistemáticamente a trasladar a la imagen real casi cada fotograma de la película original de Oshii. Contiene elementos del resto de la franquicia, pero es evidente que la fuente primordial para esta versión estadounidense es la mítica película animada de 1995, considerada por todos una de las mejores películas de ciencia ficción de la historia del cine.

Pero entonces... ¿cómo puede ser el resultado tan negativo si se apega tanto a la obra maestra de Mamoru Oshii? Sencillamente, porque lo hace solo de forma superficial. Replica los planos, las composiciones de pantalla, los personajes, los escenarios... Sí, pero de forma descontextualizada, vaciándolos de todo su profundo significado. Y esto es lo que iremos desgranando a continuación.

Una estética muy lograda

Lo más conseguido del filme, sin ninguna duda, es su estética y ambientación. Gracias a un detallado trabajo de arte, la película ofrece una fantástica reproducción de una ciudad futurista cyberpunk. Gran parte del diseño de la ciudad está tomada también de la película de Oshii, que a su vez se inspiró en Hong Kong. No obstante, una diferencia importante yace en la mayor viveza, luminosidad y colorido que presenta la versión de Sanders. Hologramas publicitarios por todas partes, neones de vivos colores, detalles de tecnología punta que recargan cada esquina para dejar patente la ambientación futurista.

Una ciudad mucho más tecnológica y colorida que el decadente
aspecto industrial de 1995

Todo esto consigue que las partes más nuevas de la ciudad de la película sean mucho menos apagadas y deprimentes, menos industriales, que las de la película original. En este sentido, Sanders se aproxima más al aspecto que veíamos en Stand Alone Complex. No obstante, en contraste con esas zonas, los barrios pobres u obreros sí que conservan el mismo aspecto cuasidestartalado que ofreció Oshii en los mismos. 

Dejando de lado ya la atractiva ciudad en la que se desarrolla la acción, observamos también un gran trabajo de vestuario, maquillaje y diseños robóticos. Las famosas geishas robot (claramente basadas en las ya aparecidas en Stand Alone Complex y en Innocence), el estilismo, las caracterizaciones de los personajes principales... 

Todo ello son elementos que contribuyen notablemente a construir esa cáscara, esa maquinaria que resulta ser lo único que queda de GITS en la película. El problema será que fracasará a la hora de rellenarla, de dotarla de contenido. 

Argumento "nuevo" y pérdida de identidad...

Argumentalmente, Sanders intenta ofrecer una historia "nueva". Entrecomillado porque es un argumento nuevo en la franquicia de GITS, pues no es la historia de ninguna de las dos películas de Oshii ni de las series Stand Alone Complex ni Arise. Pero en sí, esta historia no tiene absolutamente nada de novedoso. Se limita a presentar un manido argumento hollywoodiense de robo del pasado y/o vida por una entidad malvada (en este caso, una corporación gubernamental) y la búsqueda de venganza personal por parte de la protagonista. 

Se elimina la trama original del Titiritero, y con ello la película se lleva por delante prácticamente todo el trasfondo y la disertación filosófica de la que hacía gala la original. Antes encontrábamos un argumento asentado en la dualidad que representaban Motoko y el Titiritero como dos caras de la misma moneda: la humana totalmente robotizada, deshumanizada, cuyo último rastro de humanidad es su Ghost; frente al programa informático, la inteligencia artificial que adquiere autoconciencia y desarrolla su propio Ghost. De este modo se plantea la gran duda sobre el límite entre el humano y la máquina, sobre qué hace de algo un ser vivo o un ser humano. 

Todo ello desaparece en la versión estadounidense para dar lugar a una simple historia de búsqueda de la identidad perdida y de venganza personal. Hideo Kuze, criminal de la segunda temporada de Stand Alone Complex, es introducido a la fuerza en un papel que no es el suyo, sino que debería pertenecer al Titiritero. Esa dualidad esencial ya no está, dejando paso al encuentro de dos personas que mantuvieron una relación romántica y que fueron separados y cuyas vidas fueron robadas por el Gobierno.

Kuze es extirpado de SAC para ser reimplantado en unas escenas que deberían pertenecer al Titiritero, haciendo que el desarrollo de la película pierda su sentido original

Por tanto, con ese cambio de argumento tan sustancial, toda la esencia de la obra original se desvanece en el aire. Por supuesto, la película no queda totalmente plana, ya que es técnicamente imposible hacer cyberpunk sin ningún tipo de fondo filosófico, pero esta versión de Sanders se conforma con lanzar un mensaje superficial sobre la identidad personal y una ligera crítica al corporativismo para adornar una ciencia ficción mayormente sobresustancia.

... Con escenas calcadas pero sin significado

Y llegamos así al otro punto clave (al menos desde el punto de vista comercial) del filme: la abundante cantidad de escenas y planos calcados de la obra maestra de Mamoru Oshii. Está claro que hay una buena intención de homenaje tras todas estas reproducciones en imagen real de las míticas escenas animadas de 1995, además de servir al mismo tiempo como cebo para los numerosos fans de la película original (no es casualidad que la mayoría de ellas aparecieran en los tráilers). El problema radica en que una buena proporción del metraje se limita a trasladar todas esas famosas escenas de una película a otra, pero por supuesto, tan solo de forma superficial.

Una de las escenas más recordadas de la historia de la ciencia ficción,
totalmente calcada en imagen real

La Mayor lanzándose al vacío con camuflaje termo-óptico, el icónico nacimiento del cíborg, el despertar en la habitación oscura y despersonalizada sobre el paisaje frío e industrial, el hackeo del basurero, la inolvidable pelea con camuflaje en el canal... Destacaremos dos ejemplos en los que es especialmente significativo lo que comentamos.

No podía faltar la escena del salto al vacío con camuflaje termo-óptico,
sello de identidad de la saga

En primer lugar, la escena del buceo y la conversación del barco. Visualmente, esta escena está perfectamente trasladada a la imagen real, e incluso una parte de los diálogos se ha mantenido. ¿Y qué tiene de malo? Pues que lo único que se ha calcado es, nuevamente, lo más superficial. Al igual que en el resto de ejemplos, la composición, los planos, los fondos y los personajes están ahí, pero no la parte más importante: las únicas líneas de diálogo conservadas son la metáfora sobre el buceo, muy sencilla pero efectiva para conseguir un efecto de pseudo-profundidad. Pero el peso de esta escena ideada por Oshii recaía en el monólogo posterior de Kusanagi sobre lo que configura la identidad humana, por supuesto ausente en la americana.

 Misma escena, contenido muy diferente

Y en segundo lugar, tenemos la pelea final contra el tanque araña, punto culminante de la película original, pierde todo su significado en la versión de Sanders. Por un lado, este enfrentamiento final se producía en un museo de historia natural abandonado, donde el tanque destrozaba a balazos los fósiles y el Árbol de la Vida que preside la sala, poderosa metáfora de un mundo futuro y deshumanizado que ha olvidado la evolución natural de los seres vivos en favor del progreso tecnológico. Huelga decir que no es así en la versión estadounidense. Y por otra parte, mientras que en la original esta lucha se salda con Kusanagi forzando su cuerpo mecánico hasta la destrucción para intentar detener al tanque y fracasando como una humana frente a la máquina, Sanders hace que la Mayor, aunque pierda el brazo por el esfuerzo, efectivamente logre destruir el tanque. Hay una diferencia abrumadora entre ambos resultados y creemos innecesario explicarla más.

En ambos casos destroza su cuerpo, pero mientras que en una fracasa como humana
frente a máquina, en la otra tiene éxito como una superheroína de acción 

La culminación del filme tras este enfrentamiento pasa en ambos casos por un cara a cara entre la Mayor y el criminal que ha perseguido durante la película. Pero dado que Kuze no es el Titiritero, tampoco esta escena tiene la profundidad original. La original cierra con la fusión de dos entes que han trascendido su forma original (humana mecanizada de la que solo queda el Ghost e I.A. con autoconsciencia, como ya hemos dicho), que al unirse en un solo ser trascienden una vez más para configurar una nueva entidad superior, con capacidades mayores que las del hombre y las de la máquina. La estadounidense no es más que el último cruce de miradas de antiguos amantes, con un manido "siempre viviré dentro de ti"

Al menos tiene a "Beat" Takeshi Kitano...

Y no podemos finalizar esta crítica sin resaltar lo más atractivo de la película, incluso por encima de su ambientación, de cuyas virtudes ya hemos hablado. El reparto, en términos generales, está suficientemente correcto, desde Scarlet Johanson como la Mayor "Mira Killian"/Motoko Kusanagi hasta Pilou Asbæk como Batou, pero quien acaba acaparando toda nuestra atención gracias a su siempre enorme carisma no es otro que el legendario actor y director japonés Takeshi Kitano (quien prefiere ser referido como Beat Takeshi cuando se habla de su labor delante de las cámaras) como Aramaki.

Beat Takeshi siempre desprende un aura de "aquí estoy yo" a la que no te puedes resistir 

Y es un punto fuerte que el propio Sanders tampoco ignora, pues le da a Beat Takeshi mucha más presencia en la película de la que sería estrictamente necesaria para el personaje de Aramaki. Con su imponente presencia, su interpretación en japonés (sin doblar en ninguna versión del filme, lo cual le da más fuerza y personalidad), su revólver a la antigua y, ¿por qué no decirlo?, su aura de puto amo, Beat Takeshi se come la pantalla con cada aparición.

"No envíes a un conejo a matar a un zorro" 

De hecho, de toda la película, y dejando aparte las reproducciones fieles de las escenas de Oshii, nos quedamos de lejos con ese "Beat Aramaki" deshaciéndose de dos balazos de los asaltantes que le han intentado tender una emboscada en una escena que parece sacada directamente de Outrage (saga dirigida y protagonizada por el propio Kitano). Evidentemente, él solo no puede salvar toda la película, y menos siendo tan solo un personaje secundario, pero la verdad es que hace que gane enteros.

En conclusión...

Con todo este largo texto, que esperamos que no os haya cansado y os haya resultado al menos interesante, hemos buscado reflejar el porqué consideramos que esta película no es en esencia Ghost in the Shell, es decir, por qué es una máquina sin alma

Pero para dejar las cosas claras, queremos decir también que, con todo, Ghost in the Shell: El Alma de la Máquina no es una mala película. De hecho, nos damos con un canto en los dientes por que al menos haya logrado saldarse como una película de ciencia ficción sobresustancia entretenida, con algunas buenas escenas de acción y buena ambientación. Visto el panorama, nos temíamos que ni siquiera fuera potable como filme, así que algo es algo. La clave es, como decimos todo el tiempo, que siendo una película decente de su género, no es un buen Ghost in the Shell

Y también es cierto que por lo menos sales con un buen "sabor de oído", ya que lo último que oyes en el filme es la voz de Beat Takeshi seguida de los créditos con la impresionante pieza de Kenji Kawai Making of Cyborg, recuperada de la obra de Oshii aunque solo sea para esto.

¿Es recomendable? Como película palomitera de domingo por la tarde, sí, mucho. Como Ghost in the Shell... no mucho, pero al menos tampoco es un desastre, lo cual ya es mucho más de lo que esperábamos la mayoría cuando se anunció la producción.






Y hasta aquí nuestra crítica, que nos ha llevado varios días de visualización concienzuda de ambas películas y de análisis para elaborar una crítica lo más sintética pero completa posible. Quizá nos haya quedado demasiado largo, pero realmente no queríamos hacer aquí una reseña breve como acostumbramos, sino un artículo para opinar más largo y tendido sobre esta película.

Esperamos que os haya gustado, que compartáis vuestra opinión y nos leemos en los próximos días. ¡Un saludo a todos!

martes, 1 de agosto de 2017

[FINDE DE CINE] Tokio Blues / Godzilla vs Hedorah



¡Un saludo y bienvenidos a La Bandera de la Libertad!

Seguimos una semana más con nuestra sección Finde de Cine, en la que, como ya sabéis, comentamos brevemente las dos películas japonesas que hemos visto durante el fin de semana a modo de mini reseñas. 

Hoy es el turno de la adaptación de la celebérrima novela Tokio Blues (Norwegian Wood) y, siguiendo nuestro ciclo de kaiju-eiga, la undécima película de Godzilla, Godzilla vs Hedorah. Además, después de esto, en los próximos días cerraremos la primera parte de este ciclo fílmico con un artículo especial "maratón" sobre las 4 últimas películas de la Era Showa de la saga.

¡Comencemos!


Tokio Blues


Empezamos entonces con Tokio Blues, adaptación fílmica de la exitosa novela del no menos exitoso escritor Haruki Murakami. Titulada originalmente en ambas versiones Norwegian Wood por la canción de The Beatles que sirve de hilo conductor para los acontecimientos, esta es sin duda la novela del autor japonés más reconocida internacionalmente (a pesar de alejarse diametralmente de la tónica general de su obra), lo cual llevó a esta adaptación cinematográfica. Estrenada en 2010, la película está dirigida por el cineasta de origen vietnamita Tran Anh Hung y protagonizada por Kenichi Matsuyama, Rinko Kikuchi y Kiko Mizuhara. Compitió además por el León de Oro en el Festival de Venecia.

<< Cuando Toru Watanabe escucha casualmente el Norwegian Wood de Los Beatles, la melancolía y la nostalgia le hacen retroceder a su pasado como estudiante en el Tokio de finales de los 60. Watanabe recuerda a la inestable y misteriosa Naoko, la novia de su mejor amigo de la adolescencia, y el suicidio de éste, suceso que le distanció de Naoko durante un año hasta que se reencuentran en la universidad. Allí inician entonces una relación íntima que, sin embargo, se resiente por la frágil salud mental de Naoko, a la que internan en un centro. Al poco tiempo, Watanabe se enamora de Midori, una joven activa y resuelta. Indeciso, sumido en dudas y temores, experimenta entonces el deslumbramiento y el desengaño allá donde todo parece cobrar sentido: el sexo, el amor y la muerte. >>

Es bastante frecuente oír (o leer) de esta película que es una mala adaptación de la célebre novela, que no está a la altura, que no vale la pena... pero nada más lejos de la realidad. Si bien es cierto que no adapta a la perfección todo el entramado de psicologías y variopintos personajes que retrata Murakami en su obra, sigue siendo una adaptación muy digna, tanto o más como otras muchas adaptaciones de novelas que no reciben, sin embargo, este desprecio del público. La historia principal de la novela está perfectamente reflejada en la película, así como la ambientación decadente que tanto la caracteriza e hizo del libro un referente.

Y es que Tokio Blues es una obra que puede describirse con muchos adjetivos: deprimente, melancólica, pesimista... Presenta una historia costumbrista, de recuerdo de unos años de juventud turbia y sin rumbo en plena década de los 60, con la liberación ideológica del país y las revueltas estudiantiles de fondo. Con un tono bastante gris y desalentador, una historia de amor (si es que se le puede llamar así) con el eje central en una visión decadente del sexo como puerta de escape y desfogue a los problemas y la inestabilidad vital.

Las relaciones que el protagonista entabla con las dos mujeres que llegan a su vida, ambas extremos opuestos y las dos caras de una misma moneda, no pueden ser consideradas más que tóxicas, pero al mismo tiempo cargadas de belleza. Midori es extrovertida y alegre; Naoko es introvertida y melancólica, pero ambas ocultan sus propios demonios y problemas psicológicos, y es ahí donde recae el verdadero interés del argumento.

La dirección es bastante notable, pues no se hace nada pesada a pesar de su pausado y reflexivo ritmo (tan propio del cine japonés como de la propia novela), y las interpretaciones de los actores protagonistas dejan con muy buen sabor de boca. Especialmente destacable es la labor de Kenichi Matsuyama, de cuyas dotes interpretativas ya hemos hablado en otras ocasiones, y que demuestra en Tokio Blues una vez más su extraordinaria versatilidad como actor al dar vida al apocado Watanabe

En suma, aunque la novela vaya más allá en todos los sentidos y haga una introspección psicológica más profunda de los personajes (se echa en falta en el filme algo más de atención a Midori y, sobre todo, el desarrollo del personaje de Reiko), esta película de Tran Anh Hung es una adaptación lo suficientemente digna y, sobre todo, una muy destacable cinta.


Godzilla VS Hedorah 


Y en segundo lugar tenemos Godzilla vs Hedorah, la undécima entrega de la saga del lagarto gigante más famoso del mundo del cine, estrenada en Japón en 1971. Ya sumida en una época de altibajos y tras el agotamiento de Ishiro Honda, la saga se ponía por primera y única vez en manos del director Banno Yoshimitsu, que recuperaba la tónica de entregas anteriores de enfrentar a Godzilla como una suerte de defensor contra un kaiju que amenaza a la humanidad.

<< Godzilla debe luchar contra una criatura de lodo y polución llamada Hedorah, que representa la amenaza de la contaminación sobre el planeta. >>

Después de algunas películas perdiendo fuelle, esta es probablemente la entrega de la saga hasta la fecha con más dosis de acción. La cantidad de tiempo en pantalla de los kaijus (sea peleando Godzilla y Hedorah entre sí o tan solo el segundo causando destrucción) es considerablemente superior a lo acostumbrado. Y lo que es más sorprendente, es la película con más muertes humanas visibles, y es que Hedorah va provocando la muerte por intoxicación (o por corrosión) de todos los humanos que encuentra a su paso.

Hedorah, además, es un kaiju enemigo que da mucho juego al tener esos atributos de toxicidad y la habilidad de cambiar de forma a su antojo para desplazarse por tierra, mar o aire. Y no olvidemos que este kaiju recupera el mensaje original del género: es una nueva manifestación de la naturaleza volviéndose en contra de la humanidad que la ha maltratado y abusado de su poder. Al igual que lo fuera Godzilla originalmente como horrenda metáfora de la radiación, Hedorah lo es de la contaminación.

Esta es una de esas cintas de la saga en las que el argumento queda un poco en segundo plano para centrarse fundamentalmente en la acción, lo cual se agradece mucho, puesto que es una de las que mejores trajes, coreografías y efectos tienen de la Era Showa.

Realmente, y contra todo pronóstico por estar cerca del final del primer auge del género, esta ha sido una de las entregas que más nos han entretenido.





Y hasta aquí nuestro Finde de Cine de esta semana. Nos despedimos, como siempre, esperando que os haya gustado, que os animéis a ver las películas si no lo habéis hecho ya y que, si lo habéis hecho, compartáis vuestra opinión con nosotros.

¡Hasta la próxima!